Valencia vibra en el Roig Arena con la final de España ante Argentina
Toda la provincia valenciana se verá repleta de personas que llenarán sus calles con camisetas y banderas en honor a la selección española

Miguel Angel Montesinos
Faltaban horas para que resuene el pitido inicial en Nueva York y la tensión y nervios eran notables. Las camisetas de España forman parte del ‘outfit’ oficial del día para apoyar a la selección en una efeméride que tan solo ha ocurrido en una ocasión anteriormente, cuando Iker Casillas levantó el trofeo al cielo de Johannesburgo. Desde varias horas antes, el partido ya se encontraba en juego en las calles valencianas, que inundadas por el amor nacionalista que desprende el fútbol, ya formaban parte de la vestimenta oficial del día.
El Roig Arena volvió a abrir sus puertas deseoso por realizar su función de talismán antes del encuentro que decidirá quién será el próximo campeón mundialista durante los próximos cuatro años. No es el único lugar en el que miles de personas se unirán para ver el acontecimiento deportivo más importante en los últimos 16 años. La plaza del Ayuntamiento, los casales falleros y cientos de polideportivos de los pueblos de la periferia valenciana, como Foios o la Pobla de Vallbona, dispondrán también de pantallas gigantes para que los más fanáticos del fútbol puedan llenar de camisetas rojas y blancas, banderas rojigualdas y caras pintadas las calles. Una serie de complementos que iban inundando toda Valencia desde horas antes del partido gracias a los aficionados que deseaban ver a España conseguir su segunda estrella. Una marea de nacionalismo futbolero que opaca a la afición albiceleste que habita València.
La confianza previa al encuentro
La seguridad y los nervios aparecen y desaparecen de forma constante en los cuerpos de los aficionados reunidos. Una serie de emociones comunes al tener en cuenta que se trata de una final mundialista, posiblemente el partido más importante que un jugador puede disputar y que una afición puede vivir. "Llevo todo el día entre nervioso y tranquilo, ahora mismo estoy bien, pero cuando empiece ya veremos", afirma Alejandro, uno de los hinchas que ha salido a las calles a vivir el partido rodeado del resto de aficionados españoles. A él se suma Marcos, que admite: "si jugamos como lo hicimos contra Francia la victoria está asegurada".

Aficionados de la selección esperan el inicio del partido / MED
Conforme se acercaban el momento los nervios iban creciendo. Muchos de los lugares velaban por el desfogue a través de la música. Canciones como 'La Roja Baila' o 'Superestrella' fueron algunas de las más gritadas en los momentos previos al partido que decidiría todo. A ellas se sumaron cánticos como el ya tradicional "Yo soy español" o el "Que viva España" que ya entonó Manolo Escobar en su momento. Poco después, Quevedo se convirtió en el cantante que pondría banda sonora a la previa del partido con sus canciones más reconocidas del nuevo disco. Las gradas del Roig Arena y las miles de personas que comenzaban a disfrutar del encuentro en los diferentes lugares, ya teñidos de rojo, amarillo y blanco, pitaban a cada imagen de jugador argentino que aparecía en la pantalla y ovacionaban a la selección nacional. Subían los decibelios conforme se iba acercando el inicio del encuentro y la tensión cada vez era más palpable. El primer momento de hermanamiento se vio durante los himnos, donde miles de personas se cogían de los hombros para entonar las notas del himno nacional y abuchear en conjunto el argentino.
No fue hasta pocos minutos antes del encuentro cuando dejaron de entrar aficionados al recinto multifuncional valenciano, aunque muchas de las butacas se quedaron vacías pese a haber colgado el cartel de "no quedan entradas" a las pocas horas de que se abriese el plazo para poder solicitarlas. La mayor ovación de todas llegó cuando Gianni Infantino, presidente de la FIFA, presentó frente al público del MetLife Stadium la copa que acredita al campeón del mundo de la FIFA, y que no tardó en cambiar a los pitidos a Mario Alberto Kempes cuando el exjugador valencianista levantó el mismo trofeo.
La clave del juego en equipo
Igual que contra Francia, la selección dirigida por Luis de la Fuente vuelve a tener capacidad suficiente para vencer a Argentina. "Messi es Messi, pero nosotros jugamos mejor en equipo que ellos", admite Marc, uno de los aficionados que se encuentran en los alrededores del Roig Arena. La clave es el juego en equipo, pero también hay lugar para los jugadores. Lamine Yamal volvió a llevarse la palma como el jugador más importante del equipo, pero también aparecieron otros nombres como Marc Cucurella, que todo apunta que deberá ser el encargado de frenar al 'astro' argentino, Fabián Ruiz, Rodrigo Hernández o Mikel Merino.
El recién fichado por el Real Madrid fue uno de los jugadores más ovacionados en el momento en el que apareció en pantalla, ya que se ha vuelto una de las mayores sensaciones de la selección en los últimos años. No tardaron en aparecer tampoco las ovaciones y los aplausos hacia el resto de jugadores que forman la plantilla española, ni tampoco los pitidos y abucheos para los del equipo dirigido por Lionel Scaloni, ligeramente inferiores a los que recibieron los jugadores franceses.
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