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Austria mide la fiabilidad de España con los octavos en juego

Las dudas generadas por el equipo de De la Fuente en la fase de grupos deben resolverse porque ya no existe margen de errornDani Olmo y Pedro Porro apuntan como las principales novedades en el once respecto al partido de Uruguay

Austria mide la fiabilidad de España con los octavos en juego | LAVANDEIRA JR./ EFE

Austria mide la fiabilidad de España con los octavos en juego | LAVANDEIRA JR./ EFE

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Fermín de la Calle

Fermín de la Calle

Madrid

España jugará su primer partido sin red en este Mundial. Se asoma al abismo en el primer cruce de las eliminatorias. El famoso mata-mata brasileño. A partir de ahora cualquier derrota te manda a casa. Y su primer rival en este contexto es una selección con más prestigio táctico que palmarés: Austria.

Los austriacos pasan por ser un referente táctico mundial en dos etapas significadas de su historia para el fútbol moderno. La primera con el llamado Wunderteam (el equipo maravilla) que dirigió entre 1931 y 1934 Hugo Meisl y lideró Matthias Sindelar, «el Mozart del fútbol», con un fútbol combinativo que deslumbró al mundo. Hoy, un siglo más tarde, los austriacos son pioneros en la implantación del gegenpressing, modelo cuyo padre intelectual es su seleccionador, Ralf Rangnick. Propuesta con ilustres discípulos como Jurgen Klopp, Thomas Tuchel o Julian Nagelsmann. Un estilo que se caracteriza por la presión alta, los ataques verticales y un ritmo intenso que asfixia a los rivales.

Y esto último no es una buena noticia para los de Luis de la Fuente, que si algo han evidenciado en los partidos de grupo es que no llegan en el mejor momento físico. La España que ganó la Eurocopa podía ser aquel Wunderteam por su capacidad asociativa en el medio o desplegar el gegenpressing con la verticalidad de Lamine y Nico Williams en los extremos. Sin embargo, el mediocampo llega lento y espeso y las bandas españoles no están afiladas todavía.

Rodri y Pedri siguen proponiendo el fútbol que exige cada momento del partido, pero con una lentitud que lastra la fluidez del juego español. De la Fuente no ha apostado por hacer cambios estructurales, más allá de desdecirse del planteamiento sin extremos del primer día ante Cabo Verde. Así que se espera que se limite a matizar el once con la titularidad de un Dani Olmo que pese a sus apariciones intermitentes es quien más soluciones ofrece al medio. Oyarzabal ocupará el frente de ataque descolgándose si es necesario y en las bandas, el goleador ante Uruguay, Baena, y Lamine tratarán de elevar sus prestaciones.

Ninguna confianza

Rangnick alineará una defensa con tres centrales liderada por David Alaba con Posch y el incansable Laimer en los carriles. Los rostros más reconocibles arriba son el jugador del Dortmund Sabitzer y el ariete Arnautovic, el enfant terrible del fútbol austriaco que a sus 37 años siendo sumando goles con Das Team. El delantero, que ha fichado por el Estrella Roja para cumplir una promesa que le hizo al fallecido Sinisa Mihajlovic, leyenda del equipo de Belgrado, cuando le entrenaba en el Bolonia, ha llevado con sus goles a Austria a un Mundial 28 años después.

Después del empate ante Cabo Verde y de sufrir con Uruguay, España no se fía de Austria. Un rival con poco que perder y mucho que ganar. «Tenemos nuestras armas y si jugamos con la intensidad y el coraje que nos caracteriza, podemos ponerles en dificultades», ha advertido Sabitzer. Y el madridista Alaba ha repetido un mantra de Rangnick: «No tenemos que temer a nadie si jugamos a nuestro nivel». Para generar más optimismo han desempolvado un precedente que les trae buenos recuerdos evocando el «Milagro de Córdoba» de 1978, cuando Austria derrotó (3-2) a Alemania Occidental dando la campanada. España está avisada. No hay red, no hay margen.

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