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Saura, el salvador de la selección en Mestalla

Enrique Saura en el partido del Mundial del 82, contra Honduras.

Enrique Saura en el partido del Mundial del 82, contra Honduras. / Bernat Navarro Porter

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Paco Lloret

Paco Lloret

Un gol de Enrique Saura evitó el naufragio de la selección española en Mestalla. El tanto del castellonense sirvió para lograr la única victoria de los anfitriones durante el Mundial 82. Aquel triunfo por la mínima ante Yugoslavia, con remontada incluida, encarrilaba el pase a la segunda fase, aunque España no pudo acabar como líder de grupo tras perder, posteriormente, el tercer y último partido de la primera fase, celebrado también en el campo del Valencia. La aportación de Saura resultó decisiva también en el partido inaugural, cuando provocó un dudoso penalti que valió para empatar la contienda e impedir una sonrojante derrota frente a Honduras.

El balance de la participación española en el torneo expresa claramente su pésimo rendimiento: una victoria en cinco actuaciones. Toda la ilusión que se había puesto en la cita no se vio correspondida. Aquella Copa del Mundo, tan esperada, terminó por convertirse en un fiasco considerable. El equipo nunca estuvo al nivel deseado. Ni el ambiente de desmedido entusiasmo vivido en Mestalla impidió el fracaso del combinado que, semanas antes de su debut, se había concentrado en el Parador de El Saler para afrontar el torneo. Con anterioridad, había disputado, durante 2 años, varios partidos amistosos de preparación. Aquella minuciosa planificación se tradujo, finalmente, en un juego decepcionante y en pésimos resultados. Sin la descarada ayuda arbitral, podría haber sido incluso peor.

El debut del equipo que dirigía José Emilio Santamaría ya presagiaba lo peor. Ante el combinado de Honduras, debutante en un Mundial, y que un año antes había disputado un amistoso contra el Valencia, saldado con triunfo contundente de los de Pasieguito por 3-0, con goles de Saura, por partida doble, y Pablo, España ofreció una penosa imagen. El miércoles 16 de junio de 1982, a las 21 horas, el equipo centroamericano le plantó cara a España. Un gol madrugador de Zelaya sembró el desconcierto. Honduras golpeó primero y controló la situación. Ante un panorama tan inquietante, en el descanso, el seleccionador apuró los dos cambios que se permitían entonces. Saura entró por el madridista Juanito, mientras que el barcelonista Sánchez reemplazó al sportinguista Joaquín.

España pudo empatar gracias al penalti forzado por Enrique Saura y transformado, posteriormente, por López Ufarte. Aquel empate generó preocupación. Se esperaba una victoria cómoda, un marcador amplio, ante un oponente teóricamente asequible, pero que se desenvolvió con personalidad y criterio. Después del pinchazo, la segunda cita del Mundial resultaba decisiva, España estaba obligada a ganar para asegurar su continuidad en la competición. Se repitió la historia del primer partido, corregida y aumentada. Los balcánicos, adiestrados por Miljan Miljanic que, 4 meses después, se hizo cargo de la preparación del Valencia en sustitución de Manolo Mestre, le dieron un baño al equipo español. A los 10 minutos marcaron por medio de Gudelj. Silencio sepulcral en Mestalla. A continuación, el larguero, las grandes intervenciones de Arkonada, y la falta de acierto en el remate de los yugoslavos impidieron el hundimiento español.

El estadio Luis Casanova, actualmente Mestalla, durante un partido del Mundial 82. A la izquierda, el español Willy, en el preolímpico de baloncesto de hace unas semanas. //EFE | FEB

El estadio Luis Casanova durante un partido del Mundial 82 / EFE

Con todo perdido, Santamaría echó mano de Saura y de Quini para salvar los muebles. El panorama cambió poco a poco, Yugoslavia, que al igual que España había empatado en el primer encuentro, se vio superada tras haber desaprovechado su oportunidad de sentenciar el choque. Antes de las sustituciones, llegó el gol del empate, gracias, de nuevo, a un penalti inexistente. La falta cometida sobre Perico Alonso se produjo fuera del área. El lanzamiento inicial de López Ufarte fue detenido por el portero Pantelic, que se adelantó antirreglamentariamente. La repetición del penalti la ejecutó Juanito, que estableció el empate. El gol dio alas a España y los cambios confirmaron la mejoría.

Inglaterra y Alemania

Apenas llevaba Saura 3 minutos sobre el césped, cuando marcó el gol que iba a proporcionar el trascendental triunfo. El jugador valencianista, con el dorsal 15 a la espalda, remató un balón centrado desde el córner sobre el segundo palo de manera forzada pero efectiva. Explosión de júbilo en el campo y en la grada. Triunfo sufrido gracias al oportunismo de un futbolista que se ganó la titularidad para el siguiente compromiso que cerraba el ciclo de partidos en Valencia, contra Irlanda del Norte, saldado con derrota por 0-1, lo que llevó a España a medirse a Inglaterra y Alemania en la segunda fase, celebrada en el Santiago Bernabéu. Un grupo de máxima dificultad y exigencia.

La derrota frente a los germanos por 2-1 dejó a España sin opciones de continuar adelante. Saura no jugó en este encuentro, pero sí que fue titular en el siguiente y último, ante Inglaterra, que concluyó sin goles. Al igual que Tendillo, titular indiscutible en todos los partidos del torneo, ambos fueron sustituidos en la segunda parte. Los dos valencianistas se despidieron de la selección aquella noche en Madrid. Saura nunca más volvió, y el central de Moncada, años después, fue de nuevo convocado aunque sin la continuidad que había tenido hasta el Mundial del 82.

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