Justa victoria en un derbi caliente

Momentos de la tangana posterior al encuentro Levante UD - Valencia CF / Eduardo Ripoll

El Valencia fue mejor. Justo vencedor. El Valencia se llevó el derbi porque ofreció más y mejores argumentos sobre el césped. Carlos Corberán, criticado con razón por los cambios efectuados en los partidos precedentes, acertó ayer de pleno. El triple relevo en el segundo tiempo, mejoró las prestaciones de su equipo que fue a más hasta inaugurar el marcador. La cabalgada imperial de Javi Guerra en la elaboración del primer gol sirve en bandeja el debate en torno a un futbolista, cuyas prestaciones se antojan muy aprovechables, y que parecía haberse estancado. El estreno goleador de Sadiq en la Liga, y el espectacular golazo de Ramazani pusieron la guinda a un encuentro que sienta un precedente histórico: por vez primera, los valencianistas vencen en los dos derbis de la misma temporada. La segunda victoria como visitante del presente ejercicio, al igual que la primera, se ha logrado con la misma indumentaria, ambas vistiendo completamente de blanco, y con la portería a cero. Queda un mundo por delante, pero los de Mestalla, al menos, frenan la preocupante dinámica derrotista en la que había entrado, aunque viendo la igualdad de la clasificación, no conviene echar las campanas al vuelo.
Derbi inflamado. El regreso de Pepelu al “Ciutat de València” había alterado el ambiente entre la parroquia “granota”. La presencia de Hugo Duro alimentaba las ganas de revancha. La atmósfera de Orriols había subido su temperatura hasta límites desconocidos en la historia de los duelos ciudadanos. Los ánimos estaban muy revolucionados. Se palpaba la sobre excitación. La mala situación de los de Mestalla, y la buena imagen ofrecida desde la llegada de Luis Castro al banquillo, contribuyeron a que la hinchada levantinista se tomara el partido como una gran oportunidad y con el máximo fervor. Ese exceso de calentura resultó contraproducente para un equipo que quiso estar a la altura del escenario, pero que no supo jugar sus bazas. La absurda expulsión de Arriaga define el estado de frustración del Levante UD. La tormenta explotó al final con la innecesaria e inoportuna celebración de Comert. Sobraba. Hay que saber ganar. El defensa suizo debía haberse ahorrado ese gesto porque entró en el juego de las provocaciones.
La voz muda de los vecinos. A medida que se van conociendo algunos detalles sobre los planes previstos, se confirman todavía más las sospechas del verdadero trasfondo que impulsa el plan de aniquilación de Mestalla. El club-sometido a las instrucciones de Meriton-, los políticos, y los promotores, van cogidos de la mano y están alineados en perfecta sintonía. Los intereses especulativos creados en torno a una operación inmobiliaria, que se pretende vender a la opinión pública desde la conveniencia y el bien general, es, en realidad, un disfraz y una artimaña que se cae por su propio peso. El convenio urbanístico que sustituyó a la caducada ATE contempla, entre otros elementos, la construcción de un rascacielos que supera el centenar de metros. La volumetría prevista no invita a pensar en una mejora de la calidad de vida de los residentes en la zona. Todo lo contrario. A fecha de hoy, no se ha escuchado ninguna valoración pública por parte de la asociación de vecinos, que, en su día, puso el grito en el cielo, movió cielo y tierra contra las obras de reforma del campo del Valencia. A la espera seguimos, porque igual que no dijeron ni mu ante la caducidad de la sentencia del Tribunal Supremo que obligaba a derribar la reforma, siguen sin pronunciarse en un tema que les afecta directamente.
Acciones y metros cuadrados. Mientras el valencianismo suspira por la salida definitiva de Peter Lim de sus vidas, cobra fuerza la teoría de la disparidad de criterios a la hora de valorar el precio de las acciones de su máximo poseedor, y en sentido contrario, el del metro cuadrado de Mestalla. Se ve venir la jugada de lejos. Las participaciones en el capital social de una entidad, que el singapurés ha arruinado en todos los ámbitos, cotizan al alza. Se exige un rescate, una cantidad desorbitada, muy por encima del coste que acarrea hacerse cargo de un club abandonado a su suerte, dotado de recursos mínimos y que sobrevive con respiración asistida, en el que se habría de invertir una cantidad considerable para reanimarlo. Meriton no tiene prisa, juega sus cartas como un experto tahúr. Si alguien pica el anzuelo, adelante con la operación y que pregunte en Goldman Sachs. En sentido contrario, sorprende la tasación de mínimos aplicada a la parcela del campo valencianista, y más en estos tiempos de subidas disparadas en el precio de la vivienda. En un caso, el mayor beneficiado es Lim, en el otro, el Valencia, que habría de conformarse con lo mínimo y saldría perjudicado de la operación.
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