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Cajas valencianas

El Consell admite que su ley contribuyó a la desaparición de Bancaja y la CAM

Catalá dice que, de haberse aprobado antes la nueva legislación, la «deriva» de las cajas habría sido mejor

El Consell admite que su ley contribuyó a la desaparición de Bancaja y la CAM

El Consell admite que su ley contribuyó a la desaparición de Bancaja y la CAM

El Consell admitió ayer implícitamente que la legislación de cajas de ahorros que impulsó en 1997 tuvo un papel relevante en la desaparición de las dos principales entidades del sector en la Comunitat Valenciana: Bancaja y la CAM. El gobierno autonómico aprobó ayer la nueva ley que regula el sector „destinada a la única caja valenciana que sigue existiendo: Caixa Ontinyent„ y al término de la reunión, los periodistas preguntaron a la portavoz del Consell, María José Catalá, si creía que la nueva legislación llega tarde tras perder Bancaja y CAM. Catalá explicó que se trata de «una muy buena iniciativa y una ley muy correcta para los tiempos que corren», antes de añadir lo siguiente: «De haberse aprobado anteriormente hubiera producido una deriva mejor de algunas circunstancias que conocemos ahora de las cajas de ahorro».

En la desaparición de Bancaja y la CAM concurrieron diversos factores, pero algunos de ellos estaban directamente relacionados con la ley valenciana de cajas. En especial, la excesiva politización de los órganos de gobierno y la escasa profesionalidad de las personas elegidas para esos cargos. De ambas circunstancias se derivaron ciertas prácticas de gestión que tuvieron gran incidencia en el negocio que desarrollaron ambas entidades, a la postre su talón de aquiles. Cuando el PP llegó al Consell en 1995 se encontró con unas cajas dominadas por representantes de adscripción socialista. Ansiosos por lograr el control de las mismas, los populares, bajo la batuta del presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, y del conseller de Economía, José Luis Olivas, aprobaron en 1997 una nueva ley que elevó a un insólito 56 % „desde el 35 % anterior„ el porcentaje de vocales de la asamblea y el consejo que eran designados por instituciones políticas: Generalitat y ayuntamientos. Fue la primera autonomía es legislar de esa manera, aunque luego otras muchas la copiarían.

Los resultados fueron inmediatos y, desde el proceso electoral de 1998, el PP y el Consell de turno fueron los amos y señores de Bancaja y la CAM hasta que la desaforada forma en que fueron gestionadas acabó con ellas: la primera se diluyó en Bankia y la segunda fue vendida por un euro al Sabadell tras ser intervenida. Se dio la paradoja de que el instigador de la reforma legal de las cajas, Olivas, acabó conviertiéndose en 2004 en el presidente de Bancaja que rigió sus destinos hasta consumar el final de la que fue la tercera entidad del sector en España.

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