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Primera División

Mestalla revive en una remontada de locura

El Valencia CF levanta un partido lleno de alternativas ante el Alavés con un final de fe, nervios y ocho minutos de descuento en Mestalla

El equipo de Corberán adelanta hasta la duodécima posición y se aleja 7 puntos del descenso

Hugo Duro celebra el gol de la victoria.

Hugo Duro celebra el gol de la victoria. / Ana Escobar / Efe

J.M. Bort

J.M. Bort

València

Mestalla revivió una de sus grandes noches, aunque en circunstancias muy diferentes a las de otros tiempos. El Valencia derrotó al Alavés en un partido de infarto, lleno de alternativas y resuelto en los últimos minutos. Cömert empató en el 89 y, ya en el descuento, un penalti provocado y lanzado por Hugo Duro abrió la puerta a la victoria. Una remontada de fe y de nervios hasta el último suspiro que lanza al equipo de Corberán hacia la duodécima posición, con 7 puntos de margen sobre el descenso. Todo ocurrió noche marcada también por el regreso de Quique Sánchez Flores a Mestalla como técnico alavesista el estadio que siempre ha considerado su casa desde niño.

Mestalla no se había acomodado todavía en el asiento cuando el partido ya había tomado una dirección incómoda para el Valencia. A los pocos segundos llegó el penalti. Fue leve, casi microscópico, señalado tras un pisotón de Guido cuando el balón ya salía despejado del área. El Alavés se puso por delante. Un detalle minúsculo que, sin embargo, tuvo consecuencias gigantes para el resto de la noche. Mestalla protestó la decisión con fuerza, pero el gol subió al marcador. El partido quedó definido muy pronto: el Valencia con la pelota y el Alavés defendiendo su ventaja.

A partir de ahí, el conjunto blanquinegro asumió el control del juego. Dominó el balón. Empujó al rival hacia su campo con una insistencia constante, aunque con cierta precipitación. El Alavés se ordenó cerca de su área. Cómodo con el resultado, aceptó el papel de esperar y proteger su ventaja.

Javi Guerra ha vuelto

En ese dominio territorial, Sadiq fue uno de los jugadores más presentes en ataque. El delantero participó en muchas de las jugadas que acercaron al Valencia a la frontal, moviéndose entre los centrales y tratando de generar espacios. También apareció Javi Guerra. El centrocampista volvió a pisar zonas avanzadas con sus habituales llegadas desde segunda línea.

Sin embargo, una cosa fue aproximarse y otra generar ocasiones claras. El Valencia llegó con frecuencia al área rival. Pero faltó el remate definitivo. Ninguna acción terminó de inquietar de verdad al portero del Alavés.

Las dos acciones más prometedoras llegaron en sendas carreras hacia la portería. Una fue de Sadiq. La otra, de Javi Guerra. En ambas, el balón se quedó ligeramente atrás. La ocasión se esfumó antes del remate.

Así transcurrió una primera parte marcada por el penalti inicial. El Valencia dominó el juego. También el territorio. Pero el Alavés, ordenado y paciente, se marchó al descanso con ventaja.

El Valencia, sin embargo, encontró el empate nada más volver del vestuario. Apenas habían pasado unos segundos cuando Javi Guerra recibió el balón en el centro del área. Tuvo pausa. Esperó con sangre fría a que Sivera se venciera hacia un lado. Y colocó la pelota con suavidad en el sitio exacto. El gol tardó en celebrarse del todo porque el VAR escrutaba un posible fuera de juego de Sadiq. Cuando la revisión confirmó la validez, Mestalla estalló. Guerra lo celebró como un trastornado, consciente de la importancia del gol para él y para el equipo.

El Valencia no se conformó. Cinco minutos después llegó otra ocasión clara. Sivera evitó el segundo al desviar un remate de Ramazani que ya se cantaba en la grada. El dominio del Valencia era total. Posesión, recuperación tras pérdida y presión alta sobre la salida del balón del Alavés. El partido había cambiado de paisaje. El Valencia ya no corría detrás del marcador. Ahora empujaba con la sensación de que la remontada era posible.

Pero el partido seguía abierto. El Alavés también encontró sus momentos. Lucas Boyé avisó primero con un remate en plancha que salió rozando el segundo palo. El delantero argentino lo remataba todo. Y terminó encontrando premio. En un córner, apareció libre en el centro del área. Boyé cabeceó sin oposición y volvió a poner por delante a su equipo. Un golpe inesperado en un partido que parecía inclinarse hacia el lado valencianista.

Corberán reaccionó desde el banquillo. Movió piezas en busca de una respuesta. Entraron Danjuma y Hugo Duro. Mientras tanto, la tensión también se desbordaba en la banda: Rioja descargaba su frustración a puñetazos contra el banquillo. El partido entraba en su tramo final con Mestalla anestesiado, frío, y el Valencia obligado, otra vez, a remar.

El Valencia CF celebra el gol de la victoria de Hugo Duro.

El Valencia CF celebra el gol de la victoria de Hugo Duro. / J.M. López / Ana Escobar

El técnico agotó después otra ventana de cambios. Entraron Almeida, Diego López y Dani Raba. El Valencia seguía teniendo el balón, pero con un dominio más tímido. El empuje ya no era el mismo. El Alavés, mientras tanto, encontró espacios para correr. Incluso tuvo alguna contra para ampliar la ventaja y cerrar definitivamente el partido.

El último giro

Pero el partido todavía guardaba un giro más. En el minuto 89 llegó el empate. Un remate de Unai Núñez se estrelló en el poste y el balón quedó muerto en el área. Cömert apareció para empalmar el rechace y marcar el 2-2. Mestalla volvió a despertar de golpe. Quedaban ocho minutos de descuento. Y en ese tiempo, otra vez, podía pasar absolutamente de todo.

Y pasó. En pleno descuento el árbitro señaló penalti por un empujón sobre Hugo Duro. Mestalla contuvo la respiración mientras el VAR revisaba la acción. La decisión se mantuvo. El Valencia tenía la victoria en sus botas. Hugo Duro asumió la responsabilidad desde los once metros. Frente a él, Sivera; detrás, un estadio entero suspendido en silencio. El delantero no falló. El balón entró y Mestalla estalló. La remontada, improbable durante muchos minutos de la noche, quedó finalmente sellada en el último suspiro.

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