A contratiempo
“Una victoria estéril, otra temporada perdida”
Sensaciones olvidadas. El Valencia volvió a ganar un partido en Mestalla al Barça 6 años después. Palabras mayores. Premio merecido para un equipo que ofreció una excelente imagen. Los valencianistas exhibieron un planteamiento adecuado, claridad de ideas, y la consistencia que tanto se han echado de menos durante gran parte del ejercicio. Otro gallo cantaría si hubiesen acreditado ese comportamiento con mayor frecuencia. El conjunto de Corberán fue superior y acumuló méritos sobrados para alcanzar el triunfo. No se puede obviar que el rival llegaba a la cita con todo hecho y sin la tensión competitiva habitual. Aún así, Dimitrievski, una vez más, apareció en momentos claves con intervenciones decisivas y contó con la ayuda del poste. Para vencer al conjunto blaugrana, hay que hacer muy bien las cosas y no se puede bajar la guardia en ningún momento. Mención especial para Javi Guerra, que deslumbró con una actuación imponente, confirmación de su despegue. El Valencia venció, con remontada incluida y goles de bella factura que enardecieron a una grada necesitada de vivir una alegría así. Final de temporada agridulce, se evitó el drama pero se desaprovechó una nueva campaña. Meriton se supera: ya son 7 años sin ir a Europa. Un registro inadmisible para esta entidad.
Protesta y resistencia. Antes del partido, miles de valencianistas desafiaron la hora intempestiva y la elevada temperatura para demostrar su compromiso inquebrantable con el Club, y de paso, enviar un claro mensaje contra quienes lo han destruido y contra quienes, por acción u omisión, han contribuido a ello. Los Lim y sus secuaces por un lado, y los políticos, en el poder y en la oposición, por el otro, fueron claramente señalados. La marcha iniciada desde debajo del balcón principal del Ayuntamiento, detalle significativo, transcurrió sin altercados hasta las puertas de Mestalla. La capacidad de lucha de quienes desafían, desde su evidente posición de inferioridad al poder establecido, resulta admirable. Aquellos que siguen manteniendo la llama encendida de la dignidad contra viento y marea se merecen el máximo reconocimiento. Resulta más cómodo alinearse junto a quienes mandan y estar a la sopa boba. Otros colectivos han optado por la vía del silencio y la inacción, han preferido no complicarse la vida a cambio de unas migajas.
Banderas y porrazos. Más vale tarde que nunca. Las banderas han regresado a Mestalla en la última función. Una reclamación legítima que ha sido, finalmente, atendida por el Club. Un gesto de agradecer que devuelve al campo su estampa tradicional. La liturgia del feudo valencianista estaba incompleta sin las enseñas de todos los equipos por orden clasificatorio. En claro contraste con esta reposición, se volvieron a vivir momentos tensos y desagradables debido a las cargas policiales que tuvieron lugar en la avenida de Suecia en los prolegómenos. Una situación que no es nueva. Desde hace más de 3 años, cuando a un lumbrera se le ocurrió alterar el dispositivo que acompaña la llegada del autobús del Valencia a las puertas del campo, se han sucedido los despliegues excesivos de las fuerzas del orden público. Esta escalada ha deparado episodios injustificados y abusivos en el control de la calle. La necesaria prevención de incidencias ha generado un ambiente cargado que aprovechan algunos provocadores. Lejos de apuntar a quienes alborotan, se procede a actuar de forma indiscriminada. Matar moscas a cañonazos. Pilar Bernabé, delegada del gobierno y responsable máxima del asunto, ha mirado hacia otro lado y ha esquivado el bulto hasta el momento, aunque es consciente del problema. La primavera valenciana dejó en su día secuelas y ceses. No es de recibo que se siga consintiendo esta situación intolerable. La inmensa mayoría de la afición es pacífica y respetuosa, aunque se le trate de la peor manera posible.
Dudas y certezas. Desde su galaxia particular, al “okupa” de la presidencia del Club le dio por descolgarse con un mensaje que provocan las ganas de reír o de llorar, igual da. Ya es habitual que Meriton se pronuncie con un comunicado al final de cada temporada repleto de tópicos y frases hechas para salir del paso a cada nuevo rdículo. Kiat Lim fue breve en su reflexión y habló de trabajo y guerreros. Habrá visto alguna película de Kurosawa. La principal certeza, de cara a lo que está por venir, es que, en su prolongada travesía por el desierto, el Valencia deposita en Carlos Corberán, como principal actor, la responsabilidad en la planificación deportiva. Ron Guerlay seguirá de acompañante. Abonados a no llegar a los 50 puntos ni a superar la novena posición, Singapur sigue en su papel de control a distancia mientras Goldman Sachs le guarda las espaldas.
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