El valencianista Cömert calienta el final del derbi
El jugador coloca su camiseta en el banderín para celebrar la victoria que desata una tangana entre jugadores de ambos equipos

Imágenes de la tangana final del derbi Levante UD - Valencia CF / Eduardo Ripoll / Germán Caballero
El derbi acabó de la peor manera, con tangana entre los jugadores del Levante y del Valencia, y en este caso, sí hay un protagonista, y no fue Pepelu, que centró toda la ira en la grada, sino Eray Cömert. Al suizo, no se le ocurrió otra forma de celebrar la victoria que correr hacia el banderín de córner y colocar su camiseta encima. Algo que indignó al cuerpo técnico levantinista que acudió en su búsqueda a recriminárselo, provocando también la llegada de los jugadores de ambos equipos. A partir de ahí han habido gritos, empujones y ha obligado a intervenir a los miembros de seguridad del campo.
El Valencia CF se llevó el derbi de la ciudad gracias a los goles de Largie Ramazani y Umar Sadiq. Los de Carlos Corberán se impusieron al Levante UD con un golazo a la escuadra del extremo neerlandes y un polémico mano a mano de Umar Sadiq muy protestado por el Levante por falta previa a Matías Moreno. El conjunto blanquinegro rompe su racha de tres derrotas consecutivas, sale de los puestos de descenso a segunda división y refuerza la cuestionada figura de su entrenador, que cambió el partido desde el banquillo. Todo lo contrario que el Levante. Los de Luís Castro encadenan su segunda derrota en un duro golpe contra el rival vecino y se complican la permanencia. Para colmo, pieden a Arriaga por sanción.
El derbi arrancó con muchos decibelios en la grada. Los que la afición granota dedicó a Pepelu cada vez que entraba en el contacto con el balón. También hizo más ruido el Levante en el césped después de unos primeros minutos de tanteo, mucho miedo a los errores no forzados y una jugada aislada sin peligro de Hugo Duro. Los primeros avisos serios llegaron de la mano de Iván Romero con un cabezazo a pase de Pablo Martínez con paradón de Dimitrievski (anulado por fuera de juego) y un disparo desde el centro del campo después de una imprecisión de José Luis Gayà. Hasta ahí llegó el arreón inicial granota. La tensión atenazó a los jugadores y el derbi se perdió en imprecisiones, desajustes y faltas que rompían el ya de por sí ritmo bajo del partido.
Espesa y poco vistosa. La primera parte del Ciutat fue digna de dos equipos en puestos de descenso a segunda división sin ideas, sin velocidad a la hora de circular el balón y sin ocasiones de gol. Ni siquiera a balón parado. Nadie era capaz de imponerse en el centro del campo. Tampoco nadie desequilibraba en cualquiera de las posiciones de ataque. "Creo que estamos muy imprecisos", reconocía Lucas Betrán en el descenso. Todo era plano, lento y horizontal. Por no haber no hubo ni polémica arbitral. Solo los piques entre algunos jugadores levantinistas y Hugo Duro con motivo de los rifirrafes de Mestalla hacía recordar que estábamos ante un derbi. El partido se fue al descenso con la sensación de que hacía mucho tiempo que no se vivía un derbi de tan poco nivel.
El derbi se reanudó con una marcha más del Levante. Los de Luís Castro dieron un pasito adelante y empezaron a rondar la portería de Dimitrievski con una jugada a balón parado de Pablo Martínez a la cabeza de Dela y disparo lejano de Tunde. Hubo que esperar casi una hora de partido para encontrar el primer remate aislado del Valencia en la cabeza de Hugo Duro. Fue un espejismo. El equipo no carburaba. La solución de Corberán fue cambiar el doble pivote (Pepelu-Ugrinic por Guido-Javi Guerra) y la referencia de ataque (Hugo Duro por Sadiq) en busca de más control y presencia en el área de Ryan. Y vaya si funcionó. Solo seis minutos después, el Valencia se adelantó en el marcador en la primera jugada de nivel y el primer disparo entre palos del partido. El 0-1 contó con toda la precisión que había faltado: Arrancada marca de la casa de Javi Guerra, maniobra perfecta de 9 de Sadiq, centro impecable de Rioja y espectacular definición de Ramazani. Control con la derecha, disparo con la izquierda y golazo a la altura de la chilena de Hugo Duro en Mestalla.
El siguiente en agitar el banquillo y mover ficha desde la pizarra fue Luís Castro con otro triple cambio en busca de la reacción que no llegaba. El portugués intentó cambiar el partido con la entrada de Etta Eyong, Carlos Espí y Olasagasti en detrimento de Iván Romero, Iker Losada y sorprendentemente también Carlos Álvarez. No le funcionó. Para colmo, el mejor de los granotas sobre el campo Pablo Martínez se tuvo que marchar lesionado en lugar de Vencedor. Dela lo intentó de falta directa, pero con más corazón que cabeza. El Valencia sentenció el partido gracias a un despeje de Javi Guerra que Sadiq convirtió en asistencia de gol. El nigeriano pugnó con Matías Moreno, se llevó el balón y batió en el mano a mano a Ryan en una acción polémica muy protestada por el Ciutat. Los jugadores del Levante y su afición pideron falta del delantero sobre el argentino. Después de unos minutos de incertidumbre, el VAR validó el gol. Para colmo, Kervin Arriaga acabó el partido expulsado.
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