El gran partido a tres bandas en el Nou Mestalla: un estadio de fútbol, dos torres en suelo terciario y un polideportivo
Tras casi dieciséis años de parálisis, el Nou Mestalla ha entrado en la fase de construcción de la estructura, con la colocación de pilares metálicos, torres de escaleras y el anillo de compresión de la cubierta
La firma valenciana Atitlan, que adquirió el suelo terciario junto al estadio, solicitará en breve la licencia de obras para las dos torres que condicionarán la apertura del nuevo campo

L-EMV

Durante demasiado tiempo, el Nou Mestalla fue la imagen de un partido suspendido: un esqueleto de hormigón varado junto a las Cortes Valencianas, congelado entre promesas, crisis y calendarios. Ese paisaje empezó a mutar el 10 de enero de 2025, cuando el Valencia CF reactivó, gracias a la inyección económica de CVC primero y de Goldman Sachs después, una obra detenida desde febrero de 2009. Casi dieciséis años después, el club trabaja con el horizonte del verano de 2027 para terminar un estadio de 70.044 espectadores, con una ejecución adjudicada a FCC por 194,6 millones de euros.
El campo: de la hibernación a la fase que ya cambia el perfil de la ciudad
El primer tramo de la vuelta no fue vistoso, pero sí decisivo. Antes de volver a levantar un estadio hubo que “despertar” una obra envejecida: replantear la parcela, actualizar seguridad y salud, montar protecciones, testar materiales y reparar forjados, vigas, pilares y muros, sobre todo en las plantas subterráneas. En paralelo, la fase de arquitectura interior arrancó el 1 de abril de 2025, incluso con más de un mes de adelanto sobre el calendario previsto.
Ya en 2026 el Nou Mestalla ha entrado en la fase estructural que de verdad transforma la silueta del recinto: desde febrero se avanza la colocación de los grandes pilares metálicos, las torres de escaleras y las piezas del anillo de compresión de la cubierta. El 30 de enero llegaron los primeros cables de una techumbre de 4.800 toneladas, sostenida por 50 pilares de acero S355 y concebida además para integrar placas fotovoltaicas. Esta semana, el club hacía recuento: 30 pilares y 21 anillos colocados, con el foco puesto en seguir armando la cubierta.
Ese es el balance del campo más de un año después de la reanudación: el estadio ya no está en la fase simbólica de “volver a empezar”, sino en la de construir un recinto reconocible. No está en la última recta, ni mucho menos, porque por delante quedan envolvente, instalaciones, interiores, acabados y urbanización, con la mente puesta en que el equipo de fútbol arranque la Liga en Corts Valencianes en agosto de 2027.
El terciario: el socio que aún espera el pitido inicial, pero ya condiciona el encuentro
La segunda pata del proyecto no se juega sobre el césped, pero condiciona el partido tanto como una buena salida de balón. Atitlan, firma valenciana que lideran Roberto Centeno y Aritza Rodero, adquirió en mayo de 2024 los cerca de 40.000 metros cuadrados de suelo terciario junto al Nou Mestalla por una cifra cercana a los 35 millones de euros. En octubre de 2025, la Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de València aprobaba el estudio de detalle que ordena dicha pastilla, situada entre las calles Bernardo España y Nicasio Benlloch. En la parcela se proyectan dos torres de hasta 16 y 20 alturas, con usos hoteleros y comerciales, así como espacios abiertos hacia las Cortes Valencianas y el estadio.

Figuración del área terciaria junto al Nou Mestalla / L-EMV
Hoy, sin embargo, el terciario sigue en la antesala administrativa. Atitlan no ha presentado por registro de entrada en el consistorio valenciano la petición de licencia de obras, un trámite que, según ha podido saber este diario, espera realizar en breve. Como muy tarde, antes del inicio del verano. A partir de ahí, se iniciará un procedimiento que deberá resolver el ayuntamiento en unos plazos difíciles de calcular, al entrar en liza distintos escenarios dentro del mecanismo administrativo y urbanístico.
Pero que la ejecución de estadio y terciario no vayan en paralelo no cuestión es baladí. En la reanudación de las obras del campo, la constructora comenzó los trabajos por su fachada norte, dado que en esa zona se encuentra la principal vía de evacuación en caso de emergencia. Y ese no es un detalle menor. Cuando el estadio abra sus puertas, la estructura de cimientos de las dos torres del terciario deberán estar a cota cero, es decir, a ras de suelo, para facilitar el tránsito de aficionados y de vehículos de emergencia en caso de necesidad. De hecho, está contemplada una franja entre los edificios del terciario y el propio estadio habilitada para emergencias. En este sentido, la hoja de ruta de Atitlan pasa por cumplir y tener la estructura finalizada a cota cero cuando se inaugure el Nou Mestalla.

Recreación del área comercial impulsada por Atitlan / L-EMV
Además, en el acuerdo de compraventa del suelo terciario, se acordó que Atiltlan no desembolsaría de golpe los 35 millones, sino que lo abonará de manera gradual conforme el estadio vaya concluyendo fases. Con esa cláusula, la firma valenciana se garantiza que su suelo terciario, con sus dos torres incluidas, podrá explotarse junto a un estadio en funcionamiento y no verse abocada a una nueva paralización del recinto futbolístico. En este sentido, el proyecto inmobiliario tiene un plazo de ejecución no menor a dos años, con lo que si se cumplen los tiempos marcados por el Valencia CF, el Nou Mestalla abrirá sus puertas y las obras del terciario estarán en marcha, circunstancia que no es incompatible, como sostienen las partes. En el horizonte, el Mundial 2030 con València como sede.
El polideportivo: la deuda con Benicalap entra por fin en pista
La tercera parte del proyecto es también la más sensible en clave de ciudad. El polideportivo de Benicalap no es un adorno del relato del Nou Mestalla, sino una obligación urbanística y política firmada al inicio del convenio y arrastrada durante años. El pasado 2 de abril, la Junta de Gobierno Local aprobó el convenio con el Valencia CF que regula el uso del futuro estadio por parte del Ayuntamiento y, al mismo tiempo, da continuidad a la tramitación administrativa municipal del polideportivo. Según explicó el consistorio, el proyecto de obras ya ha sido remitido para iniciar la contratación.
El equipamiento previsto no es menor: dos pabellones deportivos, una piscina climatizada, pistas exteriores y la puesta en valor de restos arqueológicos. Además, su papel dentro del gran puzle es decisivo. El desarrollo del estadio y del terciario quedó condicionado a esta obligación, y el club ya había depositado en octubre de 2025 los 11,2 millones de euros exigidos para el polideportivo. Dicho de otro modo: con el convenio recién cerrado en el plano institucional, la histórica deuda con Benicalap ha dejado de estar solo en los papeles y empieza a pisar la pista.

Infografía dle nuevo polideportivo de Benicalap. / ED
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