14 de diciembre de 2019
14.12.2019
Desayunos Levante-EMV

La Feria, motor y estímulo para los empresarios

Los expertos destacan la importancia del trato personal en las transacciones que facilitan recintos como el de València - El 7,5 % de las ventas de los expositores se genera durante los certámenes

14.12.2019 | 04:15
La Feria, motor y estímulo para los empresarios

Feria Valencia vuelve a vivir tiempos de incertidumbre por las dificultades desde el ámbito político en despejar el futuro de su deuda y diseñar su nuevo modelo de gestión. Buena prueba de ello ha sido el acuerdo del pasado martes con los empresarios para dejar vacante la presidencia de su comité ejecutivo. Sin embargo, por debajo de ese ruido, la institución ferial valenciana atraviesa una etapa de grandes esperanzas y algunos hechos consumados, todos desde la perspectiva económica. Las pérdidas de hace un lustro –llegaron a nueve millones- se han trocado en beneficios, algunos certámenes que languidecían, como el mueble, regresan (casi) por sus fueros, otros eventos, como el de textiles para el hogar, vuelven al recinto de Benimàmet tras una breve temporada en Madrid.

Quiere esto decir que la institución está funcionando –lo que también da aire a los políticos para resolver sus discrepancias sobre el diseño de la entidad- y ha cogido velocidad, no sin que ello reste incógnitas y retos, en este caso relacionados con el negocio estrictamente ferial. De todo ello se habló el pasado martes en las instalaciones de Levante-EMV en un debate en el que participaron personas con conocimiento directo de esta actividad y que estuvo moderado por el director general de Relaciones Institucionales del diario, el periodista Julio Monreal.

El informe: Unos números de impacto

El informe del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) sobre el impacto de la institución ferial en la economía autonómica ilustra de forma rotunda las bondades de una entidad de estas características sobre el hinterland en el que se asienta. El director adjunto de dicho instituto, Joaquín Maudos, explicó que la empresa genera un impacto en el PIB de casi 515 millones y es responsable de 11.143 empleos. Los gastos que realiza la propia feria se elevan a 18,9 millones; los visitantes dejan otros 15; los expositores, 41,4 y el negocio generado a los exhibidores valencianos, 439,6, dado que estos últimos atribuyen el 7,5 % de sus ventas anuales a los acuerdos firmados durante los certámenes. Por cada euro destinado al funcionamiento ferial se generan 10,2 euros de PIB, lo que implica que el «efecto multiplicador es de enorme calado».

Los números son muy relevantes, pero el director de estrategia de Feria Valencia, Elías Gil, puso encima de la mesa un factor «que no se puede cuantificar». Es el intangible «de la competitividad que ganan las empresas por participar en ferias». Estar junto a otras firmas en lo que constituye un «cluster temporal» o tener la posibilidad de «testar» un nuevo producto son factores que no tienen precio, como tampoco lo tiene el hecho de que la presencia en una feria impulsa al empresario a innovar y preparar nuevos productos para que su participación en su respectivo certamen no sea meramente testimonial, sino el resultado de un trabajo previo que puede dar excelentes resultados tras el evento, tal como destacó Teresa Puchades, presidenta de Avanza Urbana y vocal del comité organizador del certamen inmobiliario Urbe.
internet

La importancia del calor humano

El mundo virtual, internet, se ha convertido para el negocio ferial tanto en una amenaza como una oportunidad. La presidenta ejecutiva de la feria Gastrónoma, Cuchita Lluch, sin embargo, considera que «las relaciones humanas son importantísimas. Eso va a seguir. No es lo mismo ver algo en YouTube que estar al lado de la persona». En este sentido, Gil añade que «internet es un complemento a las ferias, pero es una herramienta que no transmite emociones. Sin confianza no hay negocio. ¿Vas a comprar un sofá sin probarlo?. Internet te permite llegar a lugares remotos o a donde antes era difícil acceder para generar expectativas, pero luego el producto debe tocarse». Y eso es lo que permiten las ferias, además de ese factor esencial para cerrar un negocio como mirarse a los ojos, estrecharse la mano o resolver dudas cara a cara.
Manuela Pardo, vicerrectora de la Facultad de Economía de la Universitat de València y vocal del comité organizador de la feria financiera Forinvest, considera que «las redes sociales abren el apetito. Lo que sucede en la Feria se retransmite casi al momento y, si eres del sector, te preguntas ¿por qué no estoy allí?»

La gestión: Herramienta menos tradicional

Teresa Puchades considera que las ferias son «motor y estímulo para los empresarios, pero la institución debe apostar por la innovación, ir de la mano con los empresarios y no solo vender metros. No debe ser una herramienta tan tradicional». Desde la misma institución, Elías Gil se mostró de acuerdo, aunque añadió que «es un papel que ya estamos jugando, después de darle la vuelta a la tortilla», es decir, de haber revertido la situación de pérdidas de la Feria. En este sentido, recordó el recientemente presentado plan estratégico «para ganar valor añadido» y planteó la necesidad de que Feria Valencia mejore su relación con las universidades y actúe como tractora de startups. En relación con esta cuestión, la vocal del certamen Urbe indicó que la institución está creciendo de una forma evidente, pero instó a sus responsables a emprender acciones para lograr que aumente el número de visitantes, que «se queda bajo».

La ciudad: la relación con su hinterland

Feria Valencia es, sin duda, uno de los grandes activos que tiene la ciudad donde se ubica. De hecho, buena parte de los impactos económicos que genera la institución revierten en la capital económica y su hinterland. En relación con esto, el director de estrategia de la entidad aseguró: «somos un recinto que aloja empresas y tenemos que mejorar la relación con el destino para hacer algo global con otros agentes. La relación con València es buena. ¿Qué pide la Feria a la ciudad?», se preguntó Gil antes de recordar que la parte del presupuesto municipal para turismo que se dedica a negocios es «reducida», cuando se trata de un tipo de visitante que triplica en capacidad de gasto a cualquier otro. Joaquín Maudos precisó al respecto que la ecuación está en torno a los 100/300 euros de gasto por persona en cada caso.

Elías Gil recordó las campañas que está realizando la institución ferial para invitar a compradores profesionales a visitar la ciudad durante los respectivos días de certamen. Se trata de una inversión pequeña con retorno muy importante, porque esos visitantes, con poder adquisitivo alto, gastan en la ciudad e incluso «alguno acaba comprándose una casa». A este respecto, Manuela Pardo añadió otro factor: la desestacionalización del turismo que propicia, además de que el turista de negocios «puede repetir visita a una ciudad que no estaba en las grandes guías y que sorprende». Cuchita Lluch lo tiene claro: «València se vende muy mal. Los visitantes se quedan asombrados cuando vienen» afirmó antes de calificar de «ridícula» la cantidad que destinan las administraciones públicas a la captación de turismo. Por su parte, Gil puso sobre la mesa el caso de la Fira de Barcelona y afirmó que «en Cataluña tienen sus problemas pero la feria la ven como una oportunidad y la sociedad la arropa porque la ve como un retorno».

La universidad: Formación

Por último, la vicerrectora de la Facultad de Económicas Manuela Pardo, recordó que la Universitat de València ofrece diversos grados formativos que pueden ser muy útiles tanto para la actividad ferial propiamente dicha como para las empresas que exponen allí y destacó que estos centros formativos también aportan informes.

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