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Cerame-Unie pide que la descarbonización no frene la competitividad del sector

La patronal europea recuerda que la industria de baldosas depende de la exportación y compite con productores sin exigencias ambientales

Cerame-Unie pide que la descarbonización no frene la competitividad del sector

Cerame-Unie pide que la descarbonización no frene la competitividad del sector

La patronal europea de la industria azulejera, Cerame-Unie, denuncia a través de un comunicado que la decisión de la Comisión Europea «de no incluir las baldosas cerámicas en la lista de sectores expuestos a la fuga de carbono debido a los costes indirectos del carbono supondrá un gran coste para un sector totalmente comprometido con los objetivos de descarbonización para 2050 teniendo en cuenta todas las tecnologías existentes y futuras a nuestra disposición». En este sentido, las mismas fuentes subrayan que para cumplir con los objetivos climáticos, «la industria cerámica también dependerá de la electrificación y necesitará incentivos fiscales para compensar los costes adicionales en los que incurra durante la transición hacia una electricidad descarbonizada». En la información distribuida por Cerame-Unie se subraya que los datos, todos ellos verificados por terceros, que han sido facilitados a la Comisión Europea muestran que el de la baldosa cerámica es uno de los sectores más expuestos al comercio internacional, uno de los dos indicadores de ´fuga de carbono´. La exposición a importaciones de países sin legislación sobre carbono ha aumentado aún más durante el último año y los últimos meses. Los datos facilitados también muestran que los costes del carbono incorporados en los precios de la electricidad absorberán rápidamente los beneficios en una industria que no tiene la capacidad de trasladar los costes adicionales, particularmente en el contexto de la recuperación de la crisis de Covid-19. La razón por la que el sector de baldosas cerámicas no se incluye actualmente en esta lista de elegibilidad es, según las mismas fuentes, «se debe exclusivamente al hecho de que la intensidad de CO2, el segundo criterio para determinar la exposición a la fuga de carbono, se calcula comparando los costes del carbono con beneficios y con costes de mano de obra».

El resultado de dicha metodología cataloga a la industria azulejera como un sector «altamente expuesto a la competencia internacional, que tiene márgenes de beneficio ajustados (comparados con los costes de carbono), pero con costes laborales altos, se considerará que tiene un margen más amplio para absorber costes adicionales del carbono. En otras palabras, utilizando esta metodología, el regulador de competencia considera que dicho sector no debería ser elegible porque puede compensar este sobrecoste mediante la reducción de puestos de trabajo». Según palabras del presidente de Cerame-Unie, Alain Delcourt, «este enfoque no puede estar alineado con el Green Deal ya que no puede tener como objetivo discriminar a sectores intensivos en mano de obra y privar a las industrias pymes de la igualdad de oportunidades en la transición hacia una fabricación baja en emisiones de carbono». En este contexto, la industria cerámica europea hace un llamamiento a las instituciones de la UE para que dejen de evaluar el impacto de la legislación climática comparando los costes de carbono con los costes laborales. «El valor añadido bruto (Gross Value Added - GVA) es simplemente un indicador equivocado para este ejercicio y tiene el efecto perverso de penalizar las industrias que son más intensivas en mano de obra, y que son típicamente pymes». Cerame-Unie es consciente de que la Directiva de Comercio de Emisiones se refiere explícitamente al Gross Value Added como indicador clave para la evaluación de fuga de carbono, pero la misma directiva también prevé la posibilidad de corregir este efecto perverso mediante evaluaciones cualitativas, que analicen en más detalle los sectores afectados. A diferencia de la práctica que ha prevalecido en todas las evaluaciones de ´fuga de carbono´ relacionadas con las emisiones directas de CO2, la Comisión no ha realizado tales evaluaciones cualitativas en el contexto de las Directrices de las ayudas estatales de ETS.

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