Análisis
Un mercado deficiente pese a vivir en una situación límite
El último día de fichajes, en el que la dirección deportiva saltó del fallado objetivo en la defensa de Giménez a un delantero marcado por la polémica como Ducksch, sirven como prueba de unas incorporaciones decepcionantes, insuficientes y con más prisas de las debidas

Ron Gourlay, en una imagen de archivo. / VCF

Decepción. Suspenso. Insuficiente. Cualquiera de esas palabras podrían describir el mercado de fichajes que en la noche de este pasado martes culminó el Valencia CF de Peter Lim como dueño y Ron Gourlay como máximo ejecutor desde el Cap i Casal. Ni las urgencias deportivas -tras no sumar entre las tres primeras jornadas ni un solo punto, solo anotar un gol y tener por delante un calendario más que complicado-; ni las médicas -con bajas como la de Umar Sadiq para al menos dos meses-; ni tampoco las evidentes tensiones con una afición cansada y que sigue sin comprender por qué se renovó a Carlos Corberán este pasado verano pese a haber estado en la rampa de salida, han servido de aliciente para que la entidad dejara atrás la nula ambición mostrada en las últimas temporadas y se lanzara por fin a confeccionar una plantilla a la altura de lo que la historia del club merece. La promesa, una vez más, estaba ahí. La realidad, sin embargo, la ha vuelto a romper en mil pedazos.
La estrategia que no se siguió
Porque antes de que comenzara el periodo estival -un momento otrora ilusionante y hoy convertido en día de la marmota- se hizo en las oficinas valencianistas un análisis de situación. Se tenía claro que entre los debes del pasado curso había quedado el estructurar una plantilla competitiva desde el inicio, algo fundamental para evitar tener que acudir en invierno con todas las alarmas encendidas como ya sucedió antes de las apuestas por Guido Rodríguez, Unai Núñez o el propio Sadiq. El objetivo, según se explicaba desde el Valencia CF en mayo, era regresar a Europa y evitar desde el minuto uno los cánticos contra el entrenador. Primera misión, fallada.
Sin una necesidad imperiosa de vender y con fichajes como De Haas o Dieng ya acordados, el departamento deportivo había establecido cómo debía ser el perfil de las nuevas caras. Apostar por jugadores que aglutinaran calidad, mentalidad y ‘piernas’ para darlo todo en el césped durante los más de noventa minutos. Y, en paralelo, la intención de españolizar el equipo y hacer un núcleo duro con una decena de jugadores nacionales. Otra misión, a la postre, fallada.
Las posiciones que no se cubrieron
Y es que si se analiza quiénes han llegado al club y, sobre todo, cómo lo han hecho, son las carencias las que vuelven a relucir. A pesar de haber conseguido volver a subir al barco a Guido, una piedra angular sobre la que crecer, el resto de líneas no han tenido el mismo éxito con la excepción de una portería en la que al renovado Dimitrievski se ha sumado a préstamo Kayne van Oevelen. El lateral derecho, por ejemplo, ha sido un auténtico culebrón abierto durante más de dos meses en el que finalmente han acabado aterrizando el deseado Arnau Martínez a cambio de cinco millones de euros -con el plantón de Thomas Meunier por el camino- y el también cedido Pablo Maffeo, los dos únicos españoles de refuerzo. Menos suerte ha tenido un eje de la zaga sin nuevos nombres pese a que el arranque inicial de la temporada lo ha reclamado y que Copete no ha estado a disposición aún por lesión.
No obstante, ha sido en ataque donde ha estado el gran agujero sin completar. El japonés Ryonosuke Sato, una apuesta de cuatro millones por probar en Europa, ha sido la gran sensación en una plantilla sin mordiente -pese a contar con Hugo Duro o Danjuma- y que ahora ve como Sadiq no podrá formar tampoco en los onces, al menos, hasta finales de octubre o ya noviembre. Solo Harvey Elliott, una 'perla' del Liverpool que viene de dos años complicados por las lesiones y sus suplencias en Anfield y en su reciente cesión al Aston Villa, ha llegado sobre la hora a cambio de Almeida. Otra cesión llana que deja el balance de gasto final en nueve millones, el séptimo más bajo de toda Primera.

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Un último día sin rumbo
Pero más allá de quién ha acabado aterrizando en Manises, la realidad es que la jornada final del mercado sirve como la mejor prueba clara de unas operaciones sin rumbo y a la desesperada. El triste sello de Meriton. De incorporar a un central -a préstamo, como no- veterano como Josema Giménez y que finalmente se fue a un recién ascendido como el Deportivo de A Coruña, la dirección deportiva saltó al fichaje de un delantero de la segunda división inglesa y de 32 años como Marvin Ducksch, con un arresto y condena por conducir bajo los efectos del alcohol bajo el brazo. El acuerdo, por los tiempos, se acabó rompiendo y ahí el intento fue acudir con más prisa si cabía a por el levantinista Etta Eyong en otro movimiento que no tuvo éxito. Al final, 'paraeta' cerrada dos horas antes de la hora límite y las urgencias sin cubrir.
Ron Gourlay dará esas explicaciones sobre el mercado. El problema, más allá de cuáles sean sus palabras, es que ese mensaje no tapará el hecho de que, una vez más, las promesas se han convertido en pesadillas con el Valencia CF en un momento de crisis.
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