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Empresas

El Estado contrata al grupo Air Nostrum para apagar los incendios forestales

La firma Plysa irrumpe en el negocio de la extinción de fuegos al llevarse la mitad del servicio de aviones de carga en tierra para 2020 y 2021, un sector hasta ahora copado por un puñado de empresas

Modelo de avión Thrush 710P, con los que opera la firma valenciana.

Modelo de avión Thrush 710P, con los que opera la firma valenciana. levante-emv

En medio de este 2020 turbulento para la aviación comercial por la pandemia, no todo son malas noticias para el grupo valenciano de servicios aeronáuticos Air Nostrum. Apenas un par de años después de lanzar su apuesta en el sector de la extinción de incendios, la firma de Bertomeu y sus socios, Planificación y Soluciones Aéreas (Plysa), entra por la puerta grande en el negocio de apagar fuegos.

En concreto, el Ministerio de Transición Ecológica adjudicó a Plysa a principios de este verano tres de los siete lotes en que se divide el contrato de diez aviones de carga en tierra para la campaña de verano contra incendios de 2020 y 2021. Plysa, con su modelo de avión Thrush, una novedad en España, operará 5 de los 10 aviones de este contrato para reforzar la protección en varias regiones del país.

En particular, las adjudicaciones han sido para la provisión de dos aviones que trabajarán desde una base en Ginzo de Limia (Orense), otros dos desde Ampuriabrava (Girona) y uno desde Niebla (Huelva).

Según la licitación del ministerio, este servicio tenía un presupuesto base de 8,5 millones. Plysa se ha adjudicado tres de los siete lotes por 4,25 millones, aproximadamente. Así, en su primera participación como operador de extinción de incendios para el Estado, Plysa se convierte en el mayor proveedor de aviones de carga en tierra.

Ya el pasado año, el proyecto impulsado por Carlos Bertomeu puso un pie en este negocio con la adjudicación en Galicia de un contrato de dos aviones durante tres años para reforzar la campaña estival contra el fuego, tal como avanzó Levante-EMV.

Ahora, la adjudicación del ministerio supone un auténtico espaldarazo para la nueva línea de negocio del grupo valenciano. No sólo por el importe del contrato sino porque supone un reconocimiento a la apuesta tecnológica efectuada por la empresa valenciana.

En este punto, cabe destacar que Plysa no trabaja con el modelo de avión que históricamente se ha utilizado para la extinción de incendios en España, los del fabricante Air Tractor. Este modelo ofrece grandes prestaciones y es muy valorados por los técnicos. Ante la imposibilidad de adquirir estos aparatos, que comercializa en Europa en exclusiva la firma valenciana Avialsa, Plysa recurrió a aviones de otro fabricante americano, Thrush.

No se trata solo de un nuevo tipo de avión, ahora validado por el Estado y que le puede abrir las puertas de contratos autonómicos, sino también de entrar en un sector muy particular, que requiere un alto grado de inversión y tecnología, y que además ha estado controlado durante décadas por muy pocas empresas.

De hecho, las otras dos empresas que además de Air Nostrum se han adjudicado los lotes de este contrato son Martínez Ridao y Pegasus (antes Faasa), que aparecen en las diligencias de la causa del cártel del fuego, el grupo de compañías investigadas por la Audiencia Nacional por pactar precios e influir en el valor final de los contratos públicos relacionados con la extinción de incendios forestales.

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