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El álbum de Paco Lloret

La gran tarde de Waldo, póker al Barça

Waldo al remate en un partido jugado en el Manzanares. FOTO

Waldo al remate en un partido jugado en el Manzanares. FOTO / Bernat Navarro Porter.

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Paco Lloret

Paco Lloret

Una tarde de locura en Mestalla. Waldo fue el gran protagonista al marcarle cuatro goles al Barcelona en la 13ª jornada de la Liga 61-62. Un par en cada tiempo. Victoria apoteósica. Delirio en las gradas con un marcador de tenis: 6-2. Ficha abrió el marcador, y Ribelles, de penalti, y con pasado barcelonista, lo cerró. Entre medias, Waldo ofreció su recital. El Valencia estaba entrenado por Domingo Balmanya, ex –jugador y ex –técnico blaugrana, en su segunda y última temporada. Aquel ejercicio coincidió con el debut valencianista en la Copa de Ferias. El delantero brasileño no volvió a reeditar aquella gesta. En las siguientes campañas se acumularon tripletes y dobletes, pero nunca más pudo lograr 4 goles en una misma cita.

La campaña del Valencia podía calificarse hasta ese 19 de noviembre de 1961 como irregular; se alternaban las victorias y las derrotas, hubo algún que otro empate meritorio, como el arrancado en el feudo del Atlético de Madrid. Muchos goles en contra y también a favor, un constante intercambio de golpes que tenía al equipo en mitad de la tabla. Salvo el pinchazo ante el Elche en casa, donde se registró un sorprendente empate a cero, al igual que en la visita al Metropolitano, el resto de enfrentamientos deparaba movimiento constante en el marcador. En las cinco primeras salidas, los valencianistas encajaron 13 goles, una media muy alta que, por añadidura, impidió que se obtuviera el triunfo..

La Liga se detuvo el fin de semana anterior a la visita del Barça por compromiso de la selección española, que buscaba la clasificación para el Mundial de Chile 62. La selección, con Manolo Mestre en el once titular, batió a Marruecos en Rabat por 0-1. Antes de esa interrupción, en la jornada precedente, el Valencia batió por 2-1 al Sevilla en casa, gracias a la remontada culminada con un gol de Waldo en el minuto 80. La visita del Barça venía acompañada de un aliciente: la presencia de Pesudo en la portería. El guardameta nacido en Almassora, regresaba por vez primera a Mestalla tras haberse formado en el filial y haber dado el salto al primer equipo en el ejercicio 58-59. Al finalizar su tercera campaña, el Barcelona llamó a la puerta y se acordó el traspaso. El Valencia cobró una importante cantidad y por añadidura, se hizo con los servicios de Coll y Ribelles. El conjunto catalán buscaba un guardameta de garantías que supliera al legendario Ramallets.

Crónica de Levante de aquella victoria ante el Barça

Crónica de Levante de aquella victoria ante el Barça / L-EMV

Aquella operación era beneficiosa para un club que seguía amortizando el coste de la reforma del “Gran Mestalla”. El hueco dejado por Pesudo en la portería valencianista evidenció la ausencia de una alternativa clara. Goyo fue el heredero en la titularidad, pero su rendimiento fue irregular. Tampoco Ginesta, primer suplente, se erigió como candidato sólido. Hubo una tercera opción, la del valenciano Pepe Martínez, formado en el filial y que acreditaba excelentes cualidades, aunque todavía no había alcanzado la suficiente madurez. Precisamente, en ese partido contra el Barça, se produjo su debut oficial, aunque no tuvo continuidad porque Goyo regresó al once una semana después. Martínez solo disputó un encuentro liguero más en ese ejercicio.

Aunque el protagonismo del partido lo acaparó Waldo, la crónica firmada por Llácer en este periódico se deshace en elogios de Vicent Guillot, al que asegura le hicieron dos penaltis, que el colegiado José Plaza, posteriormente presidente del comité de árbitros, no quiso señalar. Ambas acciones provocaron la protesta masiva de una grada que disfrutó de lo lindo con el juego arrollador de su equipo. El valencianismo vivió una tarde gloriosa saldada con un resultado de época. Incluso el marcador, a tenor de las ocasiones desaprovechadas, pudo haber sido más amplio.

Al descanso, el Valencia vencía por 3-0. En la reanudación, los catalanes reaccionaron con dos tantos en poco más de 5 minutos que llevaron la inquietud a Mestalla. Sin embargo, los locales se vinieron arriba con otros 3 goles en el mismo período de tiempo, 6 minutos, que encendieron la mecha de la euforia. Desenlace triunfal. Honores para Waldo y decepción para Pesudo en el regreso a la que había sido su casa. Casi un año después, ambos equipos se midieron en la final de la Copa de Ferias, que se aplazó hasta septiembre cuando debía haberse celebrado en junio, para no coincidir con la Copa del Mundo, y se repitió el mismo resultado. Pesudo volvió a defender la portería blaugrana y sorprendentemente, Waldo se quedó sin marcar.

La carrera goleadora de Waldo fue imparable. En esta temporada, su primera de las nueve como valencianista, anotó 19 tantos en todas las competiciones y se convirtió en el máximo realizador del equipo. El cénit de su brillante trayectoria lo alcanzó en el ejercicio 66-67, cuando logró 24 goles en Liga, que lo auparon a ser el “Pichichi” del campeonato. Entre la Copa de Ferias y la Copa de España sumó 12 goles más. La historia dice que el brasileño es, tras Mundo, el mejor goleador del Valencia.

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