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La victoria más repetida en el Sánchez Pizjuán

Tendillo y Saura en una imagen de un duelo celebrado en el Sánchez Pizjuán.

Tendillo y Saura en una imagen de un duelo celebrado en el Sánchez Pizjuán. / Bernat Navarro

Paco Lloret

Paco Lloret

València

Un tercio de los 17 triunfos obtenidos por el Valencia en sus visitas ligueras al feudo sevillista han acabado con el mismo marcador: 0-2. La victoria más repetida. La última vez que se consiguió fue en la campaña 2017-18. El equipo, dirigido entonces por Marcelino, exhibió una superioridad incontestable, y rompió una racha de 14 años sin vencer en ese escenario. Se ha de viajar a los años 40 para encontrar el primer precedente, sucedió en el ejercicio 43-44, cuando el Valencia conquistó su segunda Liga. En la campaña 2003-04, el alirón se cantó en el Sánchez Pizjuán en la antepenúltima jornada del campeonato.

Ambos clubes sostuvieron una competencia encarnizada tras la Guerra Civil. Los valencianistas sufrieron un tremendo varapalo en Nervión cuando perdieron por 10-3, la peor derrota liguera de toda la historia. En los cuartos de final de la Copa de esa misma temporada, la 40-41, los de Mestalla les devolvieron la afrenta con un 8-1 antes de conquistar el trofeo. La famosísima “delantera eléctrica” valencianista, y la célebre “Stuka” sevillista, protagonizaron duelos vibrantes con intercambio de goles y marcadores abultados. El balance global favorece claramente al Valencia, que conquistó 3 veces la Liga y 2 la Copa después de disputar 5 finales. Por su parte, los andaluces ganaron una vez la Liga, su único título en el torneo de la regularidad, y una edición de la Copa, que se sumaba a sendas ediciones logradas en la década anterior.

De todos los triunfos obtenidos en el Sánchez Pizjuán, el más recordado, sin duda, fue el obtenido en 2004, el inolvidable año del doblete. La escuadra de Benítez no desaprovechó la oportunidad de conquistar la Liga, gracias a los goles de Vicente y Baraja, uno en cada tiempo. Aquella tarde de domingo, mientras en las calles de Valencia se celebraba el día de la “Mare de Déu”, las huestes de Rafa Benítez imponían su superioridad a orillas del Guadalquivir. Un equipo que funcionaba a las mil maravillas y que no falló tras las derrotas en la víspera del Real Madrid en casa ante el Mallorca, y del Barcelona en Balaídos.

Crónica en Levante-EMV de la conquista de la Liga en Sevilla

Crónica en Levante-EMV de la conquista de la Liga en Sevilla / L-EMV

Ese triunfo cerró un ciclo triunfal para un equipo que tardó 14 años en volver a ganar el campo del Sevilla. Después de un período de sequía tan prolongado, se rompió la mala racha en marzo de 2018, con Rodrigo Moreno como goleador por partida doble. Un Valencia lanzado hacia las posiciones de Champions. En la primera vuelta encadenó 8 victorias, entre ellas una goleada por 4-0 a los sevillistas con una actuación memorable y un gol antológico de Gonçalo Guedes. Aquel equipo, dirigido por Marcelino, repitió triunfo en ese escenario un año después, esta vez con un solitario gol de Dani Parejo al transformar un penalti.

En las antípodas de este contexto de bonanza y plenitud, se registra otro triunfo por 0-2, en la campaña 85-86, la del descenso. El encuentro se disputó a las 12 h del mediodía del domingo de Resurrección, día de enorme tradición festiva y taurina en la capital hispalense. Quedaban 4 jornadas para la conclusión del campeonato, y el Valencia precisaba sumar los 2 puntos ante un rival que no se jugaba nada y que acumulaba numerosas bajas. El conjunto de Di Stéfano obtuvo una cómoda victoria con goles de Wilmar Cabrera y de Subirats en un ambiente relajado. La salvación aún era posible, aunque desgraciadamente, no se pudo consumar.

Diez años después, en el ejercicio 96-97, los valencianistas vencieron por 0-2 a un Sevilla que terminó por bajar a segunda división, su tercer descenso a segunda. De la mano de Luis Aragonés, al que le quedaban pocas semanas para marcharse, los de Mestalla vencieron con goles de Fernando Gómez, en el primer tiempo, y de un ex –sevillista, Gabi Moya, que por primera vez se medía a su antiguo equipo, en la reanudación. Aquel Valencia vivía días de máximo ajetreo con el posible regreso de Romario al Flamengo tras no haber encajado en los planes del entrenador madrileño.

Dos relevante futbolistas extranjeros, el argentino Felman y el alemán Bonhof, lograron los goles para el triunfo obtenido en la campaña 78-79, ambos en el segundo tiempo de un partido controlado claramente por las huestes de Pasieguito que, a esas alturas, centraban todas sus aspiraciones en conquistar la Copa, objetivo que cumplieron mes y medio después de esta cita, disputada la noche del 12 de mayo de 1979, y que sufrió una interrupción de 5 minutos, por el lanzamiento de objetos desde la grada cuando Rainer Bonhof iba a ejecutar el claro penalti cometido sobre Saura.

En los gloriosos años 40, el Valencia venció un par de ocasiones por 0-2 en el antiguo feudo de Nervión. La primera con goles de Mundo y Gorostiza, en enero de 1944, antes de conquistar su segundo título liguero. Cuatro años después, temporada 48-49, repitió Mundo, y le acompañó Epi, en el capítulo realizador. El conjunto de Mestalla terminó por adjudicarse la Copa en esa campaña.

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