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El Levante de Luís Castro compite a ritmo de Europa en la segunda vuelta

Desde la jornada 18, el equipo granota ha sumado 29 puntos: solo Barça, Real Madrid y Villarreal han hecho más en ese tramo

La era castro arrancó con una victoria en el Sánchez Pizjuán

Francisco Calabuig

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Alfredo Castelló

Alfredo Castelló

El Levante ha cambiado de liga sin cambiar de campeonato. La clasificación general todavía lo coloca en plena pelea por la permanencia, 16º con 39 puntos tras la jornada 36, pero el corte desde la llegada de Luís Castro dibuja otra realidad: en las 19 jornadas que van de la 18 a la 36, el conjunto granota ha sumado 29 puntos, una cifra de parte alta. Según el ranking de ese tramo que muestra la imagen, solo FC Barcelona, Real Madrid y Villarreal han puntuado más que el Levante. En otras palabras: el equipo que vive mirando al descenso ha competido, durante casi toda la segunda vuelta, a ritmo de Europa. La clasificación oficial de LaLiga sitúa al Levante con 39 puntos, 36 partidos, 10 victorias, 9 empates, 17 derrotas y un balance total de 44 goles a favor y 59 en contra.

La comparación con el tramo de Julián Calero, más la interinidad del tándem Del Moral-Iborra es demoledora. En las primeras 17 jornadas, el Levante firmó 10 puntos: 2 victorias, 4 empates y 11 derrotas, con 17 goles a favor y 30 en contra. El promedio era de 0,59 puntos por partido, una velocidad de descenso casi inevitable. Desde la jornada 18, el bloque de Castro ha elevado la producción a 29 puntos en 19 encuentros: 8 victorias, 5 empates y 6 derrotas, 27 goles a favor y 29 en contra. El salto es de 0,59 a 1,53 puntos por partido. Traducido a una temporada completa, el ritmo Calero habría llevado al Levante a unos 21 puntos; el ritmo Castro, a una proyección de 55.

Clasificación parcial desde la jornada 18, donde Castro debuta con el Levante

Clasificación parcial desde la jornada 18, donde Castro debuta con el Levante / Transfer Markt

La primera señal del cambio llegó de golpe: un 0-3 en Sevilla en la jornada 18, el primer partido del nuevo bloque estadístico. LaLiga recoge aquel triunfo como el inicio de la jornada 18 granota, y desde ahí el Levante empezó a reconstruir su campeonato a base de resultados que antes se le escapaban. El empate ante el Espanyol, la victoria contra el Elche y el 0-0 frente al Atlético consolidaron una idea: el equipo seguía encajando, pero ya no se rompía con la misma facilidad.

Partidos disputados... y puntos

El cambio más evidente no está solo en la defensa, sino en la capacidad para convertir partidos igualados en puntos. Con Calero y Del Moral-Iborra, el Levante perdió el 64,7% de sus encuentros; con Castro, esa tasa baja al 31,6%. La victoria, que antes aparecía una vez cada ocho partidos, llega ahora en más de cuatro de cada diez. También crece el ataque: de 1,00 gol por partido en las primeras 17 jornadas a 1,42 desde la 18. La zaga, aunque todavía vulnerable, mejora de 1,76 goles encajados por encuentro a 1,53. No es una metamorfosis perfecta, pero sí suficiente para explicar por qué el Levante ha pasado de estar hundido a depender de sí mismo.

La reacción se ha acelerado en el tramo final. Entre el 13 de abril y el 12 de mayo, el Levante ganó al Getafe, al Sevilla, a Osasuna y al Celta, empató en Cornellà ante el Espanyol y solo cayó en Villarreal. LaLiga recoge esa secuencia reciente: 1-0 al Getafe, 2-0 al Sevilla, 0-0 ante el Espanyol, 5-1 en Villarreal, 3-2 al Osasuna y 2-3 al Celta. Son 13 puntos de 18 posibles en seis partidos, justo cuando la permanencia empieza a decidirse más por nervios que por juego.

La victoria en Balaídos resume el nuevo Levante. El 2-3 ante el Celta, después del 3-2 al Osasuna, convirtió dos partidos límite en seis puntos de oro. Según el registro de LaLiga, el equipo de Castro ganó en Vigo el 12 de mayo y había vencido cuatro días antes al Osasuna en el Ciutat de València. Ese doble golpe cambió la lectura de la clasificación: el Levante ya no aparece como un equipo que espera fallos ajenos, sino como un rival que ha aprendido a sumar bajo presión.

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