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Entrevista

Kubalita sobre ‘Pioneras: Solo querían jugar’: “Me impactó mucho ver nuestra historia con los ojos de una mujer de ahora”

Carmen Arce, primera portera de la selección española, analiza la película que narra los inicios del deporte y las barreras sociales superadas

Carmen Arce, "Kubalita", primera portera de la selección española femenina.

Fernando Bustamante

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Laura Florentino

Laura Florentino

València

La valenciana Carmen Arce, también conocida como Kubalita, fue la primera portera de la selección española femenina y una de las pioneras del fútbol femenino en España. Su historia forma parte de la memoria de una generación de mujeres que se abrió camino en un deporte que les estaba prácticamente vetado. Con motivo del estreno de 'Pioneras: solo querían jugar', la exguardameta valenciana reflexiones sobre la película, sus recuerdos de aquellos años y el legado de quienes comenzaron a derribar barreras sin ser conscientes de ello.

¿Cómo os trasladaron que querían rodar una película sobre los inicios del fútbol femenino en España?

Realmente la productora tuvo mucha más relación con personas de Madrid porque les resultaba más sencillo por proximidad. Trabajaron especialmente con Rafa Muga, que fue el primer seleccionador de la selección española femenina. Conmigo hablaron bastante al final, cuando todo el engranaje de la película ya estaba muy avanzado. Lo que sí me pidieron fue que la viera antes de su estreno. Fui a Madrid a un pase privado y, a partir de ahí, he intentado ayudar a promocionarla porque creo sinceramente que merece la pena verla.

¿Cómo fue el trabajo con la actriz que interpreta tu personaje?

Mi presencia en la película es bastante simbólica. Aparece una portera que además es enfermera, algo que claramente tiene relación conmigo, y se menciona que han llamado a una portera de Valencia porque lo hace bien. Pero durante el proceso de creación no participé directamente. Mi implicación ha llegado después, una vez vista la película y cuando he empezado a colaborar en su difusión.

¿Cuántas veces la has visto ya?

Tres veces. La primera fue en ese pase privado de Madrid. Fue una experiencia muy impactante porque vi nuestra historia, cómo era nuestra vida desde los ojos de una mujer de ahora, y eso me removió muchísimo. Además, siempre hay un momento especialmente duro, que es cuando aparece el reportaje del NODO, sigue siendo doloroso para nosotras y creo que siempre lo será.

Después la vi en el Festival de Málaga. Allí el público estaba completamente entregado, los aplausos fueron emocionantes y el ambiente del festival era espectacular. Fue en ese momento cuando ya me casé definitivamente de la película. Más tarde llegó el preestreno en la Gran Vía madrileña y aquello ya fue vivirla como una auténtica producción cinematográfica.

Kubalita, en su etapa de jugadora.

Kubalita, en su etapa de jugadora. / FERNANDO BUSTAMANTE

¿Crees que la película refleja bien lo que vivisteis en aquella época?

Refleja bastantes cosas bien, es decir, refleja la época, las barreras que teníamos, el establishment, por decirlo de alguna manera, o el peso de la sección femenina. Es cierto que en la película se remarca mucho el conflicto familiar de una de las protagonistas, inspirada en Conchi Amancio. En nuestra experiencia no era tan habitual que la familia se opusiera. En muchos casos sucedía justo lo contrario: las familias, los vecinos y el entorno más cercano nos apoyaban.

Lo que mejor refleja la película es precisamente lo que dice su título. Nosotras solo queríamos jugar. Teníamos una pasión enorme por el fútbol y no nos planteábamos nada más. Simplemente si había una oportunidad para jugar, jugábamos.

¿Hay aspectos que te hubiera gustado ver reflejados de otra manera en la película?

Sí. Tiene que ver con las imágenes del famoso partido de Córdoba y con el documental del NODO. Me parece imprescindible que se muestre lo que ocurrió en el vestuario. Aquello fue infame. Estábamos congeladas de frío, sin poder ducharnos, un cámara y un periodista faltando el respeto cuando estábamos tiritando de frío, eso tiene que estar sí o sí, pero en ese partido hay muchísimas jugadas donde se ve fútbol y donde se ve jugar bien. Hubiera preferido que no saliera imágenes donde el NODO intentó humillarnos, en esa base de datos de ese partido hay imágenes positivas.

¿Os sentís pioneras?

Ahora sí. Cuando jugábamos, no. Nosotras no pensábamos que estuviéramos cambiando la historia ni luchando contra el sistema. Simplemente se abrió una puerta para hacer algo que nos apasionaba y la aprovechamos. No sentíamos que estábamos en contra del establishment, ni que estábamos buscando la libertad, queríamos jugar y punto. Con los años miras atrás y te das cuenta de todo lo que fuiste capaz de hacer con tan pocos medios, con la oposición que había y tantas dificultades.

Después de todo lo vivido, ¿ha merecido la pena?

Seguro. Ahora siento que muchas cosas están cerrando círculos, las dos carpetas de mi experencia personal con el fútbol y como enfermera, ahora están unidas las dos.

El fútbol me dio muchísimo y hoy puedo disfrutar de toda su dimensión humana. Me emociona ver cómo ayuda a los niños, cómo acompaña a personas enfermas o cómo genera vínculos entre generaciones. Además, cuando has estado dentro, entiendes emociones que desde fuera son imposibles de explicar. Escuchar un himno sobre el césped, representar a tu país o formar parte de un equipo son sensaciones únicas. Ha merecido la pena al cien por cien.

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