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Unai Emery: el coleccionista de Europa League que nunca alcanzó una final con el Valencia CF

A pesar de clasificar al Valencia para la Champions, Emery sufrió recurrentes eliminaciones por errores defensivos y mala gestión de ventajas

Unai Emery, besa su quinta Europa League

Unai Emery, besa su quinta Europa League / Nick Potts/PA Wire/dpa / Europa Press

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Alfredo Castelló

Alfredo Castelló

«Aprendí en el Valencia a ver lo que era Europa, a cómo entenderla y a aprender a competirla; aunque no tuve suerte de conseguir nada en Europa League ni Champions». La frase, lapidaria, es de Unai Emery, flamante entrenador del Aston Villa, campeón de la Europa League. El entrenador de Hondarribia suma ya cinco titulos continentales (tres con el Sevilla, uno con el Villarreal y otro con los villanos), además de ser finalista con el Arsenal ante el Chelsea en 2019.

Y es que, aquel joven entrenador que llegó al Valencia en el convulso verano de 2008, con todo el lío de Juan Soler, Juan Villalonga y Vicent Soriano, fue capaz de hacer competir casi siempre al conjunto de Mestalla, con tres clasificaciones consecutivas para la Liga de Campeones. En cambio, en los torneo del KO siempre cayó en el cruce decisivo, incluso desaprovechando renta a favor. El dato bruto es elocuente: ocho eliminaciones en torneos del KO —cuatro en Copa del Rey, tres en Copa UEFA/Europa League y una en Champions— sin una sola final. En sus cuatro campañas en el banquillo blanquinegro, el técnico vasco contó en sus plantillas, entre otros, con jugadores como Villa, Silva, Mata, Albelda, Baraja, Marchena, Joaquín, Aduriz o Soldado.

1. La Supercopa: primer aviso

El primera gran envite de Emery fue en la Supercopa de 2008. El Valencia, como campeón de Copa, se medía al Real Madrid. Tras el 3-2 cosechado en Mestalla, el conjunto valencianista se dejó remontar (Silva adelantó a los blanquinegros en el minuto 32) y recibió cuatro goles, cuando los merengues solo tenían nueve jugadores sobre el césped por las expulsiones de Van der Vaart (min. 32) y Van Nistelrooy (min. 72).

2. Sevilla: competir no bastaba

La primera gran eliminación llegó ante el Sevilla en la Copa 2008-09. El Valencia, vigente campeón copero, ganó 3-2 en Mestalla (con un escandaloso gol en fuera de juego de Adriano), pero perdió 2-1 en el Sánchez-Pizjuán y cayó por el valor doble de los goles fuera. El patrón empezó ahí: eliminatoria igualada, momentos de control y desenlace cruel. Emery defendió después que su equipo “no había especulado” y atribuyó el pase sevillista a “detalles” y a una acción de estrategia final.

3. Dynamo Kyiv: el error defensivo como condena

En Europa, la primera caída fue todavía más simbólica. El Valencia empató 1-1 en Kyiv y 2-2 en Mestalla ante el Dynamo, por lo que quedó fuera sin perder ninguno de los dos partidos. La lectura de Emery fue clara: “nos han condenado nuestros propios errores”. El equipo ucraniano marcó dos veces por medio de Artem Kravets y que el Valencia, pese a los goles de Marchena y Del Horno, quedó eliminado por los goles a domicilio. El propio técnico reconocío con crudeza: el objetivo inmediato debía ser “que nos hagan menos goles”.

3. Deportivo: una ventaja que se evapora

En la Copa 2009-10, el Valencia perdió 1-2 en Mestalla contra el Deportivo y luego hizo lo más difícil en Riazor: ponerse 0-2. Sin embargo, el 2-2 final clasificó al equipo gallego por un global de 4-3. Fue una de las eliminaciones que más dañaron la percepción de Emery entre el valencianismo: no por la entidad del rival, sino por la forma de caer tras haber girado la eliminatoria. Esa noche reforzó una etiqueta que acompañó al técnico durante años en Mestalla: la dificultad para cerrar partidos grandes. No era solo una cuestión defensiva; era también un problema de continuidad competitiva. El Valencia podía ser brillante durante media hora y vulnerable en la siguiente.

