La Generalitat ha tenido que invertir 75 millones de euros en adquirir más de 1.000 toneladas de equipos de protección sanitaria por la vía de urgencia y mediante el pago anticipado para hacer frente a la pandemia provocada por la covid-19.

A las cifras de vértigo que ayer detalló la comisionada encargada de gestionar las compras, María José Mira, se suma una cara B: medio millón de mascarillas, 160 respiradores, dos millones de guantes, 140.000 buzos y 2.000 termómetros que han tenido que ser devueltos a sus proveedores porque no cumplían los requisitos exigibles para su uso. Aunque no ofreció el importe, la secretaria autonómica de Modelo Económico, defendió que se ha recuperado «todo el dinero» y que todo el material defectuoso que no cumplía las condiciones ha sido retornado a su lugar de origen y se ha sustituido con éxito.

En su comparecencia a petición propia en las Corts, Mira garantizó que existen reservas suficientes almacenadas en Feria València para asegurar el suministro necesario ante posibles rebrotes del virus en los meses venideros.

La comisionada elevó a 700 las toneladas de material adquirido procedente de China a través de 24 aviones, a las que se suman 26 contenedores (con otras 260 toneladas) que están cargados y varios de ellos ya en barcos, junto a las compras «considerables» a firmas valencianas y españolas.

Frente a las críticas de la oposición por la falta de transparencia y las dudas manifestadas con algunos contratos, Mira admitió algunos errores, pero calificó de exitosa y ejemplar la reacción de la Generalitat para suministrar los equipamientos necesarios «con plazos razonables», a tiempo que defendió la creación de un canal seguro de llegada.

Carencia apremiante

Ante la apremiante carencia de material, el Consell decidió primero contactar con sus proveedores habituales, pero la mayoría de empresas se encontraban desbordadas por los pedidos y con los «stocks rotos», lo que impedía garantizar un suministro estable.

Mira también hizo hincapié en la tarea del gobierno autonómico de asesorar y apoyar a las mercantiles autóctonas para que pudieran adecuar su fabricación a las exigencias de la covid-19, habilitando licencias provisionales para la fabricación y comercialización de mascarillas y batas. Debido a la dificultad mercado internacional, además, se contrató a una empresa de asesoría para «desenvolverse en la junga mercantil de China».

La continua modificación de la normativa aduanera por parte de China ha obligado a renegociar vuelos para evitar el colapso aéreo y a cambiar etiquetados y otras medidas, así como a disponer del material preparado al menos con una semana de antelación para no perder los espacios aéreos. En cualquier caso, Mira destacó la apertura de una red con garantías de seguridad para importar meaterial chino.

La secretaria autonómica hizo referencia a los requisamientos de material en Turquía o Alemania que dificultaron «enormemente» las necesidades de importación de productos. Con el tiempo, «fuimos identificando productores poco fiables», ahondó la responsable de compras.