Mundial 2026
Euforia colectiva en el Roig Arena con la victoria de España
El recinto valenciano, que ha colgado el cartel de "Aforo Completo", se ha convertido en el talismán de la selección para llegar a la final del Mundial

Miguel Angel Montesinos
Dallas volvió a convertirse en la ciudad santa de la selección española. Triunfó en el derbi de la península ibérica frente a Portugal con un agónico gol de Mikel Merino y volvió a hacer lo propio en esta ocasión frente a la selección gala. Los goles de Mikel Oyarzabal y Pedro Porro hicieron al conjunto de Didier Deschamps recordar el trauma vivido en los últimos años, cuando el combinado nacional ya se alzó con la victoria en las semifinales de la Eurocopa de 2024 y de la Nations League de 2025. Los de Luis De La Fuente salieron con todo desde el minuto uno de partido, con un equipo muy sólido durante los 90 minutos que duró el encuentro. Una semifinal de infarto que se saldó con España de vuelta a una final mundialista 16 años después de alzarse con el título en Sudáfrica.
El recinto valenciano ha abierto sus puertas para que los hinchas puedan disfrutar del encuentro rodeados de miles de aficionados que comparten una misma ilusión: ver como España gana a Francia y clasifica a su segunda final mundialista. Unidos por una sola ilusión, ver triunfar a la selección española, y así se demostró durante el partido y la previa. Las camisetas nacionales, banderas españolas y caras pintadas iban en aumento conforme se iba llenando el Roig Arena al ritmo que se acercaba la hora para que diese comienzo el primer duelo de semifinales de la actual competición mundialista. Una oportunidad de oro para que muchos valencianos pisen por primera vez el pabellón multifuncional.

Afueras del Roig Arena con el cartel de aforo completo / Miguel Angel Montesinos
Todavía faltaban horas para el pitido inicial, un hito que tan solo ha sucedido en tres ocasiones y que revuelve las emociones entre los seguidores más fanáticos del fútbol y aquellos que se emocionan cuando se trata del combinado nacional el que juega. El encuentro comenzó a las 21 horas peninsulares, pero el partido llevaba jugándose desde varias horas antes fuera del césped, más concretamente desde los alrededores del Roig Arena. Desde primera hora de la tarde, miles de aficionados vestidos con sus mejores equipaciones rojas y blancas ya se juntaban en el perímetro del pabellón.
La fila de fanáticos deseosos de entrar al arena valenciano no solo sobrepasaba el parking del Roig Arena, sino que llegaba hasta la puerta principal de La Fonteta, pabellón que ya albergó el partido de cuartos frente a Bélgica. Banderas rojigualdas, caras pintadas, botellas de agua para aguantar el bochorno veraniego y camisetas actuales y 'retro' que recuerdan al primer Mundial levantado por Iker Casillas en 2010. Una marea de nacionalismo promovido por el deporte rey que opaca las pocas camisetas azules francesas que se pierden entre la muchedumbre.
Las sensaciones de antes del partido
Entre los entusiastas de la selección se respiran nervios, tensión e incluso un mezcla de respeto y miedo. Una serie de emociones que combinan de manera contradictoria con la tranquilidad y la confianza de varios de los aficionados, que se ven con muchas posibilidades de completar unas semifinales históricas para la selección. "Hemos hecho una muy buena Nations, una gran Eurocopa y venimos haciendo un mundial excelente", afirma Alex, uno de los hinchas que se encontraba a la espera de entrar al Roig Arena. A él se sumaba Rubén, un amigo suyo que aseguraba encontrarse muy tranquilo y confiado horas antes del encuentro. "Tienen que estar más nerviosos ellos que nosotros, venimos de eliminarlos en las dos últimas competiciones”, concretaba.
Ya dentro del recinto, el sonido subió varios decibelios. Las gradas, repletas de teñidas de rojo y amarillo, respondían a cada aparición de los jugadores españoles en las pantallas con aplausos, banderas al viento y móviles en alto. Cánticos frecuentes de “yo soy español, español, español” o "es francés el que no bote" se extendieron por buena parte de la grada que ya se encontraba repleta de aficionados deseosos de ver a su equipo triunfar. La aparición de imágenes de algunos de los goles de la selección hizo aparecer los gritos de "GOOOL!" entre los asientos del arena, mientras que los pitidos empezaron a nacer con las imágenes de la selección gala en las pantallas. Una previa que mezclaba las canciones de animación de las gradas con otras de artistas como Melendi, Bad Bunny o Prince Royce. Una celebración que buscaba premonizar el resultado final y que seguía con la ola recorriendo las gradas del Roig Arena de forma frecuente.

