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VALENCIA VS ATLÉTICO

La cantera del Atlético avergüenza a Mestalla, que señala a Corberán (0-2)

A diferencia de lo hecho por Sevilla y Elche, el Valencia es incapaz de imponerse a un equipo lleno de jóvenes y con la cabeza en la Champions

Los goles de los canteranos Luque y Cubo dejan tocados a los blanquinegros... y a la espera de que Sevilla y Alavés no ganen sus partidos

La afición se marcha antes de hora, triste, decepcionada y sin ánimo de protesta

La afición se marcha antes de hora, triste, decepcionada y sin ánimo de protesta / Eduardo Ripoll

Pascu Calabuig

València

El Valencia CF ha dejado escapar su primer 'match ball' para sellar la permanencia en Primera división, tras perder en Mestalla por 0-2 a manos de un Atlético de Madrid que presentó un once con cuatro jugadores de la cantera. Cuando la lógica invitaba a ver un equipo con el hambre del día del Girona, los blanquinegros se hunden otra vez en su feudo ante un gran rival, pero un rival con hasta siete canteranos y toda la atención, de sus mejores recursos, puesta en la vuelta de las semifinales de la Champions League dentro de tres días en el Emirates Stadium de Londres ante el Arsenal.

Los valencianistas, con 39 puntos, deberán seguir trabajando por la salvación, un objetivo que podría complicarse si el Alavés y el Sevilla, que juega el lunes, se imponen en sus respectivos enfrentamientos de esta jornada 34. Ahora, la renta con los sevillistas, primeros en descenso, es de cinco puntos, aunque ya con un partido más.

Inesperado cambio de guion

El encuentro comenzó con un cambio inesperado de guion. Todo estaba en juego para el Valencia, pero los futbolistas de Carlos Corberán fueron incapaces de demostrarlo sobre la hierba. La ambición se quedó en mera sobreexcitación. El Atlético de Madrid, en cambio, desde una posición más calmada supo adueñarse de los espacios y el tiempo de la primera mitad -y del partido al completo- conforme transcurrieron los minutos en el videomarcador.

Al filo del cuarto de hora, un incisivo Nahuel Molina empezaría a convertirse en un verdadero dolor de cabeza para el sistema defensivo blanquinegro. Solo, aunque escorado, se quedó solo ante Stole Dimitrievski. Su disparo salió por encima de la portería. Fue el inicio de un calvario, de la desaparición del Valencia sobre el terreno de juego.

Unos segundos más tarde, como en Mallorca o la semana pasada ante el Girona, Dimitrievski salvó la vida del equipo. El normacedonio evitó el primero de los rojiblancos en un mano a mano frente a Rodrigo Mendoza. Consciente del valor de la parada, el portero la festejó para sí como se un gol se tratara. El vendaval, no obstante, iba a continuar. El guardameta repelió con los puños hacia el córner un intento de Molina desde la frontal.

Un obús desde 40 metros, otra vez desde la pierna del potente centrocampista argentino, se estrelló en la escuadra derecha de la meta de Stole, que se quedó mirándola y rezando para que la pelota no entrase a la red. Poco después, el lateral zurdo de la cantera atlética, Julio Díaz -quien, por cierto, dio un recital en el carril-, envió el balón arriba en posición franca dentro del área pequeña.

VALENCIA SPD VALENCIA CF - ATLETICO DE MADRID

Ramazani tuvo las mejores ocasiones, muy pobres, del Valencia / Eduardo Ripoll / LEV

La gestión del club se salva de la crítica

La afición de Mestalla no daba crédito. El Atlético, el que perdió en circunstancias similares en Sevilla y Elche, el de la cabeza en la Champions y sus mejores bazas reservadas para la vuelta de semifinales de Champions del martes en Londres, estaba siendo mucho mejor que su Valencia, necesitado de puntos para certificar la continuidad en Primera. Fue un baile inesperado ante todo lo que el Valencia tenía en juego.

Los nervios se apoderaron de las gradas y los dardos en forma de cánticos desde la grada de animación mantuvieron la misma dirección que a lo largo de la temporada: contra el entrenador y los jugadores, mientras en el palco Ron Gourlay, CEO de Fútbol, y el director general, Javier Solís, escapaban de la crítica del valencianismo.

Simeone ganó la partida táctica

Diego Simeone seguía ganando la partida sobre el campo a Carlos Corberán. Filip Ugrinic había entrado en el once para suplir la baja por lesión de Lucas Beltrán, y las consecuencias fueron nefastas. El lío táctico tramado entre el medio suizo y Largie Ramzani deparó que en la banda izquierda nadie cayese en ataque en auxilio de José Gayà. Ninguno de los dos, tampoco, conectó como mediapunta al medio campo y la delantera.

La grada, desesperada con un equipo previsible y sin recursos, aumentó los decibelios de la protesta contra Corberán, al que le pidieron su marcha -"Carlos, vete ya-, e, irónicamente, que diese descanso este domingo a los jugadores. "Mañana es día libre, es día libre...", se escuchó desde la zona de animación, extendiéndose a más rincones del estadio.

Tras un remate fallido con la cabeza del joven delantero que había alineado el 'Cholo', Rayane Belaid, el Valencia dispuso de su mejor y casi única ocasión de gol en el partido: un chut raso, a la media vuelta, de Largie Ramazani. Se estrelló en el poste. Diez minutos después, entre el enfado de Mestalla con los suyos, terminó el primer tiempo.

La efectividad del Atleti llegó en la segunda mitad

La historia del partido, incomprensiblemente, no varió en la segunda mitad. Tan solo cambió la efectividad del Atlético, que ya pudo haberse marchado al descanso con más de un gol a su favor. Los rojiblancos siguieron coleccionando avisos hasta que tanto fue el cántaro a la fuente que acabó rompiéndose en pedazos.

Primero, Molina volvería a quedarse cara a cara con Dimitrievski, pero erró en el recorte dando ventaja al guardameta. Como respuesta, Guido Rodríguez conectaría un balón suelto en el área, aunque sin precisión. La balanza de ocasiones, sin embargo, siempre se decantó del lado rojiblanco. Más tarde, Belaid perdonaría de nuevo al Valencia, quizá, fruto de su inexperiencia.

A la hora de partido, los entrenadores movieron piezas tratando de dar un impulso, mucho más necesario en el caso del Valencia. Corberán recurrió a Hugo Duro y Diego López en busca del desequilibrio y el comillo del que se carecía, aunque tampoco aportaron nada hasta el final de la contienda. Desde el banquillo rojiblanco, mientras tanto, el 'Cholo' oxigenó a los suyos con nuevos canteranos: Cubo y Luque. A la postre, los dos goleadores del Atlético de Madrid. Le salió redonda la apuesta al entrenador argentino, que, eso sí, la buscó con mayor ahínco y orden.

Iker Luque of Atletico de Madrid celebrates a goal with teammates during the Spanish league, LaLiga EA Sports, football match played between Valencia CF and Atletico de Madrid at Mestalla stadium on May 2, 2026, in Valencia, Spain

Iker Luque celebra su gol al Valencia / Ivan Terron AFP7

Después, Simeone puso más madera en ataque. Mestalla enmudeció al ver a Koke y, sobre todo, a Griezmann en la banda, dispuestos a entrar. Corberán, por su parte, demasiado tarde, reconstruyó el costado izquierdo con Jesús Vázquez y Danjuma.

Final con polémica arbitral

Iker Luque, en una acción rápida del Atlético, recibiría una asistencia en la mediapunta de Obed Vargas y, con sutileza, embocó a gol un remate con la derecha (0-1, m. 74). Ocho minutos más tarde, Miguel Cubo se iba a llevar su premio, a pase de Antoine Griezmann (0-2, m. 84). La acción estuvo precedida de polémica porque el cantrerano no estaba en fuera de juego, pero el asistente había levantado el banderín. La explicación a los valencianistas del colegiado, José Luis Munuera Montero, fue sencilla: él no pitó en ningún momento.

Ya en el añadido, Munera Montero anuló un gol a Umar Sadiq por falta sobre Juan Musso. No hubo mayor reacción por parte del Valencia, que se marchó abroncado desde la grada de animación al grito de "jugadores, mercenarios". Corberán volvió a ser el gran señalado. Tanto el entrenador como los jugadores volvieron a ser el blanco de los cánticos a la salida del estadio, donde un grupo de seguidores se reunió para expresar contra ellos su malestar.

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