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Radiografía del derbi (III)

'Granotes' y 'blanquinegres': ¿una rivalidad de izquierdas y derechas; ricos y pobres?

El mapa de socios de Valencia CF y Levante UD en la capital evidencia que la mitad de levantinistas se concentran en barrios con una renta bruta por debajo de la media frente al 35% de Mestalla, con una distribución de socios más repartida en toda la ciudad

Casi el 70% de granotes de la capital proceden de barrios donde ganó la izquierda en las últimas elecciones, porcentaje que cae al 49 % en el Valencia

Grada del Ciutat de Valencia.

Grada del Ciutat de Valencia. / Germán Caballero

València/Madrid

Es complicado explicar la realidad sin metáforas. Las sociedades avanzan a golpe de tópicos, mitos y a veces incluso caricaturas. No hace falta explicarlo en una cultura organizada en torno a la hipérbole fallera o traumatizada por la losa del ‘meninfotisme’.

La cuestión es qué hay detrás de la metáfora, qué hay de real. ¿Es el Valencia CF un club históricamente conservador por haber sido instrumentalizado por el poder? ¿Es el Levante UD, nacido a principios del siglo XX en un ‘poble’ de base blasquista, donde se fundó la FAI anarquista en 1927, un club genéticamente de esencia humilde y popular? ¿Es Mestalla el hogar de las clases medias capitalinas o el de las clases populares de las comarcas de base agraria? ¿Es el Levante un club ‘indie’, al que animan Panxo, de Zoo, el escritor Ferran Torrent o media ejecutiva del PSPV? ¿O es el Valencia, posiblemente la entidad social más vertebradora junto a las bandas de música, el espejo más fiel de la sociedad valenciana y abrazado desde Paco Camps a Mónica Oltra?

Mapas de ubicación de los socios del Valencia CF y Levante UD por distritos.

A falta de encuestas y estudios académicos de profundidad, existen algunos datos que permiten acercarse, con todas las salvedades y precauciones, a algunos de los prejuicios que ha dejado el fútbol en Valencia las últimas décadas. Levante-EMV ha analizado el número de socios que cada club tiene en los barrios de la capital y los ha cruzado con la renta bruta media en las diferentes calles de la ciudad de Valencia, con datos de la Agencia Tributaria. Se ha tomado como referencia la renta bruta, que es la suma de rentas del trabajo, del capital mobiliario, por arrendamiento de inmuebles, de actividades económicas y otras rentas.

De dónde proceden los socios

Según las estadísticas, el 53,4 % de los socios del Levante que residen en la ciudad lo hacen en distritos con menos de 30.000 euros de renta media. Destaca, sobre todo, la presencia granota en Orriols-Torrefiel, donde los rendimientos promedio son de 27.114 euros, el cuarto código postal de menos ingresos. De allí son el 14 % de los granotas de la ciudad. De Cabanyal-Canyamelar-Malvarrosa procede el 9 % de levantinistas de la capital. En sentido contrario, un tercio de socios viven en barrios con una renta por encima de la media de la ciudad, que está en 34.355 euros, según la Agencia Tributaria.

La composición de los valencianistas de la capital es sensiblemente distinta. Son menos los que proceden de calles con menos de 30.000 euros de renta media: si en el Ciutat de Valencia es la mitad (53,4 %) en Mestalla apenas llega a un tercio, el 35%. La franja de ingresos entre 30.000 y 35.000 euros es en la que más igualados están. El 20 % de ambas gradas está en barrios con esas rentas medias. A partir de ahí, sin embargo, cambia la composición de la grada. El 33 % de los socios del Valencia proceden de distritos donde cada ciudadano, de media, tiene entre 35 y 45.000 euros, frente al 25% en el caso del Levante.

Hay más del doble de socios del Valencia (11,4 % frente a 5,7 %) en barrios de entre 45.000 y 60.000 euros de renta bruta. Por último, el 3,5 % de los habitantes de Mestalla proceden de las zonas más adineradas, en torno a la plaza del Ayuntamiento y Pla del Remei (entre la calle Colón y la Gran Vía, casi 95.000 euros), frente a un 1,4% de granotes en esas calles.

La diferencia más notable entre ambas aficiones (y que quizá explica las diferencias), es que el Levante, por origen y proximidad al estadio, está sobrerrepresentado en barrios de renta más modesta, mientras que la distribución de socios del Valencia está mucho más repartida por toda la ciudad. En Mestalla, teniendo únicamente en cuenta los socios de la ciudad, no hay barrios dominantes, como en el caso del Ciutat de València. Patraix, Campanar o Mestalla son los barrios con más presencia, pero ningún código postal de Valencia supera el 7 %.

