Casi cuatro décadas de la representación empresarial llegaron ayer a su fin. Atrapada en las deudas de dos de sus cofundadoras, la castellonense CEC y la alicantina Coepa, la patronal autonómica Cierval echó a andar ayer el trecho de camino que la llevará en breve a la desaparición. En un ejercicio de realismo, los dirigentes de la organización concluyeron que ya no es viable y acordaron por veinte votos a favor y una abstención pedir su liquidación. Ahora se abren dos rutas: la del entierro de Cierval 36 años después de su fundación y la de su renacimiento a través de su reencarnación en la provincial de Valencia, la CEV, la única saneada, que el próximo 3 de marzo aprobará en asamblea una reforma de estatutos para convertirse en autonómica y suplantar a la fenecida.

El funeral se espera que no sea muy largo. Los dirigentes de Cierval quieren presentar en los próximos días ante un juzgado la petición de concurso de acreedores en su modalidad de liquidación. La previsión es que, en un plazo de diez o quince días, el juez nombre a un administrador concursal que proceda a la liquidación ordenada de la entidad y a establecer responsabilidades, si las hubiere. Este tendrá que presentar un expediente de extinción de contrato de los trece trabajadores con que cuenta la entidad, incluido el secretario general, Javier López Mora.

Administrador

Uno o dos de ellos se quedarán hasta el final para ayudar al administrador. En principio, ninguno de los empleados tendrá acomodo en la nueva organización nacida de la CEV, pero el todavía presidente de Cierval, José Vicente González, aseguró a este diario que los empresarios tratarán de recolocar a esos trabajadores si encuentran empresas que puedan contratarlos. El edificio que acoge la sede de la autonómica en Valencia pertenece a patrimonio sindical, concretamente a la patronal española CEOE, y una de sus plantas, la tercera, la tiene adjudicada la CEV. Por este motivo, lo normal es que el inmueble permanezca en el ámbito de la nueva organización.

La plantilla ha estado cobrando sus nóminas hasta la fecha, lo que pone de relieve que Cierval, por sí misma, tenía posibilidades de futuro, pero la incapacidad de pagar cuotas de Alicante -acaba de superar un concurso tras una quita del 95 %- y Castelló -al borde de la liquidación, investigada por un juzgado por su gestión de la formación y con unos requerimientos de la administración cercanos a los dos millones por cursos mal ejecutados que recaen sobre la autonómica como organización cúpula- la convertían en una entidad inviable. Se barajó la opción de que fuera absorbida por la CEV, pero al final los informes jurídicos concluyeron que esa solución solo serviría para hundirlas a las dos. Además, nunca se observó una voluntad de los empresarios alicantinos y castellonenses a implicarse, a través de derramas, para salvar a sus respectivas organizaciones provinciales, una falta de compromiso que acrecentó las reticencias en Valencia.

A pesar de la renuencia de alicantinos y castellonenses a perder protagonismo, al final ha imperado el realismo. El presidente de la CEV, Salvador Navarro, que emerge como el nuevo líder patronal de la autonomía, ha ido tejiendo en las últimas semanas complicidades con los dirigentes de Coepa y con algunas de las principales sectoriales de Alicante y Castelló, como las del calzado y el azulejo, para que remen en favor de su proyecto. Navarro ha convocado hoy una rueda de prensa en la que dará a conocer cuáles son las líneas fundamentales de la nueva organización autonómica.

Es conocido que el futuro modelo pasa por implantar el que ha tenido éxito en la CEV, es decir que la financiación se sustente en las sectoriales y en grandes empresas directamente asociadas. El propósito es que en Alicante y Castelló se mantenga una mínima estructura provincial, con un vicepresidente, que será elegida por los empresarios de cada zona. En el caso de Coepa, esta mantendría su personalidad jurídica y se integraría en la nueva CEV. En Castelló la situación es menos clara y, dado que la CEC no tiene salvación, cabe la posibilidad de que la estructura en esa provincia adopte la fórmula de la delegación.

Así las cosas, si el juez estima que no hay sucesión de empresas y corrobora los informes que maneja la CEV en el sentido de que esta última y la Coepa quedan liberadas de las deudas de Cierval, el gran pagano de la liquidación de esta será la Generalitat, como principal acreedor.