Afición
Aplauso de orgullo pese a la decepción del adiós a la Euroliga
A pesar de la derrota, miles y miles de aficionados estuvieron en el Parque de l'Afició desde horas antes del partido apoyando a los suyos y mandando su energía al OAKA de Atenas

J. M. López

Una derrota siempre sabe amarga. Si con ella se rompe un sueño, todavía sabe peor. Pero en una noche de viernes ardiente -no por la temperatura sino por la trascendencia histórica del partido-, los seguidores del Valencia Basket reunidos en el Parque de l'Afició ante las pantallas gigantes quisieron dar un aplauso de cariño a los suyos tras caer cotra el Real Madrid.
No habrá final de Euroliga tras un partido que, poco después del final, dejaba una sensación de "decepción" en aficionados como José por no haber estado al nivel de días previos y no haber tenido "casi ninguna opción" de triunfo. Sin embargo, el brillante camino recorrido por los de Pedro Martínez hasta Atenas bien merece un reconocimiento. Igual que el apoyo que la marea 'taronja' ha mostrado hoy en todo momento.
Y es que horas antes del encuentro, cuando uno se acercaba poco a poco a los alrededores del Roig Arena, un choque de sentimientos, de pasiones internas, ya se agolpaba como un torrente. No cabía esperar otra cosa. Porque una Final Four no se juega todos los días. Era, sin ir más lejos, la primera en los casi cuarenta años de historia del club 'taronja'. Y su armada, la fiel, la que llena normalmente su coliseo o la que sigue al equipo de Pedro Martínez desde casa, lo sabía.
Desde dos horas antes
De ahí que varios miles de aficionados se desplazaran para ver el encuentro a pesar de estar a más de 3.000 kilómetros del OAKA. Desde dos horas antes del balón al aire, los seguidores ya comenzaban a poblar el enclave, bien sentados en el césped o bien esperando sentados en sus sillas de playa pese al torrido sol de mayo. Solos o acompañados. Más veteranos o viviendo una de sus primeras tardes grandes. La marea naranja no fallaba. "Hay que dar apoyo, energía y fuerza. Cuando están aquí lo damos desde dentro y ahora que no podemos, pues apoyamos desde fuera", afirmaban Alfonso y Mari Carmen, dos de esos fans que no querían perderse nada.
"Nervioso y sufriendo"
Tampoco quería dejar pasar la oportunidad Antonio, uno de esos fieles que se ponía en primera fila para ver al equipo. Eso sí, reconocía estar "nervioso, sufriendo y esperando que sea un buen partido". Eso sí, dejaba claro que "pase lo que pase, hemos conseguido mucho. La afición del Valencia Basket siempre está ahí y seguiremos apoyando pase lo que pase". "Seguro que en el pabellón pensarán en nosotros", añadía sobre un momento "histórico".
También lo pensaban Pablo y Yakub, dos jóvenes seguidores que tildaban de "sueño" y "maravilla" el poder disfrutar de este encuentro. "Vamos sin miedo a nada", afirmaba el primero antes del partido. Hay que "tranformar la ilusión que tenemos", incidía el segundo, destacando la importancia de un choque contra el Real Madrid que "no podía tener mejor escenario". "Que salgan y mueran ahí", se encomendaba.

José Manuel López
Una caldera al aire libre
Y es que a pesar de estar a miles de kilómetros y estar al aire libre, el ambiente valenciano no distaba mucho de ser el de una caldera. Pitidos cuando en la previa hablaban algunos jugadores blancos. Cánticos de "Quédate" cuando Pedro Martínez era el que expresaba sus sensaciones antes del encuentro. Y aplausos, muchos aplausos, cuando los 'taronja' salían a la cancha con la megafonía de València poniendo a máximo volumen el himno del Valencia Basket. Bufandeo y "A por ellos" incluidos.
Y el arranque no dejó a nadie indiferente. Desde el primer suspiro, cada buena acción, cada rebote, cada inspiración y, sobre todo, cada canasta era respondida desde la afición -entre la que se pudo ver a la alcaldesa de la ciudad, María José Catalá- con aplausos, pese a un arranque acertado -especialmente desde el triple- de los blancos. Eso no evitaba que la afición siguiera insistiendo hasta llevar en volandas al equipo y ponerse por delante al final del primer cuarto.

José Manuel López
Hasta el último momento
La insistencia anotadora de los de Scariolo, de tres en tres, comenzó a golpear hasta sumar 62 puntos al descanso. Un puntaje alto, casi de récord, que no hizo desfallecer a los 'taronja'. Tampoco a una afición que tenía claro que iba a estar ahí hasta el último momento, aunque algunos de los fans mostraran progresivamente su contrariedad -manos a la cara incluidas- ante el acierto blanco. Una final europea estaba en juego.
Se notaba la importancia en los alaridos contra las decisiones desfavorables de los árbitros entre sonidos clásicos como "Así gana el Madrid" o "Madridista el que no bote", en los "Vamos a por ellos", en los clamores de alegría ante cada cierto...Todo conformaba una melodía de día grande.
Pero con el paso de los minutos y la derrota cada vez más cercana, las caras comenzaron a estar cabizbajas y el ambiente se fue tornando en sufrimiento primero -pese a algunos gritos de "Sí se puede" cuando los jugadores 'taronja' recortaban distancias ya en el último cuarto- y, finalmente, en doloroso desenlace por la definitiva rotura de un sueño europeo que, al menos por ahora, deberá esperar.
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