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La «City» gana una batalla al Banco Central Europeo

El eurobanco no tiene potestad para obligar a las cámaras de compensación a estar ubicadas en zona euro

La «City» gana una batalla al Banco Central Europeo

La «City» gana una batalla al Banco Central Europeo EFE/Facundo Arrizabalaga

El Banco Central Europeo (BCE) no puede obligar a las llamadas cámaras de compensación de pagos que intervienen en operaciones con euros a estar radicadas en territorio de la moneda única y sometidas a la vigilancia de la institución. Lo acaba de decidir el Tribunal de Justicia de la UE al fallar a favor de Reino Unido un pleito que data de 2011. El país gobernado por David Cameron sortea, al menos en primera instancia, el riesgo de perder una parte relevante del negocio que mueve la «City», centro financiero que aporta el 10 % del producto interior bruto británico y unos ingresos tributarios de 40.000 millones al año.

Las cámaras de compensación de pagos o cámaras de contrapartida son entidades que cumplen un papel capital de intermediación y de aseguramiento en las transacciones financieras con dinero en efectivo, con acciones o con productos derivados. Viene a ser el lugar donde se ejecutan los contratos. Un ejemplo: si A acuerda con B la adquisición de un producto financiero en un plazo y por un precio determinado, ambos acudirán a la cámara y será ella la que por un lado tratará con el vendedor para que cobre su dinero y por otro con el comprador para que pague, a menudo previa exigencia de garantías.

Las cámaras están situadas aguas arriba de los mercados y quienes acuden a ellas son los grandes bancos encargados de liquidar los contratos en representación de los agentes intermedios (otros bancos, «brokers», fondos?), que a su vez mueven el dinero de los particulares. Ese servicio reporta a tales instituciones multimillonarios ingresos, y varias de las más relevantes residen en la «City», fuera de la zona euro y moviendo un caudal ingente de operaciones denominadas en la moneda comunitaria (14 billones al año solo en metálico) que una iniciativa del BCE trató de repatriar a su área de influencia con el argumento de que las cámaras de compensación actuaron durante la crisis como mecanismo de financiación de la banca y que debían estar bajo el foco del eurobanco. Reino Unido pleiteó y ha ganado. De la misma resolución se infiere que cambiando el estatuto del BCE la regulación ya sería legal. Y el estatuto puede ser modificado por mayoría en la reunión de ministros de Economía de la UE, sin necesidad de acudir al Consejo Europeo y por tanto sin posibilidad de que Reino Unido ejerza un derecho de veto. De ahí que también se interprete la sentencia como una baza a jugar por los demás países si Cameron consuma su compromiso «euroescéptico» de reconsiderar la pertenencia de su país a la UE y someterla a referéndum. Si Reino Unido se va, la «City» lo pagaría.

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