C omo el resto de sectores, el turismo de cruceros ha sufrido el mayor bache de su historia. No es que haya disminuido su actividad, sino que ha sido absolutamente anulada. En el Puerto de València, desde que se anunció el estado de alarma por la covid-19, se han cancelado más de 250 escalas. En un primer momento todos pensábamos que sería un pequeño parón en la actividad, pero no, los 650.000 cruceristas que habrían visitado nuestro destino se han quedado con las ganas, como todos nosotros asomados a sus balcones o, los más afortunados, paseando por sus jardines. Seguro que todos ellos echarán de menos su crucero por el Mediterráneo, la visita a nuestro precioso Oceanográfico, aprender a hacer una paella en nuestra huerta de Alboraia o probar un vino en la comarca de Requena-Utiel.

Pero, sin duda, quienes más echan de menos esta actividad en nuestro destino son aquellos profesionales – y sus familias- que se dedican exclusivamente, o en gran parte, a atender a este tipo de turistas, como los guías que les descubren nuestros edificios más emblemáticos o los conductores que se aseguran de que puedan explorar los rincones de nuestra región, entre muchos otros.

Recientemente hacíamos públicos los resultados del estudio que encargamos desde la Fundación Valenciaport a la Universitat Politècnica de València, donde se desvela el gran impacto que produce este sector sobre la economía valenciana, unos 56 millones de euros anuales, estimados según las cifras de cruceristas que solían visitar nuestro destino, alrededor de 400.000 durante los últimos años. Esta cifra en 2020 hubiera sido sustancialmente superior si no nos hubiéramos enfrentando a la pandemia y hubiéramos podido acoger al número de cruceristas que estaba previsto.

Mientras tanto, las navieras, junto con los operadores portuarios y proveedores de servicios en el destino, siempre en coordinación con los organismos sanitarios, están dirigiendo sus esfuerzos a desarrollar protocolos, tanto a bordo como en tierra, que permitan retomar esta actividad ofreciendo todas las garantías sanitarias tanto para la ciudadanía, que los acogerá, como para los propios cruceristas.

Alternativas

El pasaje, por el momento, no podrá visitar el destino por su cuenta, las visitas se realizarán en «grupos burbuja» y se primarán las actividades al aire libre. Esta medida tiene como objetivo poder garantizar el cumplimiento de las medidas sanitarias.

¡Ójala pronto pueda volver a ver desde la ventana de mi oficina cómo atracan de nuevo esos espectaculares buques! Será señal de que estaremos dejando atrás, paulatinamente, esta horrible pandemia, y de que muchas familias valencianas han podido retomar su actividad y fuente de ingresos.