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Los 370.000 valencianos en ERTE pueden verse penalizados en la renta 2020

Los afectados con salario inferior a 22.000 euros tendrán que hacer la declaración al ser el SEPE un segundo pagador - La prestación del paro, sin retenciones, deberá regularizarse

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero. efe

De la pandemia de la covid-19 nos vamos a acordar toda la vida, pero algunos, especialmente, lo harán dentro de un año, cuando llegue la declaración de la renta 2020. Los expertos consultados, ya sean técnicos de Hacienda o asesores fiscales, coinciden en vaticinar que para la campaña de la renta de 2020, la que vendrá en mayo y junio de 2021, habrá susto generalizado.

En concreto, para los miles y miles de ciudadanos que se están viendo afectados por un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) en estos momentos de estado de alarma. Cabe destacar que en la C. Valenciana hay 371.267 ciudadanos afectados por estos expedientes en 62.333 empresas.

«En cualquier caso va a ser peor para el ciudadano. Los afectados por ERTE van a cobrar menos y estarán obligados a hacer la declaración de la renta», explica el asesor fiscal Federico Varona. «Si antes no estabas obligado al no llegar al mínimo de 22.000 euros, ahora, con un segundo pagador, estás obligado. Estás en peor situación, salvo que cambien la normativa», asegura el experto.

La clave aquí estriba en que las prestaciones del SEPE que van a empezar a recibir en unos días los trabajadores afectados por ERTE no están exentas de tributar el IRPF y además computan como un segundo pagador, algo que puede coger a muchos por sorpresa.

Mínimo obligatorio

En aplicación de la norma general, solo los trabajadores con rendimientos del trabajo de más de 22.000 euros están obligados a realizar la declaración de la renta. Sin embargo, cuando existe un segundo o más pagadores que suman más de 1.500 euros, el mínimo de ingresos por trabajo que obliga a declarar se rebaja a 14.000 euros.

Esto hace que prácticamente todos los afectados laboralmente por la pandemia van a estar obligados a hacer la declaración, cuando en un año normal, con un solo pagador, los de menos ingresos solo la hacían si querían, es decir, si les salía a devolver.

¿Significa esto que todos los trabajadores en ERTE van a sufrir una liquidación de la renta desfavorable dentro de un año? No necesariamente, aunque sí es posible. Hay que tener clara una idea fundamental. El SEPE no va a realizar retenciones en las prestaciones por ERTE de estos meses de estado de alarma, al ser cantidades pequeñas las que va a abonar y no llegar al mínimo obligatorio para practicar la retención, explica César Morata, abogado experto en fiscalidad de Pedrós Abogados. Las retenciones se calculan teniendo en cuenta lo que se paga en todo un año, y como las cantidades son pequeñas, la Seguridad Social aplica una retención mínima, o ninguna.

Sin embargo, estas prestaciones que van a recibir los trabajadores en ERTE sí están sujetas a tributación, por lo que tendrán que declararse el año que viene, en la campaña de 2020.

Tener dos pagadores este año no significa que se vaya a pagar más IRPF, pero sí es posible en muchos casos que el ciudadano se lleve un susto cuando llegue la hora de la declaración y haya que ajustar cuentas con Hacienda.

En circunstancias normales el IRPF se va pagando durante todo el año. La empresa, con la previsión de los ingresos que vas a tener, aplica el tipo impositivo que corresponde y lo convierte en las retenciones de cada nómina.

Tal como explican desde este despacho, «en puridad, el cálculo de esa retención está anudado al impuesto final que correspondería pagar, va a coincidir al céntimo con el impuesto definitivo. Si el cálculo está bien hecho, a un trabajador la declaración no le saldrá ni a pagar ni a ingresar», más allá de que haya otras circunstancias personales que condicionen la declaración.

El problema surge cuando durante el año no se han practicado las retenciones de forma suficiente, y toca regularizarlo con la declaración de la renta.

Llegados a este punto, los expertos deslizan que hay fórmulas para evitar este quebranto en forma de declaraciones obligatorias para los que menos cobran o de ajuste de retenciones. La primera sería pedir a la empresa o al propio SEPE que retenga más para reajustar el pago y evitar la sorpresa en la declaración. La segunda opción pasa directamente por una reforma legal, algo que ya piden los asesores al Gobierno, para que los ingresos del SEPE o bien estén exentos de tributación de IRPF o bien no cuenten como segundo pagador.

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