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El derribo de Mestalla costará más de 10 millones y el Valencia CF exige que lo asuma el comprador del suelo

El club exige entregar el campo dos meses después del traslado al nuevo estadio para disponer de tiempo suficiente para poder vaciarlo

Último partido de Liga entre el Valencia CF y el Villarreal.

Último partido de Liga entre el Valencia CF y el Villarreal. / Francisco Calabuig

Ramón Ferrando

Ramón Ferrando

València

El derribo del campo de Mestalla costará más de diez millones de euros y el Valencia Club de Fútbol quiere que lo asuma íntegramente el comprador de la parcela. El equipo valencianista trata de cerrar la venta antes de que acabe el año, pero exige entregar el estadio dos meses después del traslado al Nou Mestalla.

La densa estructura del estadio (con columnas duplicadas, gradas superpuestas y huecos inverosímiles) encarece la demolición. Los tres anillos que envuelven la tribuna están separados literalmente pese a que no se distingue desde el interior, ya que pertenecen a tres épocas distintas. El resultado es un estadio ‘imperfectamente perfecto’ con una verticalidad extrema.

José Luis Santa Isabel (socio gerente de ADU Mediterráneo, la empresa que impulsó sin éxito la construcción de más de 400 viviendas en Mestalla) subraya que el derribo del estadio costará "entre 10 y 12 millones". "Es una exigencia del Valencia", añade. La imposición al comprador de asumir el coste de derribo del campo elevará el coste de adquisición del suelo a un mínimo de 170 millones de euros.

El Valencia asegura que el coste del derribo será mucho menor, pero se niega a precisar la cifra por motivos de "confidencialidad". Demoler el Vicente Calderón costó 22 millones, aunque es importante tener en cuenta que tenía una grada sobre la M-30.

Anillos

La primera remodelación de Mestalla se produjo en la temporada 1926-27, solo tres años después de que el Valencia CF inaugurara el campo al arrendar un terreno agrícola con una opción de compra. En el 27, el club estrenó la nueva tribuna de preferencia, que sustituía la antigua fachada.

La remodelación de 1950, con Luis Casanova en la presidencia, llevó consigo la compra de varios huertos y solares anexos al estadio. Es el momento en el que el club construye el segundo anillo (actual Grada central, Gol Norte y Gol Sur) de hormigón, independiente del primero, y una tribuna completamente nueva, que se mantiene hasta hoy. El Valencia mantuvo el primer anillo de ladrillo hasta la reforma del Mundial 82, en 1978.

La densidad de pilas de hormigón se multiplicó con la construcción del tercer anillo en la reforma de 1998, otra grada separada de las otras dos.  El segundo anillo es muy vertical, pero el tercero es brutal, tiene 45 grados de inclinación y envuelve al campo dando esa sensación tan especial.

José Baixauli (un arquitecto valenciano que dedicó al campo valencianista su Trabajo de Fin de Grado -TFG-, bajo el título "Estudio tipológico y estructural de la evolución del actual estadio de Mestalla") llegó a la conclusión de que se podía derribar una parte sin afectar a las otras, aunque técnicamente es complicado. Esta tesis da la razón a los que defienden desde hace años la viabilidad de una reforma de Mestalla.

Sin embargo, el Valencia no se ha planteado dar marcha atrás. CBRE, la consultora inmobiliaria encargada de encontrar un comprador, ya está dando información a los interesados.  La venta arranca formalmente a finales de abril y el club quiere que esté cerrada antes de final de año.

Estado de las gradas tras la remodelación de 1998.

Estado de las gradas tras la remodelación de 1998. / MANUEL MOLINES

Dos meses para el traslado

Otra de las condiciones que impone el Valencia es que la entrega del campo se ejecute dos meses después del traslado al Nou Mestalla, según explicó Santa Isabel. El club, que niega públicamente esta exigencia, quiere tener tiempo para vaciarlo, explican fuentes conocedoras del proceso. Si se cumple la hoja de ruta marcada por el Valencia, el club dejará Mestalla al final de la próxima temporada para empezar la 27/28 en el nuevo estadio.

Los precios que están encima de la mesa apuntan a que el coste del suelo va a rondar los 2.000 euros el metro cuadrado. El precio medio en València del suelo está entre los 900 y los 1.000 euros, pero al estar agotándose ya se está pidiendo 1.700 euros en algunas zonas.

Varias fuentes del sector explicaron que con un coste del suelo de 2.000 euros el metro cuadrado el precio de venta de los pisos superará los 7.000 euros el metro cuadrado (el valor medio de los pisos de obra nueva en València está por encima de los 4.000 euros el metro cuadrado).

Hasta "9.000 euros el metro cuadrado"

Esto obliga a vender los pisos más baratos a 600.000 euros y elevará el coste de los mejores por encima del millón de euros. José Luis Santa Isabel alertó ayer de que la exigencia del Valencia de que el comprador asuma el coste del derribo puede elevar el precio de los pisos por encima de los 9.000 euros el metro cuadrado.

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