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Repartir en bicicleta por las calles con miedo al contagio

Los "riders" denuncian falta de medidas de protección: "Nos han abandonado", lamentan

Dos repartidores de RidersxDerechos, ayer, en Benimaclet.

Dos repartidores de RidersxDerechos, ayer, en Benimaclet. m. a. montesinos

Hace dos semanas que pedalear se ha convertido en una cuestión de principios. Aunque para la mayoría,sigue siendo una necesidad, independientemente del estado de alarma. Mientras la ciudad permanece vacía, los repartidores de empresas como Glovo o Deliveroo -conocidos como riders- siguen circulando por València cargando sus mochilas. Van de puerta a puerta llevando aquello que el cliente pide a través de las plataformas. «Al principio me negué a salir a trabajar, pero ahora se me está acabando el dinero. Me he visto obligado a volver a salir», asegura Pepe Flores, portavoz de RidersxDerechos València.

El miedo al contagio está presente en cada reparto, sobre todo, porque las plataformas no les han suministrado materiales de protección (mascarilla, guantes y gel hidroalcohólico).

«Estamos abandonados. Cada uno se las ha tenido que ingeniar para poder trabajar con seguridad. Hasta hace poco iba con un pasamontañas. Ahora he conseguido una mascarilla», comenta Jorge, otro repartidor, que también se lo pensó a la hora de salir a trabajar, ya que desde el lunes ha facturado poco más de 100 euros.

Solo un 20 % trabaja

«Es una miseria, pero en casa gano menos», comenta, llevando unos guantes de fregar ante la imposibilidad de hacerse con otros en el supermercado. Según este valenciano, solo un 20% de los riders de la ciudad está trabajando, y no por la alerta sanitaria. «La mayoría no tiene papeles, por lo que no quiere arriesgarse a que le pare la policía.

Aunque también hay otros que no pueden permitirse el lujo de contraer la enfermedad». Es el caso de Carlos, un inmigrante con papeles, cuya hija padece una insuficiencia renal. «La situación que vivimos en inhumana. Les damos igual a las empresas», asegura este rider, que permanece estos días en confinamiento para proteger a su familia.

Ante la alerta sanitaria, algunas plataformas han tomado medidas para informar a sus trabajadores. Pero no todas. «Glovo nos ha mandado una serie de medidas que deberíamos tomar en el reparto. Pero UberEats ni siquiera eso. Han hecho un 'copia-pega' del comunicado que mandó la OMS», explica el portavoz de los riders.

«Desde el sindicato hemos conseguido mascarillas para repartirlas entre el colectivo. Conseguimos una donación gracias a un video que subimos a las redes sociales. Comprar una mascarilla en València es misión imposible, y las que hay, están a un precio desorbitado. Lo que tenemos claro es que estas empresas no van a correr con el gasto de darnos protección», añade Denis, otro repartidor del colectivo, que pregunta: «¿Miedo a contraer el virus? Nosotros venimos de ser parados de larga duración y de trabajar de manera muy precaria. Hay mucha gente inmigrante que para encontrar trabajo lo tiene imposible, y las plataformas se aprovechan de eso, de que no tenemos ninguna alternativa. Lo que queremos es que las empresas paguen lo que hay que pagar y que si un repartidor tiene un accidente pueda estar de baja», demanda.

Pese a que el sindicato ha conseguido algunos materiales de protección, según Jorge, la situación en las calles «lo pone muy difícil». «Todos los días nos juntamos unos 20 en la cola de restaurantes de comida rápida que tienen autorización. No hay separación de ningún tipo porque somos muchos», confiesa.

Según el portavoz de RidersxDerechos, ya «hay dos repartidores contagiados por coronavirus» en la ciudad «haciendo cuarentena en sus casas». «Nos han manado un mail en el que nos dicen que si nos contagiamos nos pagarán el 75% de lo que hayamos generado la quincena anterior. Y lo peor de todo es que somos nosotros los que tenemos que decir lo que hemos cobrado, cuando son ellos los que tienen esos datos», explica Pepe.

La situación de los repartidores fue denunciada ayer por Intersindical Valenciana, que aseguró que ahora más que nunca es evidente la «extrema precariedad laboral» que sufren estos trabajadores ante al riesgo por contagio de al covid-19. Según el sindicato, «anuncios como 'Entrega sin contacto', acompañados de 'Envío gratuito'' y 'Quédate en casa' hacia los consumidores no son protocolos de seguridad sino publicidad para atraer más clientes y compensar la caída generalizada de los pedidos».

Pañales, potitos, whisky...

Muchos de los productos que llevan estos días en sus mochilas son «pañales, potitos de bebé o comida». Aunque, lo cierto, es que estos pedidos son una «minoría». «Muchos de los clientes piden cerveza, botellas de whisky, tabaco? Parece que no les importe que arriesguemos nuestras vidas», lamenta Jorge. Ante la falta de pedidos «imprescindibles», Denis puso un papel en la puerta de su edificio en el que se ofrecía a llevar comida a la gente que de verdad lo necesitara.

«En RidersxDerechos nos hemos puesto en contacto con fuerzas políticas y nos dicen que somos indispensables para la gente que no puede bajar a por comida. Pero realmente eso casi nunca se da, son un 0,01% de los casos. Si de verdad hay alguien que necesita que le traigan comida, y no una hamburguesa, yo me ofrezco gratis porque estamos juntos en esto», explica.

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