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El OAKA: el templo griego diseñado por Santiago Calatrava donde Valencia Basket quiere alcanzar el Olimpo

El conjunto taronja desafiará al Real Madrid en un pabellón con capacidad para 19.200 personas

Aficionados de la 'Grada 13' del OAKA animando en un partido contra el Barcelona

Aficionados de la 'Grada 13' del OAKA animando en un partido contra el Barcelona / Europa Press

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Kevin Contreras

València

El Valencia Basket comienza el viernes su andadura en la 'Final Four' de la Euroliga en el OAKA. Uno de los campos más magistrales de Europa capaz de intimidar a cualquiera que vaya a jugar allí. A cualquiera menos al equipo dirigido por Pedro Martínez, que ha salido victorioso en los 3 partidos que ya ha jugado esta temporada en el pabellón ateniense, 2 de ellos a vida o muerte en los cuartos de final del playoff de la máxima competición europea.

Los de Pedro Martínez vuelven a un pabellón que ya es uno de los templos del baloncesto europeo, un templo que esta temporada parece haber sido profanado por el Valencia Basket. El conjunto valenciano aterriza en la capital helénica con el deseo de superar a tres minotauros del baloncesto europeo. Fenerbahce, Olympiacos y Real Madrid serán los tres obstáculos a superar para completar esta odisea dentro de un OAKA que asusta tanto como el laberinto diseñado por Dédalo.

La historia del OAKA

Inaugurado en 1995, forma parte del 'Complejo Olímpico de Deportes de Atenas Spiros Louis', que debe su nombre al ganador de la primera maratón de los Juegos Olímpicos (JJOO) modernos. El nombre original del pabellón, traducido al español, es 'Estadio Cubierto Nikos Galis', en honor a la leyenda del baloncesto griego. Fue el arquitecto valenciano Santiago Calatrava el encargado de su estructura y posterior remodelación en 2004, con motivo de los JJOO que se celebrarían ese mismo año en Atenas. De hecho, el recinto recoge la huella inconfundible de Calatrava, a través de las reconocibles «peinetas» realizadas con arcos y tensores. En partidos de baloncesto, la 'casa' del Panathinaikos tiene una capacidad de 19.250 personas, siendo el segundo campo con más capacidad de la Euroliga.

El estadio olímpico de Atenas, diseñado por Calatrava

El estadio olímpico de Atenas diseñado por Calatrava cerrado / EFE

Situado en el barrio griego de Marusi, destaca por su gran bóveda y su techo en forma de 'A' gracias a los cuatro pilares de 35 metros en los que se apoya, un pabellón de dimensiones gigantescas que el propio Ministerio de Deportes de Grecia describe como "el mayor pabellón deportivo de este tipo en el mundo". Además, el pabellón también está diseñado para acoger cualquier tipo de evento. Competiciones de Gimnasia, para las que el aforo se reduce a 17.600 personas, o conciertos de música también se han realizado en el recinto. El festival de Eurovisión de 2006, en el que 'Las Ketchup' quedaron sextas, se celebró dentro del pabellón, que dispuso de 15.000 entradas para el público.

La emblemática 'Grada 13'

La conocida 'Grada 13' es la zona más icónica del pabellón. Es el punto de encuentro de los aficionados más radicales y del grupo 'ultra' del Panathinaikos, el conocido 'infierno verde'. La puerta de entrada se encuentra junto en la parte lateral del estadio, cerca del acceso principal norte. Las características de la grada, junto con el fanatismo y la intensidad de los aficionados que se sientan en ella, permite a sus aficionados estar muy cerca de la pista en la que se disputa el partido, maximizando la presión sobre el conjunto rival y permitiendo a la afición ser el jugador número 6 en los momentos más tensos de los partidos.

El compromiso de la afición con el equipo es algo innegociable. La media de ocupación a lo largo de la temporada en Euroliga ha sido del 98%, con casi 18.500 entradas vendidas en cada partido, lo que les ha valido para obtener un segundo puesto, tan solo por detrás de Estrella Roja. El equipo helénico ha acumulado un total de 351.453 espectadores en los 19 partidos que el equipo ha disputado esta temporada regular en el OAKA, sin tener en cuenta los dos partidos de playoff contra el Valencia Basket, partidos en los que el pabellón estuvo prácticamente lleno.

El Valencia Basket regresa al lugar donde ya ha desafiado lo imposible esta temporada, vuelve a un OAKA que intimida, aprieta y devora a aquel que se atreve a plantarle cara. Ahora, con la 'ventaja' de no jugar contra el equipo local, pero aún tiene delante a una hydra de tres cabezas que busca lo mismo que ellos. El conjunto de Pedro Martínez tendrá que volver a desafiar a Zeus y a los dioses griegos para poder subir por primera vez a la cima del Olimpo del baloncesto europeo.

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