Cruel empate en Vallecas en otro manotazo arbitral en contra del Levante
El equipo de Luís Castro, esta vez ante el Rayo Vallecano, sufrió un nuevo y doloroso atraco en su contra: Pathe Ciss se acomodó con el brazo el tanto del 1-1, recibido a pocos minutos del final y que impidió a los granotas sumar dos puntos vitales en su pelea por la salvación

Los jugadores del Levante UD. / LaLiga
Cuántas veces han apartado al Levante de la pelea de la permanencia, como si nadie supiera ni de su capacidad para desafiar escenarios de difícil alcance ni de su condición absolutamente resiliente. Cuantos más golpes recibe, y peores son los porcentajes a su favor, más le hierve la sangre, más orgullo muestra y más fuerte se siente para golpear a sus rivales. Sufrió contra el Girona un revés de los que, a estas alturas de temporada, duelen y merman la autoestima, pero, una semana después, con el Levante amarrando dos puntos trascendentales para aumentar sus esperanzas de permanencia, César Soto Grado le impidió al Levante, en el último suspiro, lamerse las heridas, resurgir de sus propias cenizas y dar un puñetazo de grandes dimensiones en la mesa donde comen sus adversarios por esquivar el descenso, permitiendo un gol de Pathe Ciss acomodado previamnte con el brazo.
Nadie sabrá si fue a conciencia o es que el nivel arbitral es tan paupérrimo como lamentable, vaticinada por una liga cada vez más corrupta, llena de intereses y donde competir en igualdad de condiciones es totalmente imposible. Un gol de Carlos Espí no sirvió para evitar un tanto del empate de un Pathe Ciss que se ayudó de la mano para materializarlo. César Soto Grado, autor del atraco y enésimo reflejo de la incompetencia arbitral, ni fue a verlo al VAR ni rectificó el error. Por mucho que el futbolista del Rayo Vallecano se la acomodó con el brazo, da la sensación de que en esta competición, que huele a chamusquina y está totalmente podrida, es que los que se dejan la vida por ascender a Primera División no son bien recibidos a una fiesta cada vez más privatizada. El Levante, si quiere salvarse, deberá pelear contra mil factores, por mucho que cueste de creer y que sea completamente injusto.
Coquetear con titulares relacionados con la palabra ‘rayo’, ligados a competir en Vallecas, es lo más sencillo: Rayo de esperanza, rayo de ilusión, que a un equipo, sea quien sea, le parta un rayo… Hay un sinfín de combinaciones, pero el atraco que sufrió el Levante en el territorio de la franja fue tan grande que no cabe en ningún tópico. El equipo de Luís Castro demostró estar más vivo que nunca por enésima vez. Nunca da su brazo a torcer. Siempre pelea. Y, por muchas piedras que encuentre en el camino, nunca dejará de intentarlo. El camino será largo y costoso, pero la imagen de los granotas en Vallecas invita al optimismo, por mínimo que sea, después de dominar desde el comienzo y, con el marcador a favor, controlar los tiempos y defender fuertes.
Otro escándalo
Sin embargo, el inicio fue un intercambio de golpes en el que el Levante se sintió seguro: remató al lateral de la red Iván Romero un centro de Losada, Fran Pérez intentó sorprender a Mathew Ryan con un disparo que se fue desviado, Manu Sánchez llegó desde atrás para toparse con Batalla, Pedro Díaz mandó arriba un centro de Jorge De Frutos… Todo sucedió en apenas media hora, en un duelo en el que el Levante se mostró más sólido para, poco antes del descanso, encontrar la senda del gol por mediación de Carlos Espí. Antes, el ‘19’ lo intentó cazando un centro hacia atrás de un Víctor García que rindió de manera muy notable, pero su remate de marchó rozando el palo. No obstante, el delantero, cabeceando un envío lateral de Losada, la cruzó al fondo de las mallas para delirio de un cuadrado visitante en Vallecas que no tiene dudas de quién es su estrella.
En tres partidos, Espí lleva 4 goles, los dos últimos saliendo desde la titularidad. Estadísticas sobresalientes para el ‘9’ del futuro en el Ciutat de València, que ya pisa fuerte en la máxima categoría del fútbol español. Mejor forma de llegar al descanso fue imposible. No obstante, que a Nobel Mendy le sacaran una segunda amarilla, por cortar un balón controlado por Iván Romero con la mano, no significó que el Levante no se encontrara con dificultades. Es más, los de Luís Castro se resguardaron en defensa y lanzaron contragolpes con tal de finiquitar la contienda, encontrando en Víctor García a un recurso de alta fiabilidad para amenazar la portería de Batalla.
Pese a ello, el héroe del partido residió en el área contraria. Mathew Ryan, en los primeros instantes del tiempo de descuento, agigantó su presencia y achicó un remate a bocajarro de De Frutos para evitar el empate y, posteriormente, desviar a córner un disparo de Ilias Akhomach. Iba a ser el más aclamado, pero un centro al área, prolongado por Lejeune, se lo acomodó Pathe Ciss con la mano para igualar el encuentro. Ni VAR, ni revisión, ni correción. Otro escándalo que castiga al Levante… y ya van varios. Todo está orquestado en una liga corrupta y en la que competir en igualdad de condiciones es imposible.
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