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Un beso y una flor, de Nino Bravo, el inesperado himno del Mundial que ha conquistado a la generación Z

La victoria de España ha impulsado un fenómeno viral: miles de jóvenes han recuperado este clásico en plazas, fuentes y redes sociales, convirtiéndolo en la banda sonora de una celebración que ha unido a varias generaciones

Una gran multitud de jóvenes celebrando la victoria del Mundial y cantando al unísono por Nino Bravo

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Pocos artistas existen que, con una carrera de apenas cuatro años como solista y más de 50 años después de su muerte, sigan despertando tanto interés. Nino Bravo conquistó a la selección española de fútbol y a toda su afición. En este Mundial han tenido una gran presencia artistas internacionales como Shakira, Madonna, Justin Bieber o los surcoreanos BTS. Pese a que el cantante de Aielo de Malferit no firmó el himno oficial del campeonato, como sí hizo la artista de Barranquilla, el valenciano ha terminado imponiéndose musicalmente.

Su voz ha resonado en hogares, bares y calles. En Nueva York, los aficionados coreaban sus temas a pleno pulmón a las puertas del mítico Madison Square Garden y bajo la alargada sombra del Empire State. También se escucharon en Times Square, uno de los lugares más fotografiados y considerado por algunos el «corazón del mundo». Incluso llegaron hasta el estadio donde se disputó la final. Un beso y una flor inundó los rincones más recónditos e inesperados del MetLife Stadium de Nueva Jersey.

Estas escenas están arrasando en las redes sociales; ya acumulan millones de visitas y no se atisba que dejen de viralizarse. Un paralelismo con los récords que sigue cosechando su música y que muestra aquello que solo pueden unir el deporte y, por supuesto, la música.

En este histórico Mundial, las nuevas generaciones han grabado a fuego un tema que las ha acompañado durante todo el campeonato. La canción, publicada en 1972, continúa multiplicando sus reproducciones más de medio siglo después y dándose a conocer entre un público cada vez más joven. Un hito intergeneracional que no entiende de edades.

Nino Bravo conquista a la generación Z más de medio siglo después de su muerte

Nino Bravo conquista a la generación Z más de medio siglo después de su muerte / Esteban San Canuto

Ni Rosalía con sus últimos temas ni Aitana con su megahit Superestrella han logrado que una canción cale con esa intensidad en la generación Z, es decir, entre aquellos que nacieron entre 1997 y 2012. Estos jóvenes, que ni siquiera habían nacido cuando falleció Nino Bravo, conocen a la perfección las 285 palabras que componen este canto colectivo y patrio.

En plena era de la nostalgia, en la que la industria apuesta por revivir los clásicos y versionar los éxitos del pasado, el fenómeno de Nino Bravo demuestra que algunas composiciones no necesitan ser reinterpretadas para conquistar al público más joven.

Durante el centenario del Valencia CF, y en pleno debate sobre el himno o la pieza conmemorativa que debía sonar en Mestalla, surgió la idea de que esta lo hiciera por ser «de transmisión y conocimiento intergeneracional». De hecho, el vocalista de La Habitación Roja, Jorge Martí, fue uno de los firmes defensores de esta propuesta. La letra, con ese componente nostálgico y optimista, hace que se pueda extrapolar al terreno de juego.

Una voz inmortal que sigue despertando interés

A día de hoy, Luis Manuel Ferri Llopis acumula 2,4 millones de oyentes mensuales en Spotify, la principal plataforma de audio en streaming. Canciones —o, mejor dicho, himnos— como Un beso y una flor, Libre, Te quiero, te quiero o Noelia suman casi 300 millones de reproducciones.

El perfil de Nino Bravo en Spotify con los 2,4 millones de oyentes mensuales que ostenta

El perfil de Nino Bravo en Spotify con los 2,4 millones de oyentes mensuales que ostenta / Levante-EMV

Se estima que su discografía ha superado los 14 millones de ejemplares. Una cifra especialmente llamativa para un cantante cuya etapa de mayor éxito y esplendor duró apenas tres años. Un breve periodo que el valenciano exprimió al máximo con la publicación de cinco álbumes de estudio: Te quiero, te quiero (1970), Nino Bravo (1971), Un beso y una flor (1972), Mi tierra (1972) además de …y volumen 5 (1973).

Las redes sociales e internet han dictado sentencia: Nino Bravo se ha convertido en la banda sonora no oficial del Mundial.

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