Por realizar un acercamiento numérico, si cada socios de los dos clubs estuviera en la renta bruta media de su código postal, el estadio de Mestalla arrojaría un promedio de 36.752 euros, frente a unos 32.986 euros de los levantinistas residentes en la capital, unos tres mil euros de diferencia.

Se trata, en todo caso, de un análisis con limitaciones metodológicas y a partir de los únicos datos disponibles (rentas brutas por distritos), que no puede atender variables como las desigualdades que pueden darse dentro de un mismo código postal. O incluso el impacto que haya podido tener el precio más económico de los abonos en la construcción del ‘nuevo levantinismo’ en los últimos 15 años. O el mayor coste del pase en Mestalla, ya de por sí una barrera de entrada para muchas familias.

La orientación política

Otra dimensión de análisis sociológico, el ideológico, ofrece cierta correlación: los seis códigos postales de la ciudad que más socios aportan al Ciutat de Valencia y que suman la mitad de sus abonados en la capital, tienen una mayoría de voto de izquierda, es decir, PSPV, Compromís y Unides Podem (atendiendo a los resultados de las últimas municipales, en 2023). El caso más claro se da Poblats Marítims, con un 54% de voto de izquierda, o Benimaclet, con un 51,7%.

Mosaico con la señera en Mestalla, en homenaje tras la dana.

Mosaico con la señera en Mestalla, en homenaje tras la dana. / Levante-EMV

En Mestalla, por contra, en sus seis códigos postales con más peso, cuatro votaron preferentemente a la derecha (PP, Vox, Ciudadanos), y dos a la izquierda. El caso más extremo es Pla del Real, donde está el estadio de Mestalla, con un 66,9 % de voto conservador. Cabe destacar también que el 49% de socios capitalinos del Valencia viven en los barrios donde se impuso la izquierda en 2023. En el caso del Levante, ese porcentaje se dispara hasta el 69 %.

Conviene subrayar, de nuevo, que se trata de promedios. En la mayoría de distritos con victoria de izquierda, la diferencia de voto entre bloques fue mínima, lo que no garantiza un correlato entre barrio de residencia y sentido de voto.

¿Percepción o realidad?

“La idea de que el Valencia es de señoritos y el Levante es un club popular es falsa, históricamente y ahora, pero se ha repetido a menudo y el Valencia se ha visto como un club demasiado cercano al poder (siempre ha sido el equipo ‘regional’ por excelencia), lo que ha dificultado el crecimiento social. Y ha incrementado el del Levante”, sostiene el sociólogo Vicent Flor, autor de ‘Nosaltres som el València. Futbol, poder i identitats’ (Afers, 2020).

El Levante UD, precisamente, también tiene en su código genético un gen claramente conservador. Es el Real Gimnástico FC, el club nacido en el Patronato de la Juventud Obrera y que fue fusionado con el Levante FC del Cabanyal tras la guerra. Era un club respaldado por cierta aristocracia local y amamantado por los jesuitas.

Sin embargo, esa parte de pasado, del que proceden algunas de las familias más influyentes en la historia del club (como los Villarroel o los Catalán), ha quedado subordinada en la narrativa levantinista. Posiblemente, porque su huella social pronto se diluyó frente a la afición marinera, y porque su núcleo geográfico, el centro histórico de Valencia, ha sido más sensible a las transformaciones frente al Cabanyal, que permaneció demográficamente más estable durante generaciones.

Flor cita el teorema de Thomas, el principio sociológico que defiende que todo aquello que se percibe como real acaba teniendo consecuencias reales. Esto abre una derivada: si el relato contemporáneo del Levante ha condicionado el acercamiento de una determinado perfil social a sus gradas.

“Diría que el relato actual de club ‘a contracorrent’ es, en parte, una construcción inteligente de las dos últimas décadas. En un fútbol moderno tan comercializado, el Levante se ha vendido como el ‘fútbol de antes’. Eso ha atraído a un perfil joven, urbano y culto (muchas veces con orientación progresista) que ve en el Levante una autenticidad que el Valencia ha podido perder”, opina Víctor Agulló, profesor de Sociología de la Universitat de Valencia.

Más allá del tópico, Agulló concluye que en la actualidad, en general “ambas aficiones son muy transversales y en buena medida reflejan políticamente a la sociedad valenciana de los últimos años. Ahora bien, entre los granotas mayores de 30 años creo que el espectro ideológico de la izquierda sí podría ser mayoritario”.

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