4. Atlético 2010: el larguero, De Gea y la frustración

La Europa League 2009-10 puso al Valencia ante el Atlético de Madrid en cuartos. El 2-2 de Mestalla obligaba a marcar en el Calderón. No lo hizo. El 0-0 clasificó al Atlético por los goles fuera. UEFA recuerda que el Valencia arrinconó al rival en los últimos minutos, que Villa estrelló un balón en el larguero y que De Gea sostuvo al equipo rojiblanco. Pero aquel encuentro será recordado por el agarrón clamoroso sobre Zigic que el colegiado no quiso señalar como penalti. El golpe fue doble: por el resultado y por lo que ocurrió después. Aquel Atlético acabaría ganando el torneo. El Valencia no cayó ante un equipo cualquiera, sino ante el futuro campeón; pero la sensación en Mestalla fue que otra oportunidad se había escapado por centímetros.

5. Villarreal: el derrumbe del Día de Reyes

La Copa 2010-11 ofreció quizá la eliminación más recordada de la era Emery. Tras el 0-0 de la ida, el Valencia se adelantó 0-2 en El Madrigal ante el Villarreal. El partido terminó 4-2. La eliminatoria no se perdió por falta de plan inicial, sino por incapacidad para absorber la reacción rival. Ese 4-2 se convirtió en símbolo porque condensó el reproche más duro: un equipo con oficio europeo no podía dejar escapar una ventaja así en un derbi copero. La caída agravó la distancia entre los resultados ligueros —Emery sostenía al Valencia en zona Champions— y la falta de noches memorables en eliminatorias.

6. Schalke: la Champions de la ocasión perdida

En la Champions 2010-11, el Valencia empató 1-1 en Mestalla ante el Schalke de Raúl González (más de media España bancaba a los alemanes en aquel cruce) y perdió 3-1 en Alemania, tras adelantarse en el marcador con gol de Ricardo Costa y Aduriz marrar un mano a mano con Neuer. “Había que acertar y no lo hemos hecho”, afirmaba Emery, que consideró “incomprensible” la derrota porque el equipo había tenido ocasiones y momentos de superioridad. Fue una eliminación especialmente dolorosa por el contexto. El Schalke no era un gigante inabordable pero castigó a los valencianos.

7. Barcelona: dignidad sin premio

La Copa 2011-12 llevó al Valencia hasta semifinales, donde se cruzó con el Barcelona de Guardiola. El 1-1 de Mestalla (con la famosa mano fuera del área de Pinto que el colegiado no pitó) mantuvo viva la eliminatoria; el 2-0 del Camp Nou la cerró. Emery defendió después que su equipo había “dado la cara ante el mejor equipo del mundo”, aunque admitió falta de acierto y errores forzados por la presión azulgrana.

8. Atlético 2012: Simeone cierra el ciclo

La última caída continental de Emery en Valencia volvió a tener el mismo verdugo: el Atlético. En semifinales de la Europa League 2011-12, el 4-2 del Calderón dejó muy tocada la eliminatoria y el 0-1 de Mestalla (con la grave lesión de Sergio Canales) la sentenció. Emery reconoció, en declaraciones recogidas por EFE, que el Atlético había sido mejor y había merecido pasar. También dejó una frase que funcionó como epitafio del ciclo: el Valencia se marchaba “apenado por no jugar ninguna final, ni la de Copa del Rey, ni la Liga Europa”.

El balance: buen entrenador, mal cierre

La paradoja del Valencia de Emery es que fue un equipo fiable en Liga y frágil en el relato emocional. En cuatro temporadas sostuvo al club en la parte alta, clasificó para Champions y reconstruyó plantillas marcadas por ventas importantes. Pero en las eliminatorias quedó atrapado en tres males recurrentes: goles encajados en momentos críticos, ventajas mal administradas y falta de contundencia en las áreas. No todas las caídas tuvieron el mismo peso. Ante el Barcelona, el margen real era pequeño. Ante el Schalke, el Deportivo, el Dynamo o el Villarreal, la sensación fue otra: el Valencia estuvo lo bastante cerca como para sentirse responsable de su propia eliminación. Esa es la huella que dejó el ciclo. De hecho, con otros equipos, y con esa experiencia adquirida en Mestalla, tal como reconoció tras ganar su quinta Europa League, fue capaz de apear al Valencia en competición europea y siempre en semifinales: En 2014 con el Sevilla con el gol en el último segundo de M'Bia y en 2019, con el Arsenal ante Marcelino y con la dupla de delanteros Lacazette y Aubameyang.

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