El grupo mexicano de Sergio Ramos tanteó a Peter Lim para comprar el Valencia CF
El holding azteca que pretende ahora adquirir el Sevilla puso antes sus ojos en el club de Mestalla por el atractivo inmobiliario

Peter y Kiat Lim
Álex Mérida
La entrada en escena del Grupo DMI, el gigante inmobiliario mexicano aliado con Sergio Ramos para hacerse con el Sevilla Fútbol Club, ha encendido las alarmas entre los grandes accionistas de Nervión. Según confirman fuentes a El Correo de Andalucía, diario del mismo grupo que Levante-EMV, este holding azteca intentó sin éxito desembarcar a comienzos de año en el Valencia CF, una aproximación que frenó en seco el máximo accionista de Mestalla, Peter Lim, al negarse a abrir negociaciones formales.
El dato no es menor dentro del escenario que se ha generado en Nervión. Las mismas fuentes sostienen que la preocupación no se limita únicamente al cambio económico de la propuesta presentada a última hora por el grupo de Sergio Ramos, sino también al perfil del nuevo inversor que apareció en la recta final del proceso. Grupo DMI es una firma mexicana de marcado carácter inmobiliario, con experiencia en desarrollos residenciales, proyectos de vivienda vertical, espacios comerciales, oficinas, hoteles y activos vinculados al retail.

El futbolista Sergio Ramos en el Estadio Sánchez Pizjuán de la capital hispalense en foto de archivo / José Manuel Vidal / EFE
Ese perfil explica, según fuentes también contrastadas en el mercado inmobiliario, el interés que habría despertado anteriormente el Valencia en DMI. El club valencianista tiene sobre la mesa dos operaciones patrimoniales de enorme relevancia: por un lado, la finalización del Nou Mestalla; por otro, la futura venta del suelo sobre el que se asienta el actual estadio. Ese terreno cuenta con una superficie edificable cercana a los 90.000 metros cuadrados y contempla usos residenciales, hoteleros, de oficinas y terciarios. Es decir, un activo especialmente atractivo para un grupo con experiencia en grandes desarrollos urbanos y comerciales. Sin embargo, fuentes del Valencia confirman que fue rechazado el entrar en negociaciones con el grupo DMI liderado por Álvaro Leaño.
En cambio, Sevilla puede ser mucho más interesante. La aparición de DMI se produjo en el tramo definitivo de una negociación que durante meses había estado liderada por Five Eleven y Sergio Ramos. Five Eleven dejó de figurar como cabeza visible de la operación cuando apenas quedaban unos días para que expirara el periodo de exclusividad, dando paso a nuevos interlocutores y a una estructura diferente de la pactada inicialmente.
Patrimonio de Sevilla y Valencia CF
El quid de la cuestión aquí con el grupo mexicano es que el Sevilla tiene en estos momentos un patrimonio inmobiliario mucho peor que el del Valencia CF y en menor estado de evolución, por lo que la ganancia futura en la capital andaluza sería mayor que la que obtuvieran en la valenciana. Todo radica en que en Valencia ya hay un proyecto en marcha en el Nou Mestalla y en Sevilla no, pero lo habrá en un futuro, algo que confiere, proyectar un estadio o irse a La Cartuja o explotar la ciudad deportiva, según las fuentes inmobiliarias consultadas y las sospechas respecto al futuro que podría tener DMI, quedándose, posiblemente, con la mayoría de las plusvalías. La transacción original contemplaba una inversión comprometida de 376,3 millones de euros, con 296,3 millones destinados al pago a los accionistas vendedores por aproximadamente el 85% del capital social y una ampliación de capital adicional de 80 millones.

Valencia CF
Una rebaja de 154 millones de euros
La propuesta final rebajaba la inversión a unos 222 millones y modificaba por completo el esquema: primero, una ampliación de capital de 120 millones mediante un préstamo participativo convertible; después, una compra de acciones, a la que se comprometen, por hasta 102 millones para alcanzar el control de la sociedad.
Ese giro fue interpretado por la parte vendedora como una operación distinta a la acordada. No sólo se reducía la inversión total, sino que el inversor pasaba a obtener el control del Sevilla mediante una ampliación previa, comprando un volumen de acciones muy inferior al previsto inicialmente. A ello se suma ahora la inquietud por el precedente valencianista: DMI, siempre según fuentes de la negociación, ya había puesto el foco meses atrás en otro club español con activos inmobiliarios de gran valor, aunque Peter Lim rechazó entrar en conversaciones.
La lectura final por parte de los vendedores es que el problema no radicaba sólo en cuánto se pagaba por las acciones, sino qué tipo de proyecto había realmente detrás de la propuesta final presentada por el grupo de Sergio Ramos. La aparición de un inversor con fuerte perfil inmobiliario, unido al cambio de estructura planteado a última hora, acrecentó las dudas sobre una operación que, hasta entonces, se había presentado como una compra mayoritaria del club en los términos pactados desde enero.
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