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Bertomeu, el consejero delegado que se lo juega todo a una carta

La apuesta del consejero por Air Nostrum ha sido recibida con alivio por los trabajadores, que temían a los fondos de inversión

El consejero delegado de Air Nostrum, Carlos Bertomeu, se lo juega todo a una carta. Veinte años después de que presentara a Nefinsa, de los Serratosa, la idea de crear de una compañía aérea regional, ha decidido tomar el mismo, con el apoyo de dos de sus socios del IVI a título particular, Pellicer y Remohí, las riendas de una aerolínea redimensionada para competir en un mercado en el que se mueven auténticos lobos. Bertomeu, probablemente uno de los españoles que mejor conoce el complicado sector de la aviación comercial, ha lanzado un envite fuerte, en el que arriesga su propio dinero, contando con el apoyo moral de los que anteriormente eran sus patronos y propietarios de la compañía, que en esta ocasión han quedado fuera de juego por las fuertes cargas financieras que les atenazan. A Pellicer y Remohí, que entran como accionistas minoritarios, se les podría sumar en breve un cuarto empresario valenciano, que todavía está dándole vueltas a su entrada en la compañía.

El gesto de Bertomeu de ponerse con su propio capital al frente de Air Nostrum, con el beneplácito de la consultora internacional Seabury, fue celebrado por los trabajadores y los sindicatos, que ya temían la llegada de un fondo de inversión que terminara troceando la compañía valenciana para extraer la mayor rentabilidad posible.

Aunque aún no se conoce exactamente el reparto de los porcentajes de las acciones, Bertomeu, tras la inversión de los 25 millones, tendrá el control total de la compañía. A partir de ahora y hasta quepueda tomar las decisiones como nuevo propietario, solo queda el pequeño trecho de unas semanas, en las que se deberán evacuar las consultas de rigor a la banca, a Iberia, de la que es franquiciada, a la Agencia de Seguridad Aérea por las licencias de operaciones y, por supuesto, contar con el refrendo de los pilotos del Sepla al preacuerdo ya firmado.

La nueva etapa de la aerolínea empezará con tiempo despejado. Iberia, que deberá servir de liebre a su franquiciada valenciana, también tiene prácticamente hechos sus deberes tras la cura de adelgazamiento aplicada por IAG, por lo que se prevé que empiece a recuperar destinos y dar oxígeno a Air Nostrum.

De momento, parece que se mantiene el plan de negocio elaborado a raiz de la reestructuración. 2012 cerró con 29 millones de pérdidas y 456 millones de facturación, año en el que sufrió todo el peso de la crisis. De las cuentas de 2013 se espera una caída de las ventas a 430 millones y unas pérdidas algo inferiores a las del año anterior. Para 2014 se supone que comenzará a notarse el redimensionamiento, aunque también cerrará con números rojos, mientras que en 2105 se debe virar hacia los beneficios. Todo, si no aparecen tormentas inesperadas en el horizonte.

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