Con lo complicada que está la actualidad a causa del coronavirus y sus consecuencias en cascada, hay un hecho importante que ha perdido actualidad. Es posible que a muchas persona se les haya olvidado que antes de que nuestras vidas se desbaratasen, los agricultores de nuestro país estaban reivindicando "precios justos" para garantizar la continuidad del sector primario español.

Modestos hasta para pedir. Porque no es una gran petición. Es algo tan básico como poder vivir dignamente de su trabajo y de su esfuerzo, que en el sector agrícola es mucho.

Este virus tiene pocas lecturas positivas, pero encuentro acertado sacárselas porque de todo en esta vida se puede aprender. Y esta situación a la que nos hemos visto abocados sin ensayos previos, está dejando patente el papel fundamental que tienen agricultores y ganaderos en cualquier sociedad, desde las más tradicionales a las más modernas y tecnológicas. Porque por mucho que avance el mundo, por muy rápido que vayan nuestras vidas, hay algo básico que hacemos de 3 a 5 veces al día: alimentarnos.

Por eso, a las 20 horas, cuando muchos españoles salimos a nuestros balcones a aplaudir, a tocar instrumentos o cacerolas, yo tengo en la mente a todos esos profesionales que están en primera línea, batallando. A todos. Entre ellos, los agricultores y ganaderos, y junto a ellos, todos los profesionales que forman parte de la cadena que permite que, aun con la que está cayendo, los alimentos sigan llegando del campo a nuestras casas. Porque aunque el sector agrícola no sea uno de los mejor tratados o valorados, es fuerte, es solidario, es responsable y, desde su humildad y capacidad de trabajo, actúa en consecuencia.

Como ingenieros agrícolas somos conocedores y parte activa del trabajo que se realiza en toda esa cadena. Desde nuestra labor como asesores estamos en el campo, donde estos días las producciones no paran, se trabaja al ritmo que marca la demanda mientras se prepara la producción necesaria para continuar abasteciéndonos cuando pase esta pandemia; también estamos en la sanidad vegetal, para que ninguna enfermedad o plaga dé al traste con la cosecha, por ello los controles no cesan pese a la cuarentena; tenemos presencia en la industria agroalimentaria, asegurándonos de que los procesos se llevan a cabo correctamente y certificando la calidad de los productos, contribuyendo así a la seguridad alimentaria.

Nuestros ingenieros agroalimentarios están también en el proceso de logística, tanto en la compra de productos, como en la organización de la distribución de los mismos. Además toda esta actividad se desarrolla con el apoyo de las ultimas herramientas y soluciones tecnológicas: drones, satélites, sensores o el bigdata, contribuyen a la eficiencia de nuestro trabajo y ayudándonos a adaptarnos con eficacia a un escenario cambiante. Luego vendrán más profesionales: transportistas, almacenistas, responsables de compras de pequeñas tiendas y grandes superficies, reponedores, vendedores, cajeros y cajeras€

A todos, y en especial a nuestros compañeros, les damos las gracias por su trabajo, con el que contribuyen a ayudar a superar esta realidad que estamos viviendo; porque gracias a todos ellos, el resto de nosotros tenemos garantizada la disponibilidad de alimentos de calidad, sanos y seguros.

Y así seguirá sucediendo por lo que es importante que todos asumamos que no habrá desabastecimiento, que nuestro nivel de producción y distribución es el más férreo de toda Europa y, por ello, el acceso a los alimentos está asegurado. Por tanto, teniendo garantizado el suministro de alimentos, debemos controlar nuestras compras y evitar también el desperdicio alimentario que se puede producir por la acumulación de alimentos.

En este escenario, queda más patente que nunca que debemos reconocer el valor estratégico del sector agrario y como tal debe dotársele de un marco legal y de las herramientas que permitan la viabilidad económica de las explotaciones agropecuarias y de sus producciones. Esperamos que acciones como el reciente Real Decreto Ley con medidas urgentes para combatir la crisis de rentabilidad del sector primario, que se va a tramitar con urgencia, contribuyan a ello.

Pero mientras, hay que continuar aportando soluciones que garanticen que el sector se vea lo menos perjudicado por la crisis del covid-19 y la cadena de suministro alimentario se mantenga. Al retraso del plazo de presentación de las solicitudes de ayudas de la Política Agrícola Común (PAC), hay que sumar nuevas medidas que aseguren el funcionamiento de la actividad agrícola, su liquidez y el transporte de mercancías, entre otras; pero también necesitamos el reconocimiento de la sociedad española, porque para poder continuar alimentándonos #ElCampoNoPara, y desde el Colegio de Ingenieros Agrícolas y Graduados en Ingeniería Agroalimentaria de Valencia y Castellón, lo tenemos claro: #JuntosSaldremosAdelante.