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Raso y junto al palo

Sin Mundial del 38 y exilio de figuras

El torneo lo ganó Italia con figuras tan destacadas como Meazza, Biavati, Rava, Locatelli, Sarantoni y Andreolo

Italia, que fue la primera en nacionalizar a los “oriundos” en Francia, alineó jugadores italianos

La selección italiana campeona del Mundial de 1938.

La selección italiana campeona del Mundial de 1938. / EDECASA

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Julián García Candau

Julián García Candau

València

Italia ganó el Mundial de 1938 en Francia cuando en Europa se vislumbraba la II Guerra Mundial. Las primeras grandes llamas del incendio brillaron en España con la Guerra Civil. Alemania se había anexionado Austria a la que había añadido a su mandato nazi y en el campeonato se vieron camisas pardas nazistas y negras de los fascistas italianos. El color de las camisas españolas, y no precisamente en el campeonato, fueron azules. Los italianos por segunda vez ganaron la Copa Jules Rimet. Hasta llegar a la final derrotaron a Noruega, en la prórroga a Francia en cuartos de final (3-1), a Brasil en las semifinales (2-1) y en París, en la final, a Hungría por 4-2.

Fue la primera vez que la selección húngara llegó a la final y no pudo lograr su objetivo. No lo hizo ni siquiera en 1954, cuando tuvo el considerado mejor equipo del mundo. En el primer tiempo parisino marcaron Coloausi, Tilkos y Piola. En la segunda mitad Coloausi volvió a marcar y Piola remató la función.

Esta vez no hubo ningún jugador español en la selección ideal por la ausencia. Si Cilaurren, en el 34, figuró como medio entre los mejores esta vez no pudo constar ninguno de los que podían haber formado el equipo nacional. En esos años, se produjo la mayor emigración de la historia. Entre los nombres, jugadores que tuvieron que terminar sus carreras en clubes de México y Argentina.

Durante la Guerra Civil el gobierno vasco, con el fin de recaudar fondos para sus misiones humanitarias, creó dos equipos con el nombre de Acción Nacionalista Vasca y Partido Nacionalista Vasco. En los mismos participaron todos los futbolistas de la zona que estaban en la España republicana. Se dio la circunstancia de que Isidro Lángara, durante su permanencia en el Oviedo tuvo que hacer la mili y durante la Revolución de Asturias, en octubre de 1934, le tocó hacer guardia en un palacio ovetense. La foto con Quico Florenza, portero ovetense, con fusil en la mano, fue suficiente para que se le acusara de faccioso. Fue encarcelado en el buque Quilates anclado en la ría de Bilbao. De allí lo sacó el colegiado Iturralde, abuelo el del hoy conocido ex árbitro y comentarista de la 'SER', Iturralde González.

La selección de Euskadi

Estos encuentros, más los que disputaron como equipos de Guipúzcoa y Vizcaya, fueron preludio de lo que se consideró la selección de Euskadi.

En aquellos años en el Madrid, jugaban Luis y Pedro Regueiro, Emilín, Ciriaco y Quincoces. Goiburu pertenecía al Valencia; Acebedo y Unamuno, al Betis; Larrinaga al Racing; Marculeta, Ipiña, Gabilondo y Elícegui al Athletic de Madrid; Mandaluniz al Español; Areso al Barcelona y Lángara al Oviedo. A estos. había que añadir los pertenecientes a los grandes clubes vascos. La selección de Euskadi contó con jugadores de primer nivel, mas no todos se alistaron a los gira que realizó, Travieso, Bata y Bienzobas renunciaron.

El grupo definitivo lo formaron Blasco y Urquiaga, porteros, y Areso, Aedo, Cilaurren,, Muguerza, Roberto, Zubieta, Pablito, Pedro y Luis Regueiro, Emilín, Iraragorri, Lángara, Larrinaga, Urquiola y Gorostiza. Gorostiza y Roberto se descolgaron del viaje y ambos fueron repudiados para siempre por el resto de jugadores.

También fueron al exilio Benito Díaz como entrenador del Girondins de Burdeos, equipo con el que se proclamó campeón de la Francia Libre y en este conjunto formaron Urtizberea, Mancisidor y Paco Mateo quien jugó un par de partidos con el Valencia en plena contienda. A éste, que fue ídolo en los estadios galos, lo sacó del campo de concentración de Gurs en el que también estuvo el valencianista Melenchón, que fue quien recomendó a Benito Díaz que además de Salvador Artigas se llevara a Mateo . En aquellos años, también jugaron en equipos franceses los barcelonistas Raich y Mario Cabanes Sabat. Éste fue médico del equipo de tenis en los años 60 en las finales de Australia con Santana, Gisbert, Arilla y Orantes.

Salvador Artigas fue el último piloto de la República. Desde Villajuiga el campo de aviación que quedaba en Cataluña sacó el aeroplano del Gobierno. Aterrizó en Francia, y del aeródromo, fue llevado a Argelés-sur-Mer, campo de concentración de las playas cercanas a la frontera.

LANGARA, EL EX DELANTERO DEL OVIEDO SIGUE SIENDO EL UNICO JUGADOR QUE ANOTO TRES " HAT- TRICK " EN TRES JORNADAS CONSECUTIVAS DE LIGA. FUTBOL. REAL OVIEDO

Lángara, exdelantero del Oviedo. / LNE

Euskadi fue hasta Moscú y en Polonia se dio orden de vigilarles. Llegó el domingo y los futbolistas fueron a misa. Acabó la sospecha de ser comunistas. Fue durante el viaje cuando conocieron el bombardeo de Guernika por la Legión Cóndor. América fue el final de la forzada excursión. Cada jugador recibió 10.000 pesetas del Gobierno Vasco.

Y la mayoría fue a parar a clubes argentinos. Luis Regueiro se retiró. Además de Buenos Aires algunos, después de jugar una Liga con el nombre de Euskadi, firmaron por el Asturias y el España. Lángara fichó por el San Lorenzo de Almagro como Zubieta, Emilín e Iraragorri. Lángara debutó contra River, y el club del que fue socio el Papa Francisco, ganó por 4-0. Los cuatro los marcó Lángara. Di Stefano, que siendo chaval presenció el encuentro, me dijo que uno de los tantos “más que de cabeza, lo marcó de oreja”.

El mundial lo ganó Italia con figuras tan destacadas como Meazza, Biavati, Rava, Locatelli, Sarantoni y Andreolo. Italia, que fue la primera en nacionalizar a los “oriundos” en Francia, alineó jugadores italianos. Solamente hubo la excepción de Andreolo que había nacido en Uruguay.

El enfrentamiento más importante

El partido más importante del torneo, lo que hizo que los periódicos dedicaran incluso más atención que a la final, fue el que jugaron Brasil y Polonia. Aunque participaron veintidós jugadores, el encuentro quedó casi protagonizado por dos: Leónidas, por Brasil y Willimowski, por Polonia. El italiano Silvio Piola se ganó un lugar en la historia mundialista; y sobre todo, en la del futbol de su país. Sus goles fueron de gran espectacularidad. Sus dos especialidades eran de cabeza o volea. Se retiró con 38 años edad, que en aquellos tiempos no era frecuente como ahora que en el mundial participen futbolistas de cuarenta años. Marcó 30 goles en 34 partidos, pero no fue la figura mundialista.

El duelo de Estrasburgo corrió a cargo de los dos grandes rematadores del torneo. El resultado 6-5 para Brasil denota la tensión del juego de ambas selecciones que acabaron en la prórroga. El juego pareció muy favorable a Brasil cuando tuvo el marcador 3-1 a su favor. Leónidas había abierto la puerta a su selección, pero Willimowski no se rindió y empató. Con este marcador acabó la contienda y hubo que recurrir a la prolongación. Nuevo gol de Leónidas y empate de Willimowski. De nuevo marcó Leónidas y ya no hubo ocasión para seguir la pelea. De las seis dianas brasileñas, Leónidas se anotó cuatro; y de las cinco polacas, fue su gran adversario quien logró el mismo número. El quinto lo consiguió Piontek aunque hay algunas crónicas en las que en lugar del empate a cuatro hay quienes dedican el quinto a Willimowki. En las fuentes más creíbles se tiene por empate a cuatro. Leónidas, el gran ídolo brasileño de la década y varias siguientes hasta la llegada de Pele, no pudo batir a Zamora de penalti cuatro años antes, pero esta vez terminó como máximo goleador del Mundial. Aunque por lesión no pudo disputar la semifinal contra Italia, terminó el torneo como máximo goleador con siete tatos en cuatro partidos.

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