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Remontada salvaje del Valencia CF que permite mirar a Europa (3-4)

Un descomunal gol de Javi Guerra en el descuento sirve al equipo de Coberán para levantar un partido imposible, con diez jugadores, que le asegura la permanencia y le permite recibir el sábado al Barça (21 horas) con opciones de alcanzar la Conference

Javi Guerra celebra el gol de la victoria junto a sus compañeros.

Javi Guerra celebra el gol de la victoria junto a sus compañeros. / Efe

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J.M. Bort

J.M. Bort

València

El Valencia CF salió de Anoeta con algo más que 3 puntos. Salió con la permanencia asegurada, con una remontada imposible jugando con diez futbolistas y, de repente, mirando otra vez hacia Europa. Qué locura de Liga. Qué locura de temporada. Cuando todo parecía encaminado hacia otra noche amarga, apareció Javi Guerra en el descuento para firmar un golazo que recordó inevitablemente al que marcó ante el Valladolid.

Durante muchos minutos de la tarde, el equipo de Corberán llegó incluso a verse octavo clasificado. A solo dos puntos de Europa. Un escenario impensable hace apenas unas semanas y que resume perfectamente el desorden competitivo de esta Liga. Al final terminó noveno, pero durante muchos minutos deambuló más abajo.

El partido arrancó con un ritmo frenético. La Real Sociedad golpeó a los dos minutos con un remate de Aihen Muñoz en una jugada que encontró al Valencia todavía acomodándose sobre el césped. Pero la reacción fue inmediata. Apenas cinco minutos después, Javi Guerra dejó otro detalle de enorme calidad: control orientado y disparo raso al segundo palo para devolver al Valencia al partido.

El encuentro se convirtió entonces en un intercambio abierto de golpes. Hasta que apareció Hugo Duro para culminar la remontada valencianista con una volea algo defectuosa, pero suficiente, tras un servicio magnífico de Eray Cömert, seguramente el mejor valencianista hasta su expulsión. El central levantó el balón por encima de la defensa con una sensibilidad impropia de su posición.

Clasificación de locura

De repente el Valencia era octavo. Después de tantos meses mirando hacia abajo, la clasificación ofrecía un paisaje casi surrealista.

A partir de ahí, la Real dio un paso adelante y el Valencia empezó a sufrir. Especialmente importante fue Stole Dimitrievski con una gran parada ante Orri Óskarsson, muy activo y peligroso durante toda la noche.

El partido cambió tras el descanso. El técnico de la Real agitó el encuentro con un triple cambio, entre ellos la entrada de Mikel Oyarzabal, y el efecto fue inmediato. Primero llegó el gol en propia puerta de César Tárrega tras un centro de Pablo Marín y, poco después, Óskarsson culminó la remontada ganándole otra vez la espalda a Tárrega.

El escenario empeoró aún más para el Valencia con la expulsión de Cömert en el tramo final. Con diez futbolistas y el partido prácticamente perdido, el equipo de Corberán encontró la energía que necesitaba con las entradas de Umar Sadiq y Largie Ramazani.

Entonces llegó el delirio. Primero con un gol de cabeza de Guido a la salida de un córner. Ya en el descuento, Javi Guerra recogió el balón en el centro del campo, orientó el control, rompió la cintura de su marcador con una naturalidad insultante y colocó la pelota ajustada al palo corto con un disparo extraordinario. Un golazo precioso. Otro más. Un tanto que recordó inevitablemente al que firmó aquella tarde en Mestalla en su irrupción en la élite y que convirtió, ayer, una derrota casi definitiva en una remontada imposible jugando con diez.

El Valencia CF-Barça del próximo sábado (21 horas) vuelve a adquirir transcendencia. El equipo blanquinegro, noveno, necesita el triunfo y esperar otros resultados para superar al Getafe y al Rayo.

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