València busca su nicho de mercado en el complejo mundo de las plazas financieras. Citar a estas últimas es pensar en grandes parqués como los de Nueva York o Londres, pero el mundo no se acaba ahí. Hay opciones más modestas -y viables- y otras con mucha menos solera que las citadas pero que se han abierto camino hasta la cumbre en poco tiempo. Entre las primeras, cabe mencionar la de Boston, especializada en startup de tecnologías para la salud, o Tel Aviv, centrada en el capital riesgo. Entre las segundas, Shanghai, Shenzhen o Singapur.

La cuestión es que la Fundación de Estudios Bursátiles y Financieros ha elaborado en los últimos tres años un estudio, patrocinado por Caixa Popular y el Ayuntamiento de València, en el que ha tratado de plasmar las opciones estratégicas «para aumentar el protagonismo de la ciudad como plaza financiera», aunque «sabiendo que apoya a Madrid», el gran centro bursátil del país, tal como explicó ayer la directora general de dicha fundación, Isabel Giménez, durante la presentación del documento.

El estudio plantea tres escenarios a desarrollar. Dicho de otro modo, tres rutas que podrían conducir a València a tener una idiosincrasia propia en el mundo financiero. El primero de ellos implica pasar de plaza económica a plaza financiera. La segunda es convertirse en la plaza financiera del ecosistema emprendedor, aprovechando el auge que este sector está teniendo en la ciudad a partir de la Marina, de instrumentos de inversión como Lanzadera y Angels Capital y del desarrollo de fintechs gracias a Bankia. La tercera posibilidad es la de erigirse en plaza financiera regional de servicios de proximidad para pymes. Giménez dijo que se trata de tres opciones «ni exclusivas ni excluyentes» y apuntó la necesidad de que exista una institución que se dedique a tiempo completo a promocionar la ciudad.