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Despido

La Fundación Bancaja paga 150.000 euros a Izquierdo por su despido

El director financiero de la entidad, al que ayer se le comunicó oficialmente su salida, percibe el equivalente a una anualidad - Valora recurrir a los tribunales para que se le abonen 400.000 euros

La Fundación Bancaja puso fin ayer de manera oficial a la dilatada relación contractual con la entidad de Aurelio Izquierdo, que se remontaba a finales de los ochenta del siglo pasado. El nuevo gerente de la fundación, Antonio Vidal, comunicó ayer a Izquierdo el acuerdo del patronato de la entidad del pasado 4 de febrero de despedirle con una indemnización equivalente a una anualidad, es decir, 150.000 euros, tal como adelantó Levante-EMV el 21 de febrero. No ha trascendido la reacción del exdirectivo, pero las fuentes consultadas aseguran que sus intenciones iniciales pasaban por recurrir ante los tribunales, debido a que el contrato que tenía firmado con esta institución estipulaba que recibiría una indemnización de 400.000 euros en caso de ser despedido. Cuando se le informó a principios de febrero de la decisión del patronato, su reacción, según las fuentes consultadas, fue anunciar esa vía judicial. Queda por ver si cumplirá ese propósito, si bien las fuentes consultadas aseguran que Izquierdo ha expresado en las últimas semanas un gran malestar por la decisión de despedirle sin pagarle la cantidad que exigía, una enormidad si tenemos en cuenta que el presupuesto de la fundación el año pasado era de solo 5,6 millones.

Aurelio Izquierdo llegó a la antigua Caja de Ahorros de Valencia a finales de los ochenta fichado por el entonces director general, Emilio Tortosa, de la consultora Arthur Andersen, al igual que el sucesor de este último, Fernando García Checa. Pronto subió en el escalafón y durante mucho tiempo fue el máximo responsable de la dirección financiera de la caja. Uno de sus principales ejecutivos. En 2007, ya con José Luis Olivas en la presidencia y ante la falta de sintonía entre este y García Checa, fue ascendido a la dirección general. Por tanto, fue pieza clave en la expansión de la entidad de ahorros, pero también uno de los máximos responsables de la desbocada gestión que la obligó en junio de 2010 a unirse con Caja Madrid en BFA/Bankia, y, ya en 2012, a desaparecer tras la intervención de este último.

Mes y medio antes del hundimiento del Banco de Valencia en noviembre de 2011, Olivas lo designó consejero delegado y luego presidente del Banco de Valencia, entidad que entonces controlaba Bancaja. Durante muchos años, ambas empresas se coordinaron en diversas operaciones, sobre todo inmobiliarias, que le han supuesto a Izquierdo figurar en diversas causas investigadas en la Audiencia Nacional. Relevó como consejero delegado del banco a Domingo Parra, con quien había creado una sociedad, Izpa, que en una de esas operaciones irregulares, la de Costa Bellver, recibió cuatro millones de euros.

Cuando su misión en el Banco de Valencia finiquitó, Olivas lo recuperó para la Fundación Bancaja, reformada tras la extinción de la entidad de ahorros a finales de 2012 y heredera de los escasos restos que quedaron de ella. En estos tres años en los que ha ingresado 450.000 euros, Aurelio Izquierdo se ha dedicado fundamentalmente a facilitar los documentos que instituciones como la Audiencia Nacional o el Banco de España reclamaban a Bancaja por las investigaciones en curso, en buena parte de las cuales él mismo estaba implicado.

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