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Sevilla, tierra de permanencia granota

El Levante viaja a La Cartuja con la ilusión de sellar una salvación histórica, matemática y sin depender de terceros si suma contra el Betis, y acompañado por más de 1.000 levantinistas

El Levante celebra el triunfo ante el Mallorca

El Levante celebra el triunfo ante el Mallorca / Francisco Calabuig

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Rafa Esteve

Rafa Esteve

La última jornada de LaLiga aparece en el horizonte del Levante y, a pocas horas de que finalice la temporada 25/26, parece que haya pasado una vida entera, con el desgaste que ha supuesto, hasta el punto en el que se encuentra actualmente. Menuda montaña rusa de emociones, que de certificarse la salvación, pegará, con todas las de la ley, un auténtico subidón y una explosión de euforia sin precedentes. Impredecible para la inmensa mayoría, pero ansiado por un Levante que nunca dejó de creer, los futbolistas dirigidos por Luís Castro tienen la oportunidad de rematar su objetivo en La Cartuja contra el Betis. Su trascendental victoria frente al Mallorca supuso un golpe encima de la mesa y el acto de rebeldía definitivo para demostrar que sus motivadores y esperanzadores mensajes tenían un significado.

Las matemáticas respaldan la salvación granota, ya que, incluso en caso de derrota, la combinación que le haría descender a Segunda División sería rocambolesca: triunfo del Getafe, triunfo del Girona y resbalón del Mallorca contra un Oviedo descendido. Sin embargo, los cálculos son más fáciles: cualquier punto sumado en territorio verdiblanco tramitaría el billete que le aseguraría un año más en Primera División. Situación utópica, sobre todo, después de un mes de febrero donde no solo los niveles de puntuación fueron totalmente inexistentes, sino también por la amplia (casi tres partidos) de diferencia con los puestos de salvación. A pesar de ello, la fe mueve montañas. Y, si se trata del Levante, las destroza. Siete victorias, tres empates y dos derrotas, desde su tropiezo en el Camp Nou, les han permitido aterrizar en La Cartuja en un escenario soñado.

Sin embargo, Luís Castro no quiere relajaciones ni caer en la teoría de que el Betis, con la Champions en el bolsillo desde que el Levante se la pusiese en bandeja ganando en Vigo, pondrá facilidades. Ni mucho menos, pensar que todo está hecho sin vestirse de corto en La Cartuja. “Miramos el partido del Betis como los de antes. Vamos a jugar para conseguir el objetivo. No miramos combinaciones, porque son cosas que no controlas. Jugamos contra un equipo muy fuerte en su casa. Ahí es donde nos tenemos que concentrar. Mientras los puntos eran posibles siempre he dicho que no estábamos muertos y que yo creía que era posible. Los puntos son posibles también para el descenso, tenemos que estar alerta. Nos daban por muertos y no lo estamos ahora. No podemos cometer el error de dar todo por hecho, cuando no está”, dijo el luso en sala de prensa.

Todos a La Cartuja

Sin Víctor García por lesión, Roger Brugué por sanción, después de que Apelación no atendiese la petición del club de eliminar sus dos partidos de suspensión, y con la duda de Toljan por molestias, a Sevilla viajará toda la plantilla con tal de hacer la fuerza necesaria para amarrar la salvación. Sin embargo, el Levante no estará solo: 6 buses y un tren de 363 plazas, además de los que viajarán por su cuenta, teñirán La Cartuja de color azulgrana, con la estimación de que se desplazarán más de 1000 granotas, desde la ilusión de presenciar un hito histórico: cómo los soldados de Luís Castro logran la permanencia más heroica del siglo.

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