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Gonzalo Pino | Paco Molina

Perspectivas de los principales dirigentes sindicales de la Comunitat

Los líderes de las centrales mayoritarias advierten de que el paro, aunque es menor que hace un año, ha crecido en 19.000 personas durante el último trimestre de 2014 en la C. Valenciana

Además, ha subido un 13 % el número de hogares con todos sus miembros en paro y 53 de cada 100 jóvenes se encuentran sin trabajo. «Son datos que indican lo importante que es salir a la calle», sostienen los sindicatos.

«Así no salimos de la crisis. Las personas son los primero» es el lema del Primero de Mayo de este año tan electoral. ¿Qué pedirán a los gobiernos que salgan de las urnas?

G.P. Les pediremos que gobiernen para las personas. La situación de crisis ha dejado un escenario terrible a pesar de 0la tímida recuperación. Además, el empleo es de baja calidad, precario, eventual y cada vez más, con jornadas a tiempo parcial. Estamos hablando de 588.800 desempleados valencianos „según la EPA„ de los cuales 372.000 son de larga duración. Y la mitad carece de cobertura social.

P.M. Requerimos un cambio drástico de las políticas públicas. Lo que eufemísticamente se dicen reformas estructurales no han funcionado. Hay que cambiar las caras y las formas de actuar. Comisiones Obreras va a pedir que los trabajadores y a los ciudadanos puedan evaluar lo que ha pasado en estos últimos años porque pueden hacer aportaciones a los políticos. Llevamos muchos años de recortes. Por salud democrática es necesario un cambio en las urnas.

Se cumplen tres años de la reforma laboral. ¿Ha servido para impulsar la salida de la crisis?

G.P. No. Además hay que derogarla porque ha aumentado la precariedad. Hemos propuesto a todos los partidos de la oposición que, si llegan al Gobierno, que la paralicen. No se ha roto la dualidad entre trabajadores fijos y eventuales. Más bien ha generado una nueva categoría de trabajadores, que incluso estando ocupados no pueden atender a su familia ni llegar a fin de mes por los salarios de miseria. Afrontamos un nuevo período semejante al de la Transición de 1978 en el plano político. La crisis tiene muy largo recorrido.

P.M. Nada volverá a ser como antes. Informes como los del FMI acaban de plantear que sólo una sociedad basada en la ocupación estable, con negociación colectiva y con protagonismo de los agentes sociales, es garantía de cohesión. Eso no lo ha garantizado la reforma laboral. Pasará mucho tiempo para recuperar la cuota de bienestar y condiciones de trabajo y derechos que teníamos antes de la crisis. Ya no son buenos los mismos instrumentos que utilizábamos antes ni habrá medidas mágicas que marque un punto de inflexión radical. Habrá que transformar y explorar nuevas posibilidades de empleo.

El sistema de formación profesional para el Empleo está siendo reformado por el Gobierno. ¿Alcanzarán un pacto?

G.P. No lo compartimos. El dinero de la formación proviene de empresarios y trabajadores. Estamos en el proceso de negociación confederal y si no llegamos a un acuerdo por el aumento salarial en la negociación colectiva, seguramente, avanzaremos poco en el resto de cuestiones.

P.M. No es fácil alcanzar un acuerdo porque hablar del sistema de formación requiere abordar también la reforma del modelo educativo. No nos gustan las formas ni el contenido. Es cuestionable un modelo basado en la concurrencia pública y la gestión privada. Hemos pasado muchos años sin que los trabajadores tengan acceso a la formación. La reforma del Gobierno está tratada al margen del sistema y no responde a la necesidad de mejorar las competencias profesionales y las cualificaciones de los trabajadores.

La Sindicatura de Comptes fiscalizará la actividad de la patronal y los sindicatos. La entidad y la Intervención de la Generalitat controlarán el dinero que reciben con la ley de participación institucional.

G.P. Perfecto. Todo dinero público debe ser supervisado. Estamos participando en el desarrollo del reglamento. Ya hemos tenido las primeras reuniones. Hay bastante coincidencias en los contenidos.

P.M. Nosotros ya lo hacemos. No supone ningún cambio porque presentamos las cuentas aunque el de la Sindicatura no las audita porque no estaba obligada. Allí nos presentamos el 30 de noviembre de 2011. En mi opinión, hay que desmontar el maniqueísmo. Nos duelen las malas prácticas en las organizaciones.

En un gesto hacia UGT „podría interpretarse también hacia Comisiones Obreras„, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha pedido a los sindicatos que sean los «protagonistas» del nuevo marco laboral. Quiere que las centrales acaparen toda la capacidad de negociación en las empresas.

G.P. Me parece que no debe quedarse en un gesto. Debe ser un planteamiento de cambio en el cual se pueda contemplar cuál es la participación real de los sindicatos. Negociamos 5.500 convenios colectivos en toda España que agrupan a 14 millones de trabajadores. Los sindicatos de clase [en referencia a UGT y CC OO] representamos al 80 % de los delegados.

P.M. Soy más partidario de trabajar sin foco ni luz. Si hay propuesta concretas, mejor. La declaraciones de Sánchez son generales. Hay que analizarlas y las apoyaré cuando conozca las propuestas concretas. Como orientación la podemos compartir aunque se ha de profundizar mucho más. El diálogo y la concertación son claves.

¿Se ha acabado con el bipartidismo político?

G.P. Veremos qué pasa. Las encuestas revelan el cansancio. La ciudadanía está harta de asumir viejas fórmulas y urge una cambio hacia la izquierda.

P.M. Pienso que sí. Después del largo lustro de crisis van a cambiar muchas cosas. Algunos pensaban que las reformas no iban a tener consecuencias. Ahora ya pueden conocer los efectos que tienen en el conjunto de la ciudadanía. No habrá mayorías absolutas. El bipartidismo se ha acabado y es hora de los gobiernos de coalición.

¿Y cuándo se acabará la corrupción, que también afecta a los sindicatos?

G.P. La corrupción tiene que ver con la honestidad de las personas. Hay que recuperar la cultura de la honestidad. La mayoría de los trabajadores parten de la honestidad. Parece que todo ha sido absorbido por el afán de lucro y corruptelas, aunque no es así.

P.M. Tiene que haber un compromiso institucional. Los casos de corrupción se pueden llevar por delante a la democracia. Hay que abrir puertas y ventanas y explicar cómo se gasta el dinero, quiénes son sus administradores y qué intereses manejan las organizaciones. Urge una regeneración ética.

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