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El Álbum

Riazor, escenario del debut de Claramunt

Una de sus grandes virtudes, reconocida por compañeros y rivales, era su portentosa visión de juego y al mismo tiempo, su rápida capacidad de ejecución

Claramunt, antes de un partido celebrado en Sabadell.

Claramunt, antes de un partido celebrado en Sabadell. / Bernat Navarro Porter

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Paco Lloret

Paco Lloret

València

El primer partido oficial de Claramunt con el Valencia tuvo lugar en Riazor, en la jornada inaugural del campeonato 66-67, y concluyó con victoria valencianista por 0-1. Waldo fue el autor del único gol de aquella tarde, domingo 11 de septiembre, en la que se disputaron todos los partidos de la jornada inaugural, a excepción del Barcelona-Córdoba, avanzado a la noche del sábado. De todos los encuentros celebrados, tan solo el de A Coruña acabó con triunfo visitante. Curiosamente, el Valencia ya no volvería a ganar en desplazamiento. A excepción de tres empates; logrados en Elche, Las Palmas, y a orillas del Manzanares, el resto de salidas se saldaron con derrota.

Claramunt, nacido en Puçol, formó aquel día en un once con 7 valencianos: el portero Pesudo; los defensas Mestre y Vidagany; los centrocampistas Roberto y Totó; y el delantero Guillot. La formación la completaban Tatono, Poli, Waldo, y Ansola. Este último también se estrenaba ese día con los de Mestalla, tras haber recalado procedente del Real Betis. El delantero vasco, un rematador nato, complementaba con su estilo una vanguardia repleta de calidad y virtuosismo. Un paisano suyo, Mundo, ejercía de entrenador. Ese día se produjeron más debuts. En las filas del Deportivo- al que en aquella época se conocía como el Coruña-destacaba la presencia de tres ex –valencianistas que jugaban su primer partido con los de Riazor: García Verdugo, Sánchez Lage y Suco. En la alineación local también aparecía un joven con nombre de torero, Manolete, que ficho por el Valencia seis años después, en el verano de 1972.

Tras el triunfal estreno, en la siguiente jornada, Claramunt se presentó en casa. Su primer choque en Mestalla, fue ante la UD Las Palmas, la noche del sábado siguiente. Se registró un apurado triunfo local por 2-1. Los canarios se adelantaron en el primer tiempo con un gol de Tatono en propia puerta. En la reanudación, Roberto Gil y Waldo marcaron los goles de la remontada. En aquella Liga, el Valencia protagonizó un arranque fulgurante que le condujo al liderato en solitario después de mantenerse invicto en las 7 primeras jornadas con 5 victorias. El equipo ofrecía una imagen solvente, especialmente como local. En Mestalla ganó muchos partidos por goleada, y tan solo cedió un empate y una derrota. Con 46 goles, fue el conjunto más realizador en su feudo.

Crónica en Levante del partido debut de Claramunt en la temporada 66-67.

Crónica en Levante del partido debut de Claramunt en la temporada 66-67. / Levante-EMV

Claramunt ya había disputado con el Valencia varios amistosos, en Fallas ante el Arsenal, y se había enrolado en la gira por México y Venezuela durante el verano de 1966, coincidiendo con el Mundial de Inglaterra. Su trayectoria ascendente en el filial le abrió las puertas del primer equipo. Con 20 años recién cumplidos, confirmó con hechos sus extraordinarias cualidades. Fue titular en 29 de los 30 partidos ligueros, y un año después ya fue convocado para debutar con la selección española. Sin ser un goleador nato, cada ejercicio aportaba algunos tantos. Su estreno realizador tuvo lugar en Mestalla en la jornada 13ª, cuando los valencianistas batieron por 3-0 al Sevilla. Los otros dos goles corrieron por cuenta de Waldo, que en esa campaña se proclamó 'Pichichi', al sumar 24 dianas.

Claramunt desempeñaba funciones de interior, y por su dinamismo, solía abarcar una gran franja de terreno pegado a la banda, aunque gozaba de plena libertad de movimientos. Al otro lado aparecía Poli, futbolista muy rápido e incisivo, pero sin tanta clase. Roberto y Paquito eran los centrocampistas con galones. El valenciano, con el dorsal 6, ejercía de capitán y solía preocuparse de proteger la línea defensiva, aunque no renunciaba a subir al ataque y buscar el gol. El asturiano, con el número 4 a la espalda, desplegaba una técnica sublime y gozaba de un potente disparo. Claramunt lució varios dorsales, por ejemplo el 10 en la final de Copa que el Valencia jugó al final de esa temporada, en la que se impuso por 2-1 al Athletic. Llegar y besar el santo, primer ejercicio y primer título.

Una de las grandes virtudes de Claramunt, reconocida por compañeros y rivales, era su portentosa visión de juego y al mismo tiempo, su rápida capacidad de ejecución. No es de extrañar que, pocos años después, cuándo Alfredo di Stéfano tomó las riendas de la plantilla, hizo todo lo posible por contar con él en cada partido, aunque físicamente no estuviera en las mejores condiciones. Algo parecido sucedía en la selección española con Ladislao Kubala, que lo consideraba como elemento imprescindible. Por entonces, había pasado a lucir el número 6, y a ser conocido como Claramunt I, porque su hermano Enrique había aparecido a su lado en una plantilla que conquistó la Liga y se quedó a un paso de vencer en la Copa en la temporada 70-71.

La carrera de Pep Claramunt abarcó 10 temporadas, hasta la 77-78, cuando causó baja en compañía de otros ilustres, como Jesús Martínez y Valdez. Sin duda, se trata de uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos que ha pasado por Mestalla, un adelantado al tiempo que le tocó vivir, y un referente para el valencianismo.

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