Así se ha vivido el Francia - España desde el Roig Arena / Miguel Angel Montesinos
Los nervios crecían conforme se acercaba la hora del inicio del partido. El primer anillo y gran parte del segundo ya se encontraban a rebosar a falta de tres cuartos de hora para el partido. Seguían los cánticos que incitaban a animar al combinado nacional y las canciones a través de la megafonía del arena que convertían los minutos anteriores al partido en una fiesta. No saltó la banda sonora de ‘Alicia en el País de las Maravillas’, canción que a más de uno le puso los pelos de punta al recordar el mítico documental del triunfo en 2010. El ambiente, que aumentaba su tensión de forma creciente, estallaba en forma de insultos frente a varios de los aficionados franceses, que hicieron acto de presencia en el Roig Arena para presenciar el partido, en el momento que sacaban a relucir sus banderas francesas en un intento de animar a su selección desde la distancia
En clave jugadores
Nadie dijo que iba a ser un partido fácil, pero sí que España tiene equipo de sobra para vencer a Francia. "Ellos tienen más nombre, pero nosotros tenemos mejor juego colectivo", aseguraban varios de los aficionados, que ponían a jugadores como Lamine Yamal, el nombre más repetido, Ferrán Torres, Mikel Merino o Unai Simón como las claves para pasar de ronda. No eran los únicos, pero sí los principales. Otros nombres como el de Fabián Ruiz o Pau Cubarsí, esencial para la defensa de Mbappé, también aparecen en las bocas de más de uno.
Fue el mismo Lamine Yamal quien se llevó la ovación más grande del recinto cuando apareció en pantalla al anunciar los once titulares de ambas selecciones. Ovaciones, aplausos y gritos de ánimo a los jugadores españoles y abucheos, chillidos y pitidos para los franceses. Una tónica frecuente durante todo el partido y la previa que no cambió una vez finalizado el partido.
Comienza el partido y suben los decibelios
Minutos antes del partido seguía aumentando la tensión y los nervios entre los asistentes. Continuaban las canciones dedicadas a alentar a la selección y durante los primeros minutos de juego los reclamos al árbitro y los primeros suspiros de alivio hicieron acto de presencia con las primeras jugadas en las que el conjunto francés pasaba de poco más del centro del campo. El volumen de las quejas, los reclamos y los pitidos iban en aumento y alcanzaron el primer punto álgido en un primer posible penalti, que finalmente acabó en un lanzamiento de falta desde la frontal del área que impactó contra la barrera.

Oyarzabal celebra su gol contra Francia / EFE
Fue en el minuto 19 de partido cuando se desató la locura total entre los aficionados. Las miles de personas celebraron de forma desenfrenada el penalti de Lucas Digne sobre Lamine Yamal, el jugador ‘fetiche’ de los fanáticos valencianos presentes. Mayor aún fue en el momento en el que Mikel Oyarzabal ejecutó la pena máxima y la convirtió en el primer tanto del partido. Una celebración que continuó siendo la fiesta que ya se anticipaba antes del inicio del partido y que unió al total de asistentes en un grito de emoción y alegría, antes de continuar con el ya común cántico de “Yo soy español” durante la pausa de hidratación. Un gol que ha sentado como un respiro para el Roig Arena, que ha rebajado los nervios en lo que restaba de primera parte, con excepción del no penalti sobre Álex Baena, que partía de posición antirreglamentaria, y el despeje de Unai Simón ‘in extremis’ con Kyllian Mbappé casi encima suya.
El descanso fue una reanudación de lo que había sido la previa. Una fiesta anticipada en lo que ya era un festejo solo por la situación en la que se había plantado España. Los aficionados seguían viviendo con alegría el sueño de alcanzar la segunda final mundialista de la historia del combinado nacional. Una hinchada que seguía estando “tranquila pero nerviosa” pese a que todo se encontraba de cara para pasar de ronda y pelear por llevarse la final.
Segunda parte con sabor a final
El inicio del segundo tiempo fue más calmado. Muchos de los asistentes seguían fuera de sus asientos cuando se desató la locura por segunda vez en el partido. Pedro Porro fue esta vez el causante de hacer retumbar el Roig Arena. Fusiló a Maignan para aumentar la ventaja española respecto a la selección francesa en el minuto 57. Un gol que, para los asistentes al recinto, fue un soplo de aire fresco y un tranquilizante necesario que provocó la vuelta de los cánticos de celebración y la aparición de festejos desmedidos, que acabaron con varios de los fanáticos al borde de las lágrimas de emoción y varios asientos más arriba de lo que estaban sentados. Una locura que siguió dos minutos después, de forma muy breve, con el tanto que el colegiado anuló a Lamine Yamal por fuera de juego.

Mundial 2026: Francia - España, en imágenes. / SHAWN THEW / EFE
Con el mismo resultado a favor se internaba la selección en los últimos diez minutos de partido. Los aplausos en cada una de las acciones defensivas, gritos de “uy” en las acciones de ataque, pitidos para los franceses y una fiesta que seguía presente en el pabellón hasta que el árbitro hizo sonar su silbato para poner fin al encuentro. Un partido en el que los jugadores españoles han sido muy superiores a los franceses, un trabajo que ha sido recompensada por la afición valenciana.
Esperar a Inglaterra o Argentina
Es el final casi perfecto, que tan solo se puede mejorar venciendo a Argentina o Inglaterra en la final de un Mundial que ya es casi histórico para la selección española. El Roig Arena no tardó en estallar de emoción una vez finalizado el partido. 'Sarà perché ti amo' resonó a un unísono en el recinto entre gritos, banderas ondeando y miles de personas celebrando la clasificación de su país a su segunda final del mundial. "Ha sido impresionante, no estamos en Estados Unidos pero ha sido lo más parecido a estarlo", aseguraban Ainhoa y María, dos de las aficionadas que abandonaban el recinto entre gritos de "Shalala soy español".
Solo queda esperar a conocer quien será el segundo de los equipos que conformará la final que se disputará en Nueva York el próximo domingo a las 21 horas. Un partido que, según los aficionados, se acabará llevando España "de forma segura".
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