A contratiempo
La enésima declaración de impotencia

Luis Rioja of Valencia CF in action during the Spanish league, LaLiga EA Sports, football match played between Valencia CF and Atletico de Madrid at Mestalla stadium on May 2, 2026, in Valencia, Spain. AFP7 02/05/2026 ONLY FOR USE IN SPAIN. Ivan Terron / AFP7 / Europa Press;2026;Soccer;Sport;ZSOCCER;ZSPORT;Valencia CF V Atletico de Madrid - LaLiga EA Sports; / AFP7 vía Europa Press / AFP7 vía Europa Press
Otro mundo. El Valencia, instalado en el grupo de los mediocres, es incapaz de competir con los mejores. Por Mestalla ya han pasado tres de los cuatro primeros de la clasificación, falta el líder y probable campeón, y todos han vencido por idéntico marcador: 0-2. Ni un gol a favor en tres partidos. Vergonzoso e ilustrativo. Una constante que deja en evidencia a un conjunto apocado, que carece de desenvoltura y de argumentos para plantar cara a oponentes de mayor talla. Ni sabe ni puede. En esta ocasión, el revés resultó especialmente doloroso por las especiales circunstancias que envolvían la cita. La sensación de ridículo al verse superado por un rival que presentó un once repleto de jugadores del filial, y que prescindió de los mejores ante su trascendental duelo de Champions, irritaron al personal y sembraron de vergüenza la grada. El Valencia se ha convertido en una caricatura de equipo, fiel reflejo de lo que es la entidad, un fantasma que carece de proyecto y de la estructura adecuada. Una enorme mentira que ensucia su historia y deja en evidencia a quienes la han avalado.
Sufrimiento hasta el final. El valencianismo, un año más, se ve condenado a padecer hasta el final de otra campaña indigna. Meriton garantiza la emoción y el sufrimiento. Especialidad de la casa. Los aficionados lo tienen asumido; abonados a mirar constantemente la clasificación, repasar el calendario, controlar otros resultados y hacer los cálculos pertinentes. Quedan 4 partidos y hacen falta 4 puntos, al menos esa es la teoría más extendida para creer en la salvación. A ese escenario se ha llegado por la irregularidad constante de un equipo que no va cara al aire, al que le fallan mecanismos elementales del juego, y que se ahoga en sus propias limitaciones. Los contrarios lo saben y se aprovechan. El Atlético, sin ir más lejos, no precisó de grandes esfuerzos porque está acostumbrado a competir en un nivel muy superior. Una cuestión de inercia, se despliega con la seguridad del que se sabe mejor. Por el contrario, el Valencia se empequeñece y se estrella en el muro de su adversidad. No hay fe ni confianza. Se le escapó a Corberán en la sala de prensa: “se juega al pie y no al espacio”. Un síntoma evidente del bloqueo mental de los jugadores, incapaces de rebelarse y apretar al adversario. La impotencia y la falta de confianza, les aplasta. Una asignatura pendiente que el entrenador no ha sabido corregir.
El genio de Puçol merecía otra cosa. Los afortunados que lo vimos en directo hemos proclamado a los cuatro vientos su extraordinaria calidad. Pep Claramunt es uno de los mejores de todos los tiempos. Casi octogenario, el director de orquesta de aquel gran Valencia, hizo el saque de honor de un partido que entraba en los anales al ser el número 1.500 de primera división disputado en Mestalla. El campo, al que especuladores y políticos han sentenciado sin escrúpulos, ha establecido un importante registro al ser el que más encuentros de esta competición ha albergado. Un escenario en el que siguen sin ondear las banderas que le han conferido una acusada identidad por culpa de la escasa voluntad de quienes deberían haber reparado el problema con celeridad. Las quejas y las protestas solo han conseguido vagas promesas de reposición, que siguen sin materializarse, el mismo día en el que Mateu Alemany volvió triunfal a Mestalla. El mallorquín comprobó en directo las ruinas de su efímera y brillante gestión. No muy lejos, apenas 60 kilómetros, Marcelino y Parejo celebraban la clasificación de su equipo para la próxima edición de la Liga de Campeones.
La Justicia debe pronunciarse. Hasta la fecha no han prosperado la mayoría de las acciones judiciales presentadas contra Lim y sus secuaces. Salvo el archivo de la ATE, recurrido posteriormente por el Club ante el Tribunal Superior de la CV que lo rechazó con contundencia, y que propició la inmediata reacción política para dar origen a las nuevas fichas urbanísticas, el resto de iniciativas se han rechazado. Pese al clamor popular, las denuncias mediáticas, las constantes muestras de mala administración, y el evidente hundimiento de la entidad, abandonada y saqueada, nada ha sido suficiente hasta la fecha para que la Justicia se mostrara receptiva. Las argumentaciones presentadas por los denunciantes no han logrado su propósito. En algún caso, las razones justificativas del archivo, sin ni siquiera abrir diligencias, provocan perplejidad y sonrojo. La apatía y la indiferencia exhibidas por estos pagos contrastan con el interés que han presidido las actuaciones de las Fiscalías en otros países, como Portugal o Italia. Esta semana se estudia en la Audiencia de Valencia el recurso presentado por Miguel Zorío ante el archivo de su querella. Un nuevo intento por superar un “sorprendente” bloqueo que solo favorece los intereses de Meriton.
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