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Polémica

Malestar en la CEV por la marcha de AVE

La decisión de la organización presidida por Vicente Boluda de darse de baja de la patronal autonómica disgusta a varios dirigentes de esta última

Salvador Navarro, Vicente Boluda y el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, en València. levante-emv

El de ayer no fue un buen día para la patronal autonómica CEV. Puede que uno de los peores desde que asumiera el relevo de su antecesora la extinta Cierval. El motivo no es otro que la decisión de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), la organización que agrupa a los mayores patronos de la autonomía, de darse de baja de la CEV tras renunciar a trasladar su sede al edificio que esta última tiene en el centro de València.

Las críticas a AVE por el portazo se mezclaban ayer con cierta censura interna al presidente de la CEV, Salvador Navarro, por cómo ha conducido esta cuestión, que, al menos en términos de imagen, supone escenificar la ruptura entre ambas entidades. Como afirmó ayer a este diario un dirigente de la patronal, «vuelve el mal rollo de hace dos o tres años». Se refería a la etapa de desencuentros entre Cierval y AVE cuando la primera la presidía José Vicente González.

Tal como adelantó ayer Levante-EMV, AVE ha dado el portazo a la CEV al no conseguir que esta admitiera que se instalaran en su inmueble de Hernán Cortés la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados y la Fundació Premis Jaume I, ambas vinculadas a la asociación que preside Vicente Boluda. El acuerdo inicial de este con Navarro incluía que la propia AVE ocupara una planta en dicho edificio y las dos fundaciones se ubicaran en otra. Pero el inmueble procede de patrimonio sindical, no se puede alquilar y solo tiene uso como sede de organizaciones empresariales.

Eso entonces ya se sabía. Aún así, se anunció un acuerdo para el traslado de AVE del que se eludió a la opinión pública que iría acompañado de las fundaciones. Para que esta asociación pudiera instalarse allí, se acordó que se afiliara a la CEV y lo hizo tomando una vocalía en su asamblea, que supone un coste anual de 1.300 euros.

La idea es que el traslado se efectuara a principios de este año. Pero lo cierto es que el mismo se ha ido demorando mes tras mes bajo excusas tan peregrinas como la celebración de las fallas. Tras la negativa de la CEV a acoger las fundaciones, el ambiente se enrareció. En la patronal aseguran que desde AVE se empezaron a poner pegas a cuestiones menores, como el uso compartido del salón de actos o por el hecho de que la CEV pusiera su logo en el edificio. AVE lo niega. Asegura que su decisión, adoptada en una reunión de su junta el pasado mayo de cuyos resultados no informó a Navarro hasta este lunes, se debe estrictamente a la negativa a aceptar las fundaciones.

Portazo

Pero ha dado el portazo al decidir al mismo tiempo darse de baja de una organización a la que se sumó para poder ocupar su edificio y para fortalecer el nuevo proyecto en un momento en que no estaba del todo consolidado en Alicante. En la CEV, claro, no ha caído bien, entre otros motivos porque AVE podría haber esperado un tiempo para formalizar su salida y evitar la imagen de ruptura que se ha dado. Fuentes de AVE aseguran que «no tenía sentido» seguir si no iban a ubicarse en el citado inmueble y recuerdan que todos sus socios forman parte de la CEV a través de sus empresas. Niegan que su marcha sea una «pataleta» como advierten ciertas fuentes de la patronal, que haya tensiones entre ambas organizaciones y sus dirigentes y recuerdan que este mismo jueves participarán en un acto conjunto sobre turismo.

Pero también deslizan que «a lo mejor no todo el mundo en la CEV estaba de acuerdo» en la operación con AVE. En efecto, no había unanimidad sobre su entrada ni en el comité de dirección ni en el comité ejecutivo de la patronal, aunque nadie puso obstáculos al impulso inicial de su presidente. Algunas fuentes creen que Navarro, en su ambición por que la CEV acogiera a todo el empresariado en un momento de dudas tras la extinción de Cierval, seguramente pudo excederse en sus promesas a AVE y afirman que «es un error querer tener al 100 %» del asociacionismo empresarial en la autonómica. Al respecto recuerdan el empeño de Navarro, con modificación posterior de estatutos y ampliación del comité ejecutivo a más de 50 personas, por integrar a Uepal, la sucesora de la extinta patronal alicantina Coepa.

Reunión

Navarro se reunió el lunes a mediodía con varios altos dirigentes de la CEV, que le preguntaron por esta cuestión. Su respuesta fue imprecisa y vino a asegurar que no tenía una respuesta oficial de AVE. Al parecer, esta comunicación llegó por la tarde. Pero esta actitud ha provocado el malestar entre algunos dirigentes, que, no obstante, advierten de que no harán un casus belli del mismo. Eso sí, en privado, expresaron su decepción por los acontecimientos. «El secretismo no es bueno para una organización y las formas han sido nefastas, porque se ha enterado antes la prensa», aseguraba un dirigente consultado por este diario, que añadía que «este no es el modelo de CEV que buscábamos».

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