Levante UD | Previa
Un partido que separa el cielo del infierno en Orriols
El Levante y el Mallorca se juegan esta tarde casi todas sus opciones de permanencia

Entrenamiento del Levante UD. / Eduardo Ripoll
Rafa Esteve
Tantas finales ha disputado el Levante para alcanzar la permanencia, por mucho que se hayan empeñado en descartarlo de la carrera por quedarse en la élite, que todavía no asimila que esté tan cerca de conseguirlo. Parece mentira, pero lo tiene en su mano. Concretamente, a 90 minutos de distancia... y con el calor y el aliento de una afición que vive enloquecida con su Levante. La ilusión se derrama por todos los rincones del Ciutat de València ante la histórica oportunidad que se le presenta al equipo granota tras una vuelta entera remando a contracorriente.
Poco le ha importado situarse a 4, a 5, a 6 o incluso a 7 de la salvación, que a su propósito de desafiar la lógica y las predicciones le queda un último golpe. O, como mínimo, el definitivo. El que te catapulte hacia una permanencia que el Levante peleará con más de 25.000 soldados levantinistas a sus espaldas. Con el cartel de ‘no hay billetes’ en las taquillas del coliseo de Orriols, al conjunto dirigido por Luís Castro le sobran argumentos para dejarse la vida sobre el campo. Para comerse el césped, disputar cada balón como si fuera el último y dejar al Levante en el escenario donde se merece competir por historia, pundonor y honradez. Donde nadie le ha regalado nada.
Las machadas contra Osasuna y Celta, ambas victorias con remontadas incluidas, son las que le han permitido dar el salto y tener el derecho de vivir una tarde inolvidable hasta el punto de ser matemático: victoria granota, junto a derrotas de Girona y Elche, y lo tiene. Sin embargo, el gran estado de forma del Levante contrasta con el de un Mallorca que se las prometió felices y alejado de la lucha, pero que, después de empatar frente al Villarreal y caer contra el Getafe, aterriza en València en zona de descenso y con los mismos puntos que el Levante: 39. Es por ello que el duelo se catagola como una auténtica final. Quien gane, dará un paso de gigante hacia una salvación a la que solo le quedaría un último ajuste. Quien pierda, salvo carambola extrema, jugará la próxima temporada en Segunda División. Tal es la urgencia que nadie firma el empate.
Con Muriqi luchando por el galardón de máximo goleador de la temporada, y con Samu Costa disponible tras cumplir sanción frente al Getafe, ambas estrellas son los clavos a los que se agarra un Mallorca dispuesto a aguar una fiesta a la que el levantinismo acudirá en masa a partir de las 17:30, donde hay un recibimiento convocado para alentar a los pupilos dirigidos por Luís Castro a marcar el primer gol. Después, que hagan el resto. Que disfruten. Que lo sientan. Y, sobre todo, que compitan cada segundo como si fuera el último por mucho que las piernas empiecen a pesar. No obstante, Castro garantiza competitividad y entrega. «Hay algunas dudas. Hay algún jugador cargado, vamos a tomar las mejores decisiones para el equipo. Vamos a llegar al límite después del partido del Betis», dijo Castro en rueda de prensa. Cualquier esfuerzo será necesario. Pero, sobre todo, valdrá la pena. A por el Mallorca.
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