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Muere Vicente Silla, un valencianista de corazón

El exdirectivo y exconsejero, nacido en Torrent, estuvo vinculado al Valencia desde 1986, de la mano de Arturo Tuzón, y dedicó cuatro décadas al club como dirigente, accionista y representante de Mestalla

Vicente Silla, antes de un consejo de administración del Valencia CF en los años 90.

Vicente Silla, antes de un consejo de administración del Valencia CF en los años 90.

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J.M. Bort

J.M. Bort

València

El valencianismo perdió el lunes por la noche a Vicente Silla Alandi, directivo de la vieja guardia vinculado al club de Mestalla durante décadas. El Valencia CF ha trasladado sus condolencias a la familia y allegados de un dirigente que fue testigo de algunos de los capítulos más marcados de la historia de la entidad. «Desde el Valencia queremos trasladar nuestro cariño a sus familiares, amigos y allegados. Descanse en paz», señala la entidad en el mensaje publicado en sus redes sociales.

Silla, nacido en Torrent, llegó al Valencia en 1987, de la mano de Arturo Tuzón, con quien mantuvo una estrecha relación. Eran los años más difíciles, cuando el Valencia acababa de caer a Segunda División y el club necesitaba una profunda regeneración. Tuzón, junto a su mano derecha, Pepe Domingo, y colaboradores como Silla, José Peris Frígola o Vicente Alegre, apostó por una política basada en el trabajo, la prudencia y el compromiso. Eran años heroicos en los que el respeto al escudo estaba por encima de cualquier otra consideración. Y Silla formó parte de aquella generación de dirigentes que no llegaron a Mestalla para figurar, sino para arrimar el hombro.

Con aquella directiva, el club regresó a Primera en 1987, con Alfredo Di Stéfano en el banquillo. Silla fue después uno de los hombres que acompañaron la transformación del Valencia en Sociedad Anónima Deportiva (SAD) y permaneció ligado a la entidad cuando aquella conversión cambió para siempre la estructura del club.

Empresario y comprometido con Torrent

Fuera del fútbol, Silla desarrolló una trayectoria empresarial vinculada a distintos ámbitos. Fue representante legal y directivo de Unilimp, una empresa valenciana dedicada a la gestión de servicios de limpieza industrial, hospitalaria y de edificios públicos. Su actividad empresarial le llevó también a participar en órganos de representación empresarial relacionados con la Seguridad Social y las mutuas de accidentes de trabajo.

Vicente Silla, con María José Catalá cuando era alcaldesa de Torrent, en un acto de Casa Caridad.

Vicente Silla, con María José Catalá cuando era alcaldesa de Torrent, en un acto de Casa Caridad. / ED

Pero su actividad no se limitó al mundo empresarial. Silla también mantuvo una importante vertiente social. En Torrent estuvo vinculado a Casa Caridad, cuya delegación local llegó a gestionar y presidir, colaborando en la coordinación de recursos y atención a personas necesitadas.

Ese perfil empresarial y social ayudó a construir también su imagen dentro del valencianismo: la de un dirigente cercano, con capacidad de gestión y dispuesto a implicarse.

Un hombre de club

Vicente Silla no fue únicamente directivo. También fue accionista. Compró acciones del Valencia en aquellos primeros años de la SAD y fue incrementando su participación hasta convertirse en un accionista con peso en la entidad. Durante años representó además los títulos de antiguos dirigentes como José Peris Frígola, Vicente Alegre y el propio Arturo Tuzón, que habían conservado sus acciones desde la transformación del club en sociedad anónima.

Su presencia en el consejo solo se vio interrumpida durante la presidencia de Jaume Ortí, para regresar posteriormente a los órganos de gobierno de la entidad. Su buena imagen dentro del valencianismo y su cercanía con los jugadores hicieron de él, además, uno de los dirigentes más próximos al día a día del equipo. Durante años acompañó al Valencia en numerosos desplazamientos y representó al club en actos con las peñas, reforzando una relación que siempre cuidó especialmente.

Vicente Alegre aparece el primero a la izquierda, al lado de Hoyos, Héctor Núñez y Vicente Silla.

Vicente Alegre aparece el primero a la izquierda, al lado de Hoyos, Héctor Núñez y Vicente Silla. / ED

Silla fue también un hombre de fútbol más allá de Mestalla. Era presidente honorífico de la SD Sueca.

Su relación con el Valencia tuvo también un episodio especialmente doloroso. Antes de la ampliación de capital llegó a agrupar alrededor del 3% del capital del club, unos 8.000 títulos procedentes de antiguos dirigentes valencianistas como Tuzón, Peris Frígola, Vicente Alegre, Carlo Cicchella y Jesús Barrachina. En 2009, Silla vendió ese paquete a Vicente Soriano, que lo incluyó en la operación con la sociedad uruguaya Inversiones Dalport, con la que pretendía recuperar el control del Valencia. Silla y los antiguos consejeros que habían agrupado las acciones no llegaron a cobrar y tuvieron que recurrir incluso a la vía notarial para recuperar formalmente los títulos.

Aquella experiencia dejó profundamente decepcionado a Silla. Consideró que también había sido engañado y él mismo reconoció que lo sucedido le había pasado factura.

Silla y Subirats, en la última aparición pública del exdirectivo en un partido en Sueca en 2018.

Silla y Subirats, en la última aparición pública del exdirectivo en un partido en Sueca en 2018. / MIGUEL ANGEL MONTESINOS

En 2018 era el socio número 79 del Valencia, una posición que reflejaba todavía el vínculo accionarial que había mantenido durante tantos años. Con el tiempo, terminó delegando sus acciones en la Asociación del Pequeño Accionista del Valencia CF, manteniendo así su relación con la propiedad del club desde otra posición.

Por encima de todo, Vicente Silla fue un hombre de club, de aquellos dirigentes cercanos que entendían el Valencia como algo más que un cargo y que estaban dispuestos a poner tiempo, trabajo y recursos al servicio del club de Mestalla. Su trayectoria atravesó diferentes presidentes, generaciones y etapas del club, pero su posición fue esencialmente la misma: estar cerca del Valencia.

El Valencia CF pierde a uno de aquellos dirigentes de otra época. A uno de los que estuvieron cuando había que estar.

Descanse en paz.

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