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El álbum de Paco Lloret

El primer derbi liguero en Orriols

Aimar intenta rematar a puerta en plena entrada de Diego Camacho.

Aimar intenta rematar a puerta en plena entrada de Diego Camacho. / EFE/Manuel Bruque

Paco Lloret

Paco Lloret

València

El primer derbi liguero disputado en el “Ciutat de València” acabó sin goles. Sucedió en la penúltima jornada de la temporada 2004-05. Un empate a cero que no servía a ninguno de los contendientes. El Valencia perseguía subirse al tren de Europa, mientras que los locales buscaban desesperadamente la salvación. Ninguno consiguió su objetivo. Los de Mestalla terminaron en séptima posición y hubieron de conformarse con una plaza para la Intertoto; los granotas consumaron el descenso una semana después.

Los dos clubes se volvieron a ver las caras en la Liga, tras un prolongado paréntesis de 40 años. El ejercicio del reencuentro arrancó en una ciudad con un ambiente futbolístico exultante. El Valencia defendía el título de campeón en la temporada anterior, acompañado de la conquista de la Copa de la UEFA y de la Supercopa europea. A consecuencia de ello fue elegido como el mejor equipo del mundo. La plantilla impresionaba, aunque había perdido a su entrenador, Rafa Benítez, camino de Liverpool, donde iba a ganar la Champions de forma inverosímil.

El sueño levantinista de competir con los mejores se hizo realidad después de una interminable travesía por el desierto y de varios intentos frustrados. La penitencia acabó con Manolo Preciado en el banquillo y la fiesta se celebró en Xerez. El Valencia había visitado con anterioridad el actual feudo “granota” en dos ocasiones en partido oficial, ambas en la Copa, y siempre saldadas con claras victorias. En la campaña 84-85, el equipo dirigido por Roberto Gil se impuso por 1-4, con goleadores de la tierra: Subirats, Fernando en un par de ocasiones, y Palonés. El gol local llevó la firma de Claudio. El saguntino Evaristo Carrió entrenaba a los blaugrana.

Quince años después, en la campaña 98-99, la victoria valencianista fue por el mismo margen: 0-3, con un doblete de Rubén Navarro, y otro de Mendieta. Esa noche, la escuadra comandada por Ranieri, inició su trayectoria triunfal hacia la conquista de la Copa, que tuvo lugar a finales de junio en La Cartuja, tras superar en las siguientes eliminatorias al Barça y el Madrid, a los que endosó 7 goles en cada cruce. En una memorable final aplastó al Atlético de Madrid por 3-0.

El Levante, que se encontraba en 2ª B, dirigido por Pep Balaguer, y con Ferran Giner como capitán, terminó por lograr el ascenso a la categoría de plata al vencer en el campo del Castilla, en la mañana del 27 de junio, un día después de la coronación copera valencianista en Sevilla. Todos contentos. A estos duelos correspondientes a la Copa del Rey, se añadía el recuerdo lejano de los dos únicos precedentes ligueros, disputados en el desaparecido campo de Vallejo. El Levante se impuso por la mínima en ambos casos. El único gol valencianista en aquellos derbis lo logró Waldo en la temporada 64-65.

Una vivencia deseada

Para muchas generaciones de aficionados de ambos clubes, el derbi era una vivencia deseada, pero desconocida. Si el duelo de la primera vuelta, celebrado en Mestalla, se disputó en un momento de plenitud para los dos contendientes, el de Orriols, se desarrolló en un contexto opuesto. Los entrenadores ya no eran los mismos. En el Valencia había sido destituido Claudio Ranieri; mientras que en el Levante, Bernd Schuster, también fue relevado. Antonio López, segundo de Rafa Benítez, que decidió permanecer a orillas del Turia y no acompañar al madrileño a Anfield, era el técnico valencianista, mientras que en el bando “granota”, un jovencísimo José Luis Oltra ascendía del filial al primer equipo tras la salida del entrenador alemán.

La portada del 23 de mayo de 2005 tras el derbi.

La portada del 23 de mayo de 2005 tras el derbi. / Levante-EMV

La primera vuelta de los de Mestalla resultó notable. A partir de la maldición de Bremen, cuando la grave lesión de Vicente y una derrota inmerecida en la Champions, quedó dañada la línea de flotación de un equipo que era líder en la Liga. El Valencia aguantó entre los tres primeros hasta el ecuador del torneo, pero se cayó en la segunda vuelta, no superó la primera fase de la Champions y se despidió de la UEFA a las primeras de cambio. El ambiente se enrareció y Juan Bautista Soler hizo lo más fácil, cargarse al entrenador. Un error mayúsculo, el primero de una larga serie. La marcha del “general romano” no mejoró el panorama, los valencianistas se estancaron a base de empatar: 10 igualadas por tan solo 4 victorias y 5 derrotas. En la estadística de resultados se observa la reiteración de empates a dos goles, cinco en total.

El Levante completó una recta final deprimente. No ganó ninguno de los últimos 10 partidos y tan solo sumó 3 puntos de 30. El encuentro, diputado la tarde del domingo 22 de mayo no tuvo demasiada calidad. Ninguno quería perder. La jugada más recordada fue la protagonizada por Pablo Aimar al filo del descanso, cuando envió un balón de rabona al larguero. Poco más. Se trata del primer duelo liguero en el que el Valencia sacó algo positivo del feudo del otro club de la ciudad, y del único encuentro sin goles celebrado en territorio levantinista.

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