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Serratosa y Caja Duero renuncian a aportar los 20 millones a Air Nostrum

La compañía aérea de aviación regional tendrá nuevos inversores tras la ampliación de capital

La compañía valenciana de aviación regional Air Nostrum abrió ayer de forma oficial el plazo para la búsqueda de inversores externos en el capital de la aerolínea, una vez finalizado el período de tiempo para que los actuales propietarios puedan realizar su derecho de suscripción preferente de acciones de la ampliación de capital, prevista inicialmente por un máximo de 20 millones de euros. Sus dos socios de referencia, Nefinsa (familia Serratosa) y Caja Duero (ahora integrada en CEEIS) no han ejercicio esa opción, por lo que la mercantil tendrá nuevos inversores tras la ampliación de capital.

Fuentes de Air Nostrum indicaron, como era previsible, ninguno de los actuales accionistas ha ejercitado ese derecho, para lo que disponían de un plazo de treinta días que venció ayer, por lo que a partir de ahora terceros inversores pueden suscribir esa ampliación.

La aerolínea se encuentra actualmente en un proceso de búsqueda de nuevos accionistas, que confía en poder cerrar antes del verano, aunque el consejo de administración está habilitado para extender ese proceso durante un año.

La consultora norteamericana Seabury y Air Nostrum se encargan del proceso de búsqueda de nuevos accionistas, que incluye contactos con fondos de inversión, ya que parte de la aportación de fondos se hará en capital y parte en deuda, aunque esa cuantía y su proporción se definirán durante la negociación. La junta de accionistas de esta aerolínea regional, filial de Iberia, aprobó el pasado 18 de febrero esa ampliación de capital, que permitirá diluir la participación de los socios de referencia, la familia Serratosa, y la entrada de uno o más socios nuevos.

Seabury ya realizó un diagnóstico en el que analizó todos los procesos de Air Nostrum y también ayudó a reestructurar la compañía. La firma valenciana acometió una reestructuración comercial, en la que se redujo la capacidad en algunas rutas y se abandonaron otras en pérdidas, otra de personal, con acuerdos con casi todos los colectivos de trabajadores para reducir costes salariales, y otra de flota, hasta reducir la presencia de aviones de un módulo de 50 plazas y migrar a turbohélices de 70 plazas y reactores de entre 90 y 100 plazas.

Después de años de negociaciones y litigios judiciales la empresa y los pilotos llegaron el mes pasado a un principio de acuerdo que contempla una rebaja salarial media de un 20 % para los comandantes y un 10 % para los copilotos, lo que facilitará la entrada de nuevos inversores.

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