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Darío Felman, el goleador providencial

Darío Felman, exfutbolista del Valencia CF / FERNANDO BUSTAMANTE
Los goles de Darío Felman salvaron al Valencia de más de un aprieto. Muchos de sus tantos resultaron providenciales. El delantero argentino no respondía al perfil del clásico delantero oportunista que resolvía dentro del área, tampoco destacaba por un gran olfato realizador. Su principal virtud era el instinto para aparecer en momentos cruciales y desatascar situaciones delicadas. Nacido en Mendoza, se le consideró como el escudero ideal de Mario Alberto Kempes. Felman asumió un papel sacrificado que facilitó las irrupciones meteóricas del “Matador”. Sus movimientos y desmarques resultaban fundamentales, trabajaba para el equipo, y no buscaba el lucimiento personal.
Por añadidura, Felman exhibía una velocidad endiablada que ponía en aprietos a los rivales gracias a sus esprints vertiginosos. No daba nunca el balón por perdido y sacaba petróleo de acciones, aparentemente, intrascendentes. Trabajador incansable, luchador constante, no se arredraba ante las “caricias” de los zagueros. Darío Felman era el tercer argentino de la delantera, junto a Kempes y Valdez, en una plantilla de marcado acento sudamericano, a la que se añadían los paraguayos “Lobo” Diarte y Cabral. Su aterrizaje se produjo en la temporada 77-78, y su llegada resultó de lo más rocambolesca.

Felman aparece agachado en compañía de Saura, Diarte, Solsona y Kempes en Mestalla en la temporada 78-89. / Emilio Viña
La fallida opción por Platini
El verano de 1977 transcurría sin que el club de Mestalla fuera capaz de encontrar al segundo jugador extranjero que acompañara a Mario Kempes, tras causar baja Johnny Rep. En la cabeza de Pasieguito, secretario técnico, bullía una idea: la incorporación de Michel Platini, del que se hablaba maravillas, y que despuntaba en el Nancy Lorraine. Este modesto club francés participó en el torneo “Costa de Valencia”, que organizaba el Levante UD, junto al club anfitrión y el Nacional de Montevideo. Hubo contactos, pero el padre de la estrella gala, de ascendencia italiana, le dijo a Pasieguito que su hijo solo jugaría en Francia, y en caso de cambiar de país, iría a un club de Italia. Así fue. Plantini marchó al Saint Etienne, el mejor conjunto galo en aquel momento, finalista de la Copa de Europa en 1976, donde permaneció 3 campañas en las que coincidió con el exvalencianista Rep. Tras el Mundial de España 82, fichó por la Juventus, cuando ya se había convertido en una estrella consagrada.

Platini, con la Francia de 1984 / L-EMV
Fallida la operación y acuciado por la urgencia, Pasieguito descubrió a Felman enrolado en las filas del Boca Juniors durante el trofeo “Joan Gamper”. El fichaje se cerró con una sorprendente condición: el Valencia debería permitir que Felman jugara la final de la Copa Intercontinental al año siguiente si Boca era capaz de conquistar, poco después, su primera Copa Libertadores ante el Cruzeiro brasileño, lo que sucedió después de un apasionante desenlace. Los argentinos se impusieron por 1-0 en el estadio de La Bombonera en el partido de ida. En Belo Horizonte, hubo triunfo local por idéntico marcador, así que se hizo necesario un desempate en Montevideo que acabó sin goles. Se recurrió a los penaltis. A Felman le tocó tirar el último, con 4-4 en el marcador. Lo marcó, y a renglón seguido, Gatti detuvo el quinto de los brasileños que permitió a Boca alzar el trofeo de campeón.
Por esta razón, se retrasó su incorporación. La Liga ya había comenzado y su debut se produjo la noche del sábado 24 de septiembre en Mestalla, ante el Hércules, partido correspondiente a la cuarta jornada que concluyó con un apoteósico triunfo local por 6-1. Felman fue titular y jugó hasta el minuto 60, cuando Pep Claramunt entró en su lugar. Aquella fue una de las grandes noches estelares de Mario Kempes, autor de cuatro goles. Juan Carlos, con pasado en el equipo alicantino, hizo los otros dos. Contra el Espanyol, poco después, consiguió el primer gol en la Liga, partido que concluyó con triunfo por 3-0 y tres realizadores argentinos: Kempes, Felman, y Valdez, aunque antes ya se había estrenado en la Copa frente al filial del Burgos.

Darío Felman, en un partido en Mestalla / L-EMV
En marzo de 1978, Felman no pudo participar en la final de la Intercontinental jugada en Buenos Aires ante el Borussia Gladbach, que acabó con empate a dos. Uno de los goles alemanes fue obra de Rainer Bonhof, que meses después ficharía por el Valencia. En verano, Felman sí que fue autorizado para disputar el duelo de vuelta en tierras germanas, que acabó con triunfo de Boca por 0-3. Felman inauguró el marcador de un duelo celebrado en Karlsruher.
La remontada al Barça
En la Copa de la campaña siguiente, la 78-79, apareció su buena estrella. Su memorable gol al Barça en el primer minuto de la prórroga enloqueció a Mestalla. La cuarta diana de una remontada memorable. Aquella proeza condujo a la conquista del título, pero antes, el Valencia sufrió lo indecible en semifinales ante el Valladolid. En el viejo campo de Zorrilla, los castellanos habían igualado el 2-0 de la ida. Con el agua al cuello, todo apuntaba a disputar una prórroga que Felman evitó con su gol salvador. A este capítulo se añade el logrado en el City Ground, fundamental para que los valencianistas pudieran vencer en la final de la Supercopa al Nottingham Forest el 17 de diciembre de 1980.
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