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Muñiz Ruiz se burla del Levante en San Mamés

El árbitro del partido decidió el destino de los levantinistas expulsando a Matturro en el 17' por un forcejeo mano a mano con Iñaki Williams, una semana después de que no le sacaran tarjeta roja a Lenglet por una acción idéntica con Kareem Tunde

Guruzeta, con un doblete en un abrir y cerrar de ojos, aprovechó el desconcierto de un equipo que merece ser tratado con el mismo respeto que al resto, pero que no tiró la toalla y sacó todo su orgullo a pesar de las adversidades

Alejandro Muñiz Ruiz saca tarjeta roja a Alan Matturo (Levante UD).

Alejandro Muñiz Ruiz saca tarjeta roja a Alan Matturo (Levante UD). / Europa Press

Rafa Esteve

Rafa Esteve

València

El esfuerzo titánico que exige cada punto en Primera División no se ve reflejado en la objetividad con la que deberían tomarse las decisiones desde el césped, desequilibradas e interesadas según el bando hacia donde se acatan, sin importar las consecuencias aunque sean perjudiciales. La máxima categoría del fútbol español la componen 20 equipos que, independientemente de sus trayectorias y sus vitrinas, deberían ser tratados por igual, pero el Levante UD, con su derrota en San Mamés (4-2), se ha dado cuenta de que, para salvarse, deberá mentalizarse de que tendrá que lidiar con escenarios que no podrá controlar. Forma parte del sainete en el que se ha convertido el fútbol, cada vez menos pulcro, donde la ausencia de criterio y la falta de profesionalidad castigan siempre al más débil.

Lo demostró Alejandro Muñiz Ruiz con su actuación en San Mamés. Más o menos válida, pero que cae estrepitósamente hacia el insuficiente tras expulsar a Matturro superado el primer cuarto de hora de partido. Hasta entonces, el Levante mostró una imagen esperanzadora y, sobre todo, convincente. Trazando jugadas con sentido y avanzando sobre el terreno de juego con criterio. A pesar de ello, un balón largo hacia Iñaki Williams fue peleado en igualdad de condiciones por el uruguayo. Y partiendo desde el mismo punto, sin futbolistas en sus alrededores, ambos forcejearon limpiamente hasta que el '9', tirando de pillería para ver si el colegiado caía en la trampa, cuando merodeaba por las inmediaciones del área defendida por Mathew Ryan, aprovechó que los dos se estaban agarrarando para tirarse al césped y llevarse con él al central.

Jauregizar y Carlos Álvarez disputan un balón.

Jauregizar y Carlos Álvarez disputan un balón. / LALIGA

Muñiz Ruiz, sin pensárselo dos veces, sacó roja ante la incredulidad granota, que no dio crédito a una decisión que castigó en exceso a un equipo que, sin ir más lejos, vivió una situación idéntica una semana antes: forcejeó Lenglet con Tunde, el francés tiró al suelo al canterano y la acción se penalizó con tarjeta amarilla. ¿La diferencia? Que el Levante no es ni el Atlético de Madrid ni el Athletic Club. Y, ni mucho menos, es tratado como tal o, como mínimo, en las condiciones que se debería tratar a los 20 clubes de LaLiga.

La decisión del colegiado no consiguió otro efecto que desdibujar a un combinado de Luís Castro aturdido e impulsar a un Athletic que, a los pocos minutos, explotó la circunstancia para adelantarse en el marcador. Mientras el portugués ajustó el 'agujero' generado por la expulsión de Matturro introduciendo a Raghouber de central, Guruzeta conectó un centro de Galarreta para superar a Ryan. Y, cinco minutos después, recogió un pase entre líneas de Iñaki para que el '11' del Athletic, que aterrizó a la cita frente al Levante con solo dos goles en su cuenta particular, sellase su doblete particular.

San Mamés pasó de pitar a los suyos, frente al poso de un conjunto levantinista ordenado y valiente, a animarlos sin cesar. Pese a ello, el derrotismo no invadió a unos granotas claramente castigados. Castro intentó darle la vuelta de todas las maneras. Metió a Arriaga por Carlos Álvarez en el descanso y, en el 60', introdujo sobre el campo a Olasagasti, Espí y Unai Elgezabal en un choque donde el Athletic transmitió comodidad, pero en el que el central vasco, en el escenario donde representando a Euskadi emocionó a todos los asistentes con su gol ante Palestina, recortó diferencias rematando de chilena un balón al que le costó encontrar dueño, pero que el '5' mandó a las mallas con un golazo que apenas tuvo efecto.

Nico Serrano, finalizando una pérdida de Toljan, hizo el 3-1 ante un Levante que, pese a los golpes, se resistió a caer. Olasagasti, en el descuento, cazó un rechace que mandó a la escuadra de Unai Simón para colocar un 3-2 que lucharon con uñas y dientes para convertirlo en empate, pero Robert Navarro, en la última del duelo, sentenció. Al Levante solo le queda la sensación de haber honrado su escudo en uno de los campos más difíciles de LaLiga. Sin embargo, es inevitable pensar que, de no haber sido víctima de una acción totalmente injusta, el resultado hubiera sido bien distinto